Expertos critican plan de EE.UU. para centro de cuarentena de ébola exclusivo para estadounidenses en Kenia
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Expertos critican plan de EE.UU. para centro de cuarentena de ébola exclusivo para estadounidenses en Kenia

Exfuncionarios de alto nivel de Estados Unidos y expertos en salud pública instan a la administración Trump a abandonar sus planes para establecer un centro de cuarentena y tratamiento de ébola exclusivo para ciudadanos estadounidenses en Kenia, mientras el sindicato de trabajadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) exige que los estadounidenses expuestos al ébola sean repatriados para recibir tratamiento en su país. El plan, que avanza pese a una orden judicial keniana que lo bloqueó, ha generado críticas por motivos clínicos, éticos, operativos y legales.

SALUD4 JUN 2026

Poco después de que Estados Unidos revelara que estaba estableciendo un hospital de campaña en Kenia para la cuarentena y tratamiento de estadounidenses con ébola, el tribunal superior de Kenia bloqueó la orden, según reportó The Guardian. Sin embargo, los gobiernos de Kenia y Estados Unidos avanzaron de todos modos, con los primeros respondedores estadounidenses aterrizando en la base aérea de Laikipia el sábado, según los reportes.

Varios exlíderes de salud estadounidenses, incluidos exfuncionarios de alto nivel del CDC, expusieron sus objeciones en una carta al Congreso. "Esta política plantea profundas preocupaciones clínicas, éticas, operativas y legales", escribieron.

Daniel Jernigan, quien pasó 31 años en el CDC, incluida la supervisión de la respuesta al ébola de la agencia en 2014-15, antes de renunciar el año pasado, dijo que no estaba claro cómo los funcionarios actuales habían llegado a este plan "porque va en contra de tantos fundamentos éticos en los que nos hemos basado para todas las respuestas pasadas", según declaró a The Guardian.

Estados Unidos está en proceso de construir una unidad de 50 camas en la base aérea, según la fuente. Los pacientes tendrían acceso a medicamentos y algún soporte respiratorio, pero aquellos que necesiten niveles más altos de atención serían trasladados en avión a hospitales aún no identificados en Europa.

Yolanda Jacobs, presidenta del sindicato de empleados gubernamentales AFGE Local 2883, dijo en un comunicado que la administración Trump está "abandonando" a los trabajadores del CDC que responden al brote, en "una marcada desviación del estándar mantenido por todas las administraciones anteriores".

La Casa Blanca no respondió a las consultas sobre si la instalación sería accesible para kenianos y otros que trabajan en la respuesta al ébola, y si todos los estadounidenses que trabajan en la respuesta al ébola estarían obligados a hacer cuarentena o si solo se requeriría para estadounidenses con exposiciones de alto riesgo, según The Guardian. Previamente, la Casa Blanca no dijo si los estadounidenses que desearan regresar a casa en lugar de ir a Kenia tendrían permitido hacerlo.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos remitió las consultas al Departamento de Estado, que ha sido contactado para comentarios. La semana pasada, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijo: "No podemos ni permitiremos que ningún caso de ébola entre a Estados Unidos", según reportó la fuente.

Durante la epidemia de ébola de 2014 en África occidental, varias personas que trataban pacientes fueron evacuadas de manera segura y tratadas en instalaciones estadounidenses en Atlanta, Bethesda, Omaha y Nueva York, sin transmisión posterior, según The Guardian. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se opuso vehementemente a la medida en ese momento, diciendo que los voluntarios que regresaban "deben sufrir las consecuencias" y no deberían ser permitidos en Estados Unidos.

Ronald Nahass, presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América y director médico de investigación en ID Care, dijo que los estadounidenses podrían hacer cuarentena de manera segura en el lugar después de una exposición de alto riesgo al ébola, y que si desarrollaban síntomas, Estados Unidos tiene algunas de las mejores instalaciones de cuarentena y tratamiento del mundo.

"Hemos gastado dólares de los contribuyentes para crear algunas unidades de biocontención realmente de primera clase para abordar específicamente este tipo de problema y hemos capacitado personal que es extraordinariamente experto en lidiar con esto", dijo Nahass, según la fuente. Esas instalaciones "pueden manejarlo de mejor manera que un hospital de campaña en Kenia", agregó. "¿Por qué no evacuarías a ciudadanos estadounidenses si estás preocupado?"

Durante el brote de 2014, Estados Unidos creó un hospital de campaña específicamente para trabajadores de salud de todos los países que pudieran necesitar atención por ébola, según The Guardian. "Si vienes a África occidental para ayudar, te respaldamos", dijo Jernigan sobre el enfoque de 2014. Crear un centro de cuarentena en otro país solo para estadounidenses sería altamente inusual y una reversión importante de tales planes, dijo.

Tampoco está claro qué sucedería con los estadounidenses en cuarentena si necesitaran atención médica externa por causas no relacionadas con el ébola, como un ataque cardíaco o apendicitis, dijo Jernigan. "¿Los vas a enviar al hospital Kenyatta en Nairobi, y si es así, los vas a enviar en una burbuja y tener una sala dedicada allí? Si simplemente los enviaras de regreso a Estados Unidos a una instalación designada que ya ha sido establecida con millones de dólares para hacerlo, estarían rodeados de especialistas", según declaró.

Las prohibiciones de viaje y restricciones como estas fueron ineficaces para detener la propagación de enfermedades, dijo Nahass. "Las fronteras son porosas, no puedes mantener las enfermedades infecciosas fuera del país" de esta manera, dijo. En cambio, Nahass dijo que las medidas de salud pública probadas y verdaderas, como monitorear posibles exposiciones y asegurarse de que los proveedores de atención médica estén preparados para casos potenciales, serían mucho más efectivas.

La colaboración internacional también es crucial para controlar los brotes, dijo Nahass. "Estos son eventos globales y no ser parte de la discusión global en la que la plataforma para eso es la OMS [Organización Mundial de la Salud] es problemático", según declaró. La ausencia de Estados Unidos en el escenario mundial es notable y tendrá repercusiones duraderas, agregó.

El plan de la administración Trump representa un cambio radical en la política de salud pública estadounidense respecto a brotes internacionales. Mientras que en 2014 Estados Unidos estableció instalaciones para trabajadores de salud de todas las nacionalidades y repatrió a sus propios ciudadanos para tratamiento en instalaciones especializadas domésticas, el enfoque actual excluye a no estadounidenses y mantiene a los ciudadanos estadounidenses fuera del país, pese a contar con infraestructura de biocontención de clase mundial financiada con fondos públicos.

Las implicaciones de esta política van más allá de la respuesta inmediata al ébola. Los expertos advierten que el aislacionismo en materia de salud pública podría socavar la cooperación internacional necesaria para controlar brotes de enfermedades infecciosas, que por su naturaleza no respetan fronteras nacionales. La decisión de proceder pese a la orden judicial keniana también plantea interrogantes sobre la soberanía nacional y las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y sus socios en África.

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Exfuncionarios de alto nivel de Estados Unidos y expertos en salud pública instan a la administración Trump a abandonar sus planes para establecer un centro de cuarentena y tratamiento de ébola exclusivo para ciudadanos estadounidenses en Kenia, mientras el sindicato de trabajadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) exige que los estadounidenses expuestos al ébola sean repatriados para recibir tratamiento en su país. El plan, que avanza pese a una orden judicial keniana que lo bloqueó, ha generado críticas por motivos clínicos, éticos, operativos y legales.

4 jun 2026
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Poco después de que Estados Unidos revelara que estaba estableciendo un hospital de campaña en Kenia para la cuarentena y tratamiento de estadounidenses con ébola, el tribunal superior de Kenia bloqueó la orden, según reportó The Guardian. Sin embargo, los gobiernos de Kenia y Estados Unidos avanzaron de todos modos, con los primeros respondedores estadounidenses aterrizando en la base aérea de Laikipia el sábado, según los reportes.

Varios exlíderes de salud estadounidenses, incluidos exfuncionarios de alto nivel del CDC, expusieron sus objeciones en una carta al Congreso. "Esta política plantea profundas preocupaciones clínicas, éticas, operativas y legales", escribieron.

Daniel Jernigan, quien pasó 31 años en el CDC, incluida la supervisión de la respuesta al ébola de la agencia en 2014-15, antes de renunciar el año pasado, dijo que no estaba claro cómo los funcionarios actuales habían llegado a este plan "porque va en contra de tantos fundamentos éticos en los que nos hemos basado para todas las respuestas pasadas", según declaró a The Guardian.

Estados Unidos está en proceso de construir una unidad de 50 camas en la base aérea, según la fuente. Los pacientes tendrían acceso a medicamentos y algún soporte respiratorio, pero aquellos que necesiten niveles más altos de atención serían trasladados en avión a hospitales aún no identificados en Europa.

Yolanda Jacobs, presidenta del sindicato de empleados gubernamentales AFGE Local 2883, dijo en un comunicado que la administración Trump está "abandonando" a los trabajadores del CDC que responden al brote, en "una marcada desviación del estándar mantenido por todas las administraciones anteriores".

La Casa Blanca no respondió a las consultas sobre si la instalación sería accesible para kenianos y otros que trabajan en la respuesta al ébola, y si todos los estadounidenses que trabajan en la respuesta al ébola estarían obligados a hacer cuarentena o si solo se requeriría para estadounidenses con exposiciones de alto riesgo, según The Guardian. Previamente, la Casa Blanca no dijo si los estadounidenses que desearan regresar a casa en lugar de ir a Kenia tendrían permitido hacerlo.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos remitió las consultas al Departamento de Estado, que ha sido contactado para comentarios. La semana pasada, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dijo: "No podemos ni permitiremos que ningún caso de ébola entre a Estados Unidos", según reportó la fuente.

Durante la epidemia de ébola de 2014 en África occidental, varias personas que trataban pacientes fueron evacuadas de manera segura y tratadas en instalaciones estadounidenses en Atlanta, Bethesda, Omaha y Nueva York, sin transmisión posterior, según The Guardian. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se opuso vehementemente a la medida en ese momento, diciendo que los voluntarios que regresaban "deben sufrir las consecuencias" y no deberían ser permitidos en Estados Unidos.

Ronald Nahass, presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América y director médico de investigación en ID Care, dijo que los estadounidenses podrían hacer cuarentena de manera segura en el lugar después de una exposición de alto riesgo al ébola, y que si desarrollaban síntomas, Estados Unidos tiene algunas de las mejores instalaciones de cuarentena y tratamiento del mundo.

"Hemos gastado dólares de los contribuyentes para crear algunas unidades de biocontención realmente de primera clase para abordar específicamente este tipo de problema y hemos capacitado personal que es extraordinariamente experto en lidiar con esto", dijo Nahass, según la fuente. Esas instalaciones "pueden manejarlo de mejor manera que un hospital de campaña en Kenia", agregó. "¿Por qué no evacuarías a ciudadanos estadounidenses si estás preocupado?"

Durante el brote de 2014, Estados Unidos creó un hospital de campaña específicamente para trabajadores de salud de todos los países que pudieran necesitar atención por ébola, según The Guardian. "Si vienes a África occidental para ayudar, te respaldamos", dijo Jernigan sobre el enfoque de 2014. Crear un centro de cuarentena en otro país solo para estadounidenses sería altamente inusual y una reversión importante de tales planes, dijo.

Tampoco está claro qué sucedería con los estadounidenses en cuarentena si necesitaran atención médica externa por causas no relacionadas con el ébola, como un ataque cardíaco o apendicitis, dijo Jernigan. "¿Los vas a enviar al hospital Kenyatta en Nairobi, y si es así, los vas a enviar en una burbuja y tener una sala dedicada allí? Si simplemente los enviaras de regreso a Estados Unidos a una instalación designada que ya ha sido establecida con millones de dólares para hacerlo, estarían rodeados de especialistas", según declaró.

Las prohibiciones de viaje y restricciones como estas fueron ineficaces para detener la propagación de enfermedades, dijo Nahass. "Las fronteras son porosas, no puedes mantener las enfermedades infecciosas fuera del país" de esta manera, dijo. En cambio, Nahass dijo que las medidas de salud pública probadas y verdaderas, como monitorear posibles exposiciones y asegurarse de que los proveedores de atención médica estén preparados para casos potenciales, serían mucho más efectivas.

La colaboración internacional también es crucial para controlar los brotes, dijo Nahass. "Estos son eventos globales y no ser parte de la discusión global en la que la plataforma para eso es la OMS [Organización Mundial de la Salud] es problemático", según declaró. La ausencia de Estados Unidos en el escenario mundial es notable y tendrá repercusiones duraderas, agregó.

El plan de la administración Trump representa un cambio radical en la política de salud pública estadounidense respecto a brotes internacionales. Mientras que en 2014 Estados Unidos estableció instalaciones para trabajadores de salud de todas las nacionalidades y repatrió a sus propios ciudadanos para tratamiento en instalaciones especializadas domésticas, el enfoque actual excluye a no estadounidenses y mantiene a los ciudadanos estadounidenses fuera del país, pese a contar con infraestructura de biocontención de clase mundial financiada con fondos públicos.

Las implicaciones de esta política van más allá de la respuesta inmediata al ébola. Los expertos advierten que el aislacionismo en materia de salud pública podría socavar la cooperación internacional necesaria para controlar brotes de enfermedades infecciosas, que por su naturaleza no respetan fronteras nacionales. La decisión de proceder pese a la orden judicial keniana también plantea interrogantes sobre la soberanía nacional y las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y sus socios en África.

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