

El panorama político europeo afronta un año 2026 marcado por una creciente polarización interna, el posible fin de la guerra en Ucrania mediante un acuerdo forzado, y tensiones con la administración Trump que han provocado críticas incluso desde la derecha europea. Según diversos análisis, incluido un informe del Real Instituto Elcano presentado esta semana, Europa deberá navegar un entorno internacional volátil mientras intenta fortalecer su autonomía estratégica.
El escenario político europeo se prepara para un 2026 que promete ser extremadamente complejo, con múltiples frentes abiertos que pondrán a prueba la cohesión y la capacidad de respuesta del continente ante desafíos tanto internos como externos.
El Real Instituto Elcano, en su informe anual "España en el mundo en 2026" presentado el miércoles 28 de enero en Madrid, ha advertido sobre los riesgos de que la fuerte polarización política interna española se extienda a las instituciones europeas. Según el documento, esto sería "malo para España y muy malo para Europa" en un contexto de debilitamiento del sentimiento proeuropeo debido a "la mayor influencia de gobiernos conservadores y euroescépticos".
"Si este tradicional contrapeso también se erosiona en Bruselas y Estrasburgo, lejos de ser un contrapeso, solo alimentará más nuestra polarización", advirtió Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, quien añadió que esto "sería malo para España, pero también sería muy malo para Europa".
**Posible fin de la guerra en Ucrania**
Uno de los acontecimientos más significativos que podría producirse en 2026 es el fin de la guerra en Ucrania, que ya se acerca a su cuarto año. Sin embargo, según análisis recogidos por medios como Hype and Hyper, este final podría llegar en contra de la voluntad del liderazgo de Kiev, como resultado de negociaciones entre grandes potencias.
Para 2025, las líneas del frente se han estancado, los aliados occidentales muestran signos de fatiga y la nueva administración estadounidense presiona por un acuerdo rápido. Un plan de paz filtrado entre EE.UU. y Rusia refleja esencialmente las demandas del Kremlin, incluyendo la entrega del Donbás y limitaciones a las fuerzas armadas ucranianas, términos inaceptables para Ucrania.
El presidente Volodymyr Zelensky se ha opuesto abiertamente a tales "ofertas de paz", pero si Occidente retira su apoyo, podría no tener otra opción. Una paz forzada representaría una dolorosa pérdida para Ucrania y un triunfo geopolítico para Rusia, generando temores en Europa Central de que tal acuerdo siente un peligroso precedente para la seguridad regional.
Paralelamente, Zelensky ha anunciado que su país aspira a unirse a la Unión Europea en 2027, según informó tras una conversación telefónica con el canciller austriaco Christian Stocker. El mandatario ucraniano describió la membresía en la UE como una de las garantías de seguridad de su país en un posible acuerdo para poner fin a la guerra.
**Tensiones transatlánticas con la administración Trump**
Las relaciones entre Europa y Estados Unidos atraviesan un momento particularmente tenso bajo la administración de Donald Trump. Según el informe del Real Instituto Elcano, la política exterior española se enfrenta a "un entorno internacional exigente y volátil, marcado por tensiones transatlánticas y la posibilidad de un alto el fuego en la guerra de Ucrania".
La reciente intención de Washington de "redibujar efectivamente el mapa de Europa", como lo describe The National News, ha provocado que incluso líderes de la derecha nacionalista europea -teóricamente aliados ideológicos de Trump- se distancien del presidente estadounidense.
Desde los Demócratas de Suecia hasta la AfD alemana y el británico Nigel Farage, Trump ha recibido críticas de sus aliados ideológicos en Europa. Farage comentó que Trump estaba equivocado sobre la cuestión de las tropas en Afganistán: "Nos mantuvimos junto a Estados Unidos durante los 20 años, gastamos proporcionalmente el mismo dinero que Estados Unidos, perdimos el mismo número de vidas que Estados Unidos, proporcionalmente, y lo mismo se aplica a Dinamarca y otros países también, así que no es del todo justo".
La líder de AfD, Alice Weidel, fue igualmente contundente respecto a Groenlandia: "Donald Trump ha violado una promesa fundamental de campaña, a saber, no interferir en otros países", declaró.
Jordan Bardella, el nacionalista francés, reaccionó a la amenaza de aranceles de Trump contra Europa respaldando la respuesta de represalias comerciales contra EE.UU., e incluso pidió la cancelación del acuerdo comercial de la UE con Washington.
**Autonomía estratégica europea**
La cuestión de la autonomía estratégica europea ha ganado relevancia en este contexto. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, generó polémica al afirmar que la UE debería "seguir soñando" con independizarse de EE.UU. en materia de seguridad y defensa.
"Si alguien piensa aquí, de nuevo, que la Unión Europea, o Europa en su conjunto, puede defenderse sin EE.UU., sigan soñando. No pueden. No podemos. Nos necesitamos mutuamente", declaró Rutte ante el Parlamento Europeo.
Paris respondió rápidamente, con el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmando en X: "No, querido Mark Rutte. Los europeos pueden y deben hacerse cargo de su propia seguridad. Incluso Estados Unidos está de acuerdo. Es el pilar europeo de la OTAN".
Según el informe del Real Instituto Elcano, "aunque EE.UU. seguirá siendo un actor clave en asuntos de seguridad, la percepción de una fiabilidad reducida alentará a europeos y asiáticos a fortalecer sus propias capacidades y diversificar sus alianzas".
**Elecciones clave en Europa Central y Oriental**
El año 2026 también será decisivo en términos electorales para varios países europeos. En Hungría, se celebrarán elecciones parlamentarias en abril, que prometen ser una contienda extremadamente reñida entre el partido gobernante Fidesz y el partido de la oposición fundado el año pasado, Respeto y Libertad (TISZA).
El primer ministro Viktor Orbán ha liderado el país durante más de 16 años, pero por primera vez existe una posibilidad real de que su rival, Péter Magyar, pueda destronarlo. Aunque la mayoría de las encuestas predicen una victoria para Magyar, algunos sondeos también han mostrado una ventaja para Fidesz.
En Eslovenia, las elecciones parlamentarias se celebrarán el 22 de marzo de 2026, con alta probabilidad de que la oposición de derecha llegue al poder. El Partido Democrático Esloveno (SDS), liderado por Janez Janša, encabeza las encuestas de opinión, por delante del partido del actual primer ministro Robert Golob.
Janša, un estrecho aliado de Viktor Orbán que ha sido primer ministro en tres ocasiones anteriores, defiende abiertamente posiciones euroescépticas y anti-inmigración, mientras que el gobierno de Golob, elegido en 2022, apoya reformas liberales.
Entre los estados bálticos, Letonia celebrará elecciones parlamentarias en 2026, y el resultado podría dar forma a la dirección política de toda la región. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Letonia ha seguido una de las políticas más duras contra Moscú: apoya firmemente a Ucrania y ha frenado la influencia rusa en el país mediante medidas estrictas.
**Bulgaria y el euro: una adhesión en medio de la crisis**
Bulgaria introdujo oficialmente el euro el 1 de enero de 2026, pero una grave crisis política y económica interna ensombrece este hito. Una parte significativa de la población desconfía de la transición, temiendo el aumento de precios, no sin razón, ya que los precios de varios bienes básicos efectivamente se dispararon en las primeras semanas.
Mientras tanto, a finales de 2025, estallaron protestas masivas en Sofía por la crisis del costo de vida y la corrupción gubernamental, derribando al gobierno de coalición. En la primavera de 2026, se celebrará otra elección parlamentaria, la octava desde 2021.
Años de inestabilidad política, combinados con los desafíos de la reciente membresía en la eurozona, plantean un riesgo serio. Los expertos temen que si Bulgaria no logra recuperar el control de la situación rápidamente y no surge un gobierno estable, la crisis podría extenderse a toda la eurozona. En casos extremos, también podría ser necesaria la asistencia financiera de la UE para evitar un escenario de "segunda Grecia".
**Relaciones con China y América Latina**
El informe del Real Instituto Elcano también señala que, en 2026, las relaciones de España y la UE con EE.UU. y China estarán determinadas por las elecciones de medio término estadounidenses, la evolución de la guerra en Ucrania y una probable tregua en la confrontación estratégica entre Washington y Pekín.
Para España, el escenario apunta a una consolidación de la relación bilateral con Washington en el contexto del 250 aniversario de la independencia de EE.UU. y el fortalecimiento de los lazos con China, incluida una posible visita del presidente Xi Jinping. Al mismo tiempo, la UE y España buscarán intensificar su presencia en el Indo-Pacífico forjando lazos más estrechos con socios como ASEAN, Corea del Sur, India y Japón.
En cuanto a América Latina, el informe indica que el mayor activismo de la Casa Blanca y el creciente alineamiento político de América Latina con Washington "reducirán el margen de maniobra para España y la UE", mientras China consolida su papel económico en la región. En este contexto, "España debe fortalecer su diplomacia pragmática e institucional para evitar un papel secundario".
Según Carlos Malamud, investigador principal, "la relación de España con América Latina en 2026 estará marcada por dos hitos": la Cumbre Iberoamericana en Madrid y la ratificación del Acuerdo UE-Mercosur. En el primer caso, la capital de España acogerá la XXX Cumbre en noviembre "con el mal precedente de la XXIX cumbre celebrada en Cuenca, Ecuador, que fue un fracaso absoluto", por lo que "España ha asumido la responsabilidad" de organizar esta nueva edición "con el intento de evitar que continúe el declive de la política iberoamericana y del sistema iberoamericano".
**Un año decisivo para el futuro de Europa**
El 2026 se perfila como un año crucial para definir el rumbo de Europa en las próximas décadas. La combinación de tensiones geopolíticas, polarización interna, elecciones clave y la posible conclusión de la guerra en Ucrania pondrá a prueba la capacidad de las instituciones europeas para mantener la cohesión y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica.
Como señala el informe del Real Instituto Elcano, tras las elecciones europeas de 2025, la UE afronta 2026 con "un consenso proeuropeo más débil y un mayor peso de gobiernos conservadores y euroescépticos, en un contexto marcado por el deterioro de la relación transatlántica y la continuación de la guerra en Ucrania". En este escenario, la UE centrará sus esfuerzos en fortalecer sus capacidades de seguridad y defensa, apoyar a Ucrania, negociar el nuevo Marco Financiero Plurianual y avanzar en la simplificación regulatoria.
Las tensiones geoeconómicas, la debilidad del liderazgo franco-alemán, el euroescepticismo y el desplazamiento hacia el este del eje europeo dificultarán el progreso en autonomía estratégica y competitividad, "pero también abrirán oportunidades para un papel más destacado de España al celebrar 40 años desde su adhesión a la UE", concluye el estudio.