Fármacos contra el alzhéimer no ofrecen beneficios clínicos significativos, concluye revisión científica
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Fármacos contra el alzhéimer no ofrecen beneficios clínicos significativos, concluye revisión científica

Los medicamentos que eliminan proteínas amiloides del cerebro, incluyendo los recientemente aprobados Leqembi y Kisunla, no producen mejoras clínicamente significativas en pacientes con alzhéimer y aumentan el riesgo de sangrado e inflamación cerebral, según una revisión de Cochrane publicada el 15 de abril que analizó 17 ensayos clínicos con más de 20.000 participantes. El hallazgo desata controversia entre fabricantes farmacéuticos y asociaciones de pacientes que defienden la efectividad de estos tratamientos.

SALUD17 ABR 2026

Una revisión exhaustiva de la evidencia científica disponible concluyó que los fármacos diseñados para eliminar proteínas beta amiloides del cerebro no ofrecen beneficios clínicamente significativos a pacientes con alzhéimer, mientras incrementan el riesgo de efectos adversos graves, según publicó la Colaboración Cochrane el 15 de abril de 2026.

La revisión examinó datos de 17 ensayos clínicos que involucraron a 20.342 participantes, todos enfocados en evaluar el impacto de fármacos anti-amiloides en personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve debido a alzhéimer, según Cochrane. Los medicamentos analizados incluyen aducanumab, bapineuzumab, crenezumab, donanemab, gantenerumab, lecanemab, ponezumab, remternetug y solanezumab, según la fuente.

Los investigadores encontraron que los efectos absolutos de estos fármacos sobre el deterioro cognitivo y la severidad de la demencia fueron ausentes o triviales, cayendo muy por debajo de los umbrales establecidos para la diferencia clínicamente importante mínima, según Cochrane. A los 18 meses de tratamiento, las pruebas cognitivas estándar mostraron que los efectos beneficiosos fueron ausentes o triviales, según la revisión.

"Desafortunadamente, la evidencia sugiere que estos medicamentos no hacen una diferencia significativa para los pacientes", dijo Francesco Nonino, autor principal del estudio, neurólogo y epidemiólogo del Instituto IRCCS de Ciencias Neurológicas de Bolonia, Italia, según Cochrane. "Ahora existe un cuerpo convincente de evidencia que converge en la conclusión de que no hay un efecto clínicamente significativo. Aunque los ensayos tempranos mostraron resultados estadísticamente significativos, es importante distinguir entre esto y la relevancia clínica. Es común que los ensayos encuentren resultados estadísticamente significativos que no se traducen en una diferencia clínica significativa para los pacientes", añadió Nonino según la fuente.

Edo Richard, autor principal y profesor de Neurología en el Centro Médico Universitario Radboud de los Países Bajos, explicó que "los resultados de nuestro metaanálisis muestran que eliminar el amiloide del cerebro no mejora la cognición y tampoco ralentiza el deterioro cognitivo", según Cochrane. "La idea de que eliminar el amiloide beneficiará a los pacientes fue refutada por nuestros resultados", agregó Richard según la fuente.

Las personas con alzhéimer tienen niveles elevados de una proteína conocida como beta amiloide en sus cerebros, detectable antes de que comiencen los síntomas, pero su papel en la progresión de la enfermedad es incierto, según Cochrane. Los fármacos han sido desarrollados para eliminar estas proteínas del cerebro, bajo la teoría de que esto prevendría o ralentizaría la progresión de la enfermedad, según la fuente.

Además de la ausencia de efectos clínicamente significativos, la revisión encontró que los fármacos anti-amiloides probablemente aumentan el riesgo de inflamación y sangrado en el cerebro, según Cochrane. Esto se observó en escáneres cerebrales sin síntomas aparentes para la mayoría de los pacientes, aunque cualquier efecto a largo plazo permanece poco claro ya que el reporte de síntomas fue inconsistente entre los ensayos, según la fuente.

La revisión incluye datos de Leqembi (lecanemab) y Kisunla (donanemab), los únicos dos fármacos anti-amiloides aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, disponibles desde 2023 y 2024 respectivamente, según la información proporcionada. Los investigadores concluyeron que estos medicamentos sí eliminan exitosamente las proteínas amiloides del cerebro, pero esto no se traduce en beneficios clínicos significativos, según Cochrane.

La farmacéutica Eisai Inc., fabricante de Leqembi, rechazó categóricamente las conclusiones de la revisión. "El metaanálisis de Cochrane está científicamente profundamente defectuoso al combinar inapropiadamente anticuerpos inefectivos y estudios fallidos con tratamientos anti-amiloides efectivos y aprobados regulatoriamente", dijo Eisai en un comunicado del 15 de abril, según la fuente.

"La FDA ha declarado que lecanemab es parte de una nueva generación de terapias anti-amiloides que se dirigen al amiloide agregado y ha aprendido de fracasos previos", continuó Eisai según la fuente. "Datos clínicos extensos a largo plazo de hasta cuatro años y experiencia del mundo real con decenas de miles de pacientes globalmente muestran que los pacientes que reciben lecanemab continúan beneficiándose del tratamiento", agregó la compañía según la fuente.

Maria Carrillo, directora científica y líder de asuntos médicos de la Asociación de Alzhéimer, también cuestionó la metodología de la revisión. La asociación mantiene "confianza en el uso de estos tratamientos en una amplia variedad de entornos de atención", dijo Carrillo según la fuente.

"En entornos clínicos del mundo real, incluyendo pacientes con deterioro cognitivo leve y alzhéimer temprano, la red ALZ-NET de la Asociación ha encontrado que los anticuerpos monoclonales dirigidos al amiloide tienen eficacia y seguridad muy similares a lo reportado en los ensayos clínicos de Fase 3: ralentización clínicamente significativa de la progresión de la enfermedad y el deterioro cognitivo con efectos secundarios modestos", dijo Carrillo según la fuente.

Carrillo señaló que múltiples agencias reguladoras alrededor del mundo han aprobado tratamientos de esta clase basándose en datos de ensayos clínicos rigurosos que muestran ralentización significativa y clínicamente significativa del deterioro en pacientes con alzhéimer temprano, según la fuente. "Aunque, en general, respetamos el papel de Cochrane en la revisión de evidencia, este análisis incluye inapropiadamente un rango más amplio y menos relevante de estudios", dijo Carrillo según la fuente.

"Notablemente ausente de este análisis está que detrás de cada punto de datos hay una persona", agregó Carrillo según la fuente. "Muchas personas que viven con deterioro cognitivo leve y alzhéimer temprano que están usando estos tratamientos están tomando viajes que no estaban seguras de tomar, pasando tiempo alegre con amigos y familia, haciendo planes para el próximo mes, haciendo cosas que aman y permaneciendo presentes en sus vidas y en las vidas de las personas que les importan", dijo Carrillo según la fuente. "Sus vidas y sus experiencias no pueden ser ignoradas. Tampoco deberían ser privadas de opciones aprobadas basándose en evidencia limitada", añadió según la fuente.

Varios médicos e investigadores estadounidenses que han estado siguiendo la investigación y tratando pacientes con algunos de estos medicamentos expresaron preocupación sobre los hallazgos, según la fuente. Los críticos argumentan que agrupar estudios de medicamentos que muestran diversos grados de eficacia sesgó los resultados y disminuyó el valor de los dos fármacos que han mostrado beneficios positivos, según la fuente.

Sobre la base de la evidencia, los autores de la revisión Cochrane concluyen que futuros ensayos dirigidos a la eliminación de beta amiloide son poco probables de proporcionar beneficios claros a los pacientes, según la fuente. Recomiendan que la investigación futura sobre el tratamiento del alzhéimer se enfoque en otros mecanismos, con numerosos estudios en curso en otras direcciones, según Cochrane.

"Veo pacientes con alzhéimer en mi clínica cada semana y desearía tener un tratamiento efectivo para ofrecerles", dijo Richard según Cochrane. "Los medicamentos aprobados existentes ofrecen algún beneficio para algunos pacientes, pero permanece una alta necesidad insatisfecha de tratamientos más efectivos. Tristemente, los fármacos anti-amiloides no ofrecen esto y traen riesgos adicionales. Dada la ausencia de correlación entre la eliminación de amiloide y el beneficio clínico, necesitamos explorar otras vías para ayudar a abordar esta enfermedad devastadora", concluyó Richard según la fuente.

La controversia subraya la tensión entre la evaluación científica rigurosa de la efectividad de tratamientos y las expectativas de pacientes, familias y la industria farmacéutica en una enfermedad que afecta a millones de personas globalmente y para la cual las opciones terapéuticas efectivas siguen siendo limitadas.

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