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Exmodelo brasileña relata haber viajado con 30 adolescentes en avión privado de Jeffrey Epstein en 2002

Amanda Ungaro, exmodelo brasileña, reveló en una entrevista con el diario O Globo que en 2002, cuando tenía 17 años, viajó en el avión privado del pederasta Jeffrey Epstein junto a unas 30 chicas, muchas de entre 14 y 16 años, según el periódico carioca. El testimonio surge en medio de una investigación de la BBC que expone cómo la red de Epstein utilizó agencias de modelaje para reclutar adolescentes en América Latina con falsas promesas laborales.

INTERNACIONAL25 MAR 2026

Amanda Ungaro era una adolescente de 17 años con aspiraciones de convertirse en modelo internacional cuando abordó un vuelo París-Nueva York en el avión privado de Jeffrey Epstein, conocido como Lolita Express. Era 2002 y ella no tenía idea de quién era el financista estadounidense, según relató en una entrevista con el diario brasileño O Globo.

"Había como unas 30 chicas en el avión. Me pareció muy raro. Parecían más estudiantes que modelos, no tenían el perfil de las modelos", contó Ungaro, según El País. Muchas de las pasajeras tenían entre 14 y 16 años, según O Globo.

Ungaro viajaba acompañada de su agente, el francés Jean-Luc Brunel, señalado como el ojeador del pederasta en Brasil. Brunel fue posteriormente acusado de violación, agresión sexual y reclutamiento de jóvenes para Epstein, y se suicidó en prisión mientras enfrentaba estos cargos, según informó la BBC.

Durante el vuelo, la entonces aspirante a modelo presenció escenas que la incomodaron. "Algunas se sentaban en su regazo, cerca de él, jugando", describió Ungaro. Junto a Epstein estaba Ghislaine Maxwell, quien "parecía muy a gusto", según el testimonio. Maxwell cumple actualmente condena como cómplice de los delitos del pederasta.

Cuando Ungaro expresó su incomodidad, su agente le dijo que las chicas eran modelos y que Epstein era un amigo. "Deja que te presente a Jeffrey Epstein", le dijo Brunel, según relató ella. El financista la saludó y le preguntó su edad y de dónde era.

En un momento del vuelo, parte de las chicas a bordo se retiraron con Epstein y Maxwell al fondo de la aeronave y Ungaro no volvió a verlas, según su testimonio a O Globo. El viaje incluyó otro episodio tenso cuando Brunel le entregó una bolita blanca envuelta en papel transparente para que la transportara, petición a la que se negó de manera reiterada. Ungaro sospechó que el objeto era droga. Finalmente, el agente se guardó nuevamente el objeto.

Faltaban cuatro años para que Epstein fuera condenado por solicitar sexo a una menor en 2006. Después de cumplir su condena, el pederasta retomó su activa vida social y laboral. En 2019, tras ser detenido nuevamente, fue hallado muerto en una celda antes del juicio.

Ungaro dio la entrevista tras ser deportada desde Estados Unidos, donde se casó y vivió durante 25 años. Su exmarido es el empresario italiano Paolo Zampolli, amigo de Donald Trump y enviado especial de su Administración. Ungaro sostiene que Zampolli, con quien mantiene un litigio judicial por la custodia del hijo común, maniobró ante el Gobierno del republicano para que la expulsaran de Estados Unidos. The New York Times publicó hace unos días que Zampolli solicitó al servicio de inmigración ICE que la deportara, según El País.

El testimonio de Ungaro cobra relevancia en el contexto de una investigación de BBC News Brasil que reveló cómo la red de Epstein utilizó agencias de modelos para reclutar adolescentes de América Latina bajo el pretexto de oportunidades laborales en el exterior. El informe presenta pruebas y testimonios que vinculan directamente a Brunel con estas maniobras.

Uno de los casos documentados por la BBC es el de Gláucia Fekete, quien en 2004 tenía 16 años y vivía en una zona rural de Brasil. Según su relato, Brunel visitó su domicilio para convencer a su madre de que la dejara participar en un concurso de modelos en Ecuador.

Fekete viajó a Guayaquil para el certamen Modelos Nueva Generación, donde participaban chicas de entre 15 y 19 años. Si bien el evento se desarrolló sin inconvenientes, Fekete señaló que no le permitían comunicarse con su familia, lo que despertó sospechas. Al finalizar el concurso, Brunel le propuso viajar a Nueva York con todos los gastos pagos para participar en espectáculos. Su madre rechazó la oferta y cortó el vínculo con el agente. "Solo buscaban niñas, menores de edad", afirmó Fekete, según La Gaceta.

Documentos analizados por la BBC indican que Epstein estuvo en Guayaquil los días 24 y 25 de agosto de 2004, coincidiendo con la final del concurso. Además, registros oficiales señalan que al menos una participante menor de 16 años viajó en el avión del financista en dos oportunidades ese mismo año.

La investigación de la BBC también recoge el testimonio de otra mujer brasileña, identificada como Ana, quien asegura haber sido reclutada en São Paulo con promesas de trabajo en el modelaje. Según su relato, al llegar le retuvieron la documentación y le exigieron pagar supuestas deudas, situación que derivó en su explotación sexual.

Ana afirmó que uno de los clientes era Epstein, quien la seleccionó en un hotel de lujo en São Paulo. Posteriormente, viajó con él a Estados Unidos y Francia. Según indicó, el agente Brunel intervino en la gestión de su visa.

La mujer presentó a la BBC su pasaporte, en el que figura un visado de negocios patrocinado por Karin Models of America, una agencia vinculada a Brunel. Sin embargo, sostuvo que nunca trabajó como modelo para esa firma y que el documento fue utilizado únicamente para facilitar sus viajes.

Registros judiciales y archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos indican que Brunel utilizó sus agencias, primero Karin Models of America y luego MC2, para captar jóvenes de distintos países, incluidas menores de edad. Un exempleado de MC2 declaró que Epstein financiaba la obtención de visas, según La Gaceta.

Ana relató que permaneció durante unos cuatro meses viajando entre Estados Unidos y Francia con el financista, hasta que su visa fue cancelada en Miami por inconsistencias en su situación laboral. También afirmó haber viajado en al menos seis oportunidades para encontrarse con Epstein, incluso a su isla privada en las Islas Vírgenes Estadounidenses.

Según su testimonio, el empresario habría acordado pagar 10.000 dólares a la mujer que la reclutó, aunque solo habría entregado una parte del dinero. Este dato coincide con declaraciones incorporadas en expedientes judiciales en Estados Unidos.

A partir de estos hechos, el Ministerio Público Federal de Brasil inició en febrero una investigación para determinar si existió una red de reclutamiento en el país vinculada a Epstein. La fiscal Cinthia Gabriela Borges indicó que el objetivo es comprender el funcionamiento del sistema y convocar a mujeres que hayan tenido contacto con el empresario, sin que ellas sean objeto de investigación, según La Gaceta.

Especialistas señalan que estos casos podrían encuadrarse como trata de personas con fines de explotación sexual, un delito que, en determinadas circunstancias, no prescribe.

El testimonio de Ungaro es uno de los pocos relatos de primera mano sobre las operaciones de Epstein, en medio de un escándalo que ha involucrado a figuras prominentes de la política, los negocios y el entretenimiento a nivel mundial. La escasez de testimonios directos hace que su relato resulte especialmente relevante para comprender el alcance de la red de tráfico sexual que operó durante años bajo la fachada de la industria del modelaje.

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