Nicolas Enrich, exdirector de política en la Oficina de Salud Global de USAID convertido en denunciante, afirmó que el desmantelamiento de la agencia estadounidense de ayuda al desarrollo no buscaba eliminar el desperdicio sino 'satisfacer el ego del hombre más rico del mundo', en referencia a Elon Musk, entonces jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Enrich advirtió que hasta 14 millones de personas podrían morir en los próximos cinco años como resultado del cierre, que calificó de 'ilegal'.