La Oficina de la Fiscalía en el Distrito Este de Nueva York presentó el lunes un escrito detallado ante el juez Brian Cogan solicitando que Zambada pase el resto de sus días en prisión. El documento constituye un compendio exhaustivo de los cargos que pesan sobre el narcotraficante, quien ha sido acusado hasta en 16 ocasiones según el texto de la Fiscalía.
En el escrito, los fiscales describen a Zambada como "uno de los narcotraficantes más prolíficos y poderosos del mundo, si no el mayor". Según la acusación, Zambada fundó junto a Joaquín Chapo Guzmán el brutalmente violento Cartel de Sinaloa a finales de la década de 1980. El documento señala que "el acusado supervisó el envío de millones de kilos de droga" a Estados Unidos durante décadas.
El historial criminal de Zambada se remonta a los años 80, cuando operaba en solitario en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos. En la década siguiente, se alió con el Chapo Guzmán, consolidando así el poder del Cartel de Sinaloa. Tras la captura de Guzmán en enero de 2016, Zambada se convirtió en el líder único del cartel, posición que mantuvo hasta su arresto en julio de 2024.
Durante el período en que Zambada lideró el cartel tras la captura de Guzmán —de enero de 2016 a julio de 2024—, la organización distribuyó al menos 1.500 toneladas de cocaína, según el escrito de la Fiscalía. Durante esta misma década, el cartel comenzó a distribuir otras drogas, incluyendo heroína y fentanilo. Estas operaciones generaron beneficios de miles de millones de dólares anuales para la organización criminal. La Fiscalía subraya que "como líder del grupo criminal, Zambada siguió echando mano de la violencia y la corrupción".
La detención de Zambada el 25 de julio de 2024 ocurrió bajo circunstancias controvertidas. Según los reportes, Joaquín Guzmán López, uno de los hijos del Chapo, tendió presuntamente una trampa a Zambada. Lo convocó a una reunión en Sinaloa con el objetivo aparente de secuestrarlo y trasladarlo a través de la frontera. Guzmán López y su séquito maniataron a Zambada y lo metieron en una avioneta cerca de Culiacán, la capital de Sinaloa. Desde allí, volaron con un piloto de confianza de la familia Guzmán a un aeródromo en Nuevo México, donde agentes del FBI y otras agencias lo detuvieron.
Desde el principio, surgieron sospechas en México sobre la posible implicación de agencias estadounidenses en el plan de captura. A finales de junio de este año, estas sospechas se intensificaron después de que varios reportes periodísticos señalaran la participación del FBI. El escrito de la Fiscalía estadounidense no aborda este tema controvertido y se centra en la historia criminal de Zambada y su organización.
Respecto a las condiciones de encarcelamiento, la defensa de Zambada ha presentado peticiones específicas. La semana pasada, el abogado del narcotraficante, Frank Perez, asumió en una carta la pena que solicitaría la Fiscalía y pidió que se tuvieran en cuenta los padecimientos de salud del acusado en la elección de la cárcel donde purgará su condena. La Fiscalía está de acuerdo en considerar estos problemas de salud, pero descarta las prisiones propuestas por la defensa, argumentando la peligrosidad extrema de Zambada.
Las duras condiciones de prisión del Chapo Guzmán han motivado los escritos de clemencia penitenciaria presentados por Zambada. Ambos capos han visto sus vidas fluir en paralelo: mientras Guzmán cumple su condena en Estados Unidos, Zambada ahora enfrenta una sentencia similar.
Mientras se aguarda la audiencia de sentencia del próximo lunes, México observa el futuro judicial de otros protagonistas del narcotráfico sinaloense de las últimas décadas. Ovidio Guzmán, hermano de Joaquín Junior, fue detenido en 2023 en México y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Joaquín Guzmán López, quien participó en la captura de Zambada, también llegó a Nuevo México en 2024. Ambos hermanos se han declarado culpables de sus respectivos cargos.




