

Los fiscales serbios de delincuencia organizada presentaron cargos contra el ministro de Cultura, Nikola Selaković, y tres funcionarios más por presunto abuso de poder y falsificación de documentos relacionados con un proyecto inmobiliario de 500 millones de dólares en Belgrado.
La Fiscalía de Delincuencia Organizada de Serbia ha presentado cargos formales contra el ministro de Cultura, Nikola Selaković, y tres funcionarios adicionales por presuntamente manipular documentos para facilitar un controvertido proyecto inmobiliario vinculado a Jared Kushner, yerno del expresidente estadounidense Donald Trump.
El caso se centra en un complejo militar bombardeado en el centro de Belgrado, zona que estaba protegida como patrimonio cultural y que ahora busca ser redevelopada como un complejo de lujo. El año pasado, el gobierno serbio firmó un contrato de arrendamiento por 99 años con Affinity Global Development, empresa asociada a Kushner, para un proyecto valorado en 500 millones de dólares.
Según la investigación, Selaković y otros funcionarios habrían levantado ilegalmente el estatus de protección del sitio mediante la falsificación de documentación. El proyecto, respaldado por el presidente Aleksandar Vučić, contempla la construcción de un hotel de gran altura, complejos de apartamentos de lujo, oficinas y locales comerciales.
El proyecto ha generado considerable controversia en Serbia. Los críticos argumentan que el edificio es un monumento arquitectónico y un símbolo de resistencia contra el bombardeo de la OTAN en 1999, un evento aún considerado por muchos serbios como una 'agresión injusta'. A pesar de la investigación en curso, los legisladores serbios aprobaron recientemente una ley especial para allanar el camino a la construcción.
Vučić ha defendido públicamente el proyecto, afirmando que beneficiará las relaciones de Serbia con Estados Unidos e incluso anticipó que podría perdonar a cualquiera condenado en este caso. 'Soy culpable', declaró recientemente. 'Soy quien quiere la modernización de Serbia. Soy quien quiere traer un gran inversor'.
Las tensiones diplomáticas subyacentes son evidentes: la administración estadounidense ya ha impuesto aranceles del 35% a las importaciones serbias y ha sancionado al proveedor monopólico de petróleo de Serbia, controlado por Rusia.
Hasta el momento no se ha establecido una fecha clara para el juicio, pero la acusación representa un momento significativo en la compleja relación entre el gobierno serbio, inversores internacionales y la preservación del patrimonio cultural.