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FMI advierte que la guerra en Oriente Próximo dejará cicatrices económicas duraderas pese al alto el fuego

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó este jueves que la economía mundial sufrirá daños profundos y persistentes por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, incluso tras el alto el fuego de dos semanas acordado el martes. La directora gerente Kristalina Georgieva advirtió que no habrá un regreso limpio a la situación anterior y que el organismo revisará a la baja sus proyecciones de crecimiento global la próxima semana, revirtiendo las mejoras que tenía previstas antes del conflicto.

INTERNACIONAL9 ABR 2026

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, pronunció uno de los discursos más pesimistas desde la pandemia durante la apertura de la asamblea de primavera de la institución, que se celebrará la próxima semana en Washington. "Incluso nuestro escenario más optimista contempla una revisión a la baja del crecimiento global. ¿Por qué? Debido a los importantes daños en la infraestructura energética, las interrupciones en el suministro, la pérdida de confianza y otros efectos negativos", afirmó según reportó El País.

La economista búlgara fue contundente sobre las perspectivas futuras: "No sabemos con exactitud qué nos depara el futuro en cuanto a los tránsitos por el estrecho de Ormuz. Lo que sí sabemos es que el crecimiento será más lento, incluso si la nueva paz resulta duradera", según sus declaraciones recogidas por múltiples medios.

Georgieva confirmó en entrevista con Bloomberg que el FMI presentará el próximo lunes proyecciones de crecimiento revisadas a la baja. "Antes del ataque de Washington e Israel contra Teherán estábamos en proceso de mejorar nuestras proyecciones de crecimiento para 2026. Dado el impacto de la guerra, vamos a revisarlas a la baja", dijo según El País. La directora gerente había anticipado que la institución tenía previsto mejorar la proyección económica global por encima del 3,2% del informe de octubre, gracias al desarrollo de la inteligencia artificial, según La Vanguardia.

"Ni en el mejor de los casos habrá un regreso limpio y ordenado a la situación anterior", remarcó Georgieva según las fuentes consultadas. La directora gerente advirtió: "Prepárense para lo peor".

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha supuesto una gran perturbación en las cadenas de suministro globales y ha alumbrado una crisis energética cuya evolución depende del éxito del alto el fuego de dos semanas alcanzado el pasado martes, según El País. Una hora antes de vencer el plazo del ultimátum impuesto por el presidente estadounidense Donald Trump a Irán, se anunció el alto el fuego a cambio de que Teherán reabriera el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, según la misma fuente.

Georgieva explicó que el conflicto en Irán ha provocado un impacto "de gran magnitud, de carácter global y asimétrico" por los cortes de suministro del petróleo, según El País. Tras los bombardeos sobre Teherán, el régimen de los ayatolás cerró el estrecho de Ormuz, por donde transita además buena parte del gas natural que consume el planeta. El flujo en el tránsito de petróleo se ha reducido un 13% y el de gas natural llega al 20%, según datos proporcionados por Georgieva y recogidos por La Vanguardia.

"Como siempre, un shock de oferta hace subir los precios", recordó la directora gerente según El País. El barril de Brent, la referencia internacional, se ha encarecido de los 72 dólares hasta un pico de 125 dólares, según La Vanguardia. Pese a bajar posteriormente, sigue lejos del nivel preguerra.

El informe de Perspectivas Económicas Mundiales que el FMI presentará el próximo martes contemplará tres escenarios en función de cuánto se tarde en normalizar la situación y alcanzar una paz duradera, según El País. "Dadas las incertidumbres, nuestro informe incluirá una gama de escenarios: desde una normalización relativamente rápida, hasta un escenario intermedio, y otro en el que los precios del petróleo y el gas se mantienen mucho más altos durante mucho más tiempo y los efectos de segunda ronda se consolidan", afirmó Georgieva según La Vanguardia.

Georgieva puso como ejemplo lo ocurrido tras los ataques al complejo industrial de Ras Laffan, en Qatar, la mayor planta de gas natural del mundo donde se procesa el 93% de todo el gas natural del golfo Pérsico, según El País. Las instalaciones han estado cerradas prácticamente desde el inicio de las hostilidades, y el 19 de marzo sufrieron ataques por parte de las fuerzas iraníes. La recuperación de su capacidad tardará entre tres y cinco años, lo que significa que los precios seguirán más elevados que antes de la guerra durante un largo periodo de tiempo, según la misma fuente.

La directora gerente reclamó a los países que no aborden la crisis energética originada por la interrupción del tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz de forma unilateral. "Sería como echar gasolina al fuego. Y la van a necesitar para sus coches", advirtió desde la sede del organismo en Washington, según El País. "Hago un llamamiento a todos los países para que eviten actuar por su cuenta (controles a las exportaciones, controles de precios...), que pueden agravar aún más las condiciones globales. No echen gasolina al fuego", requirió según La Vanguardia.

Georgieva aconsejó "esperar y observar" antes de tomar decisiones que "empeoren las cosas", según El País. Animó a los bancos centrales a actuar con subidas de tipos en el caso de que las expectativas de inflación comiencen a subir, algo que "afortunadamente" aún no está sucediendo. "Esto es algo de gran importancia", remarcó. "Prestar atención a la inflación debería ser una prioridad", dijo en declaraciones a Bloomberg recogidas por El País.

"Si las expectativas de inflación amenazan con desanclarse y desencadenar una costosa espiral inflacionaria, entonces los bancos centrales deberían intervenir con firmeza mediante subidas de tipos de interés", indicó según La Vanguardia.

Respecto a las medidas fiscales, Georgieva aseguró que "el apoyo fiscal debe seguir siendo focalizado y temporal", según El País. Remarcó que tras la pandemia muchos países carecen de espacio fiscal suficiente para abordar crisis. "Un estímulo financiado mediante déficit aumentaría la carga sobre la política monetaria y amplificaría tales cambios. Sería como conducir con un pie en el acelerador y el otro en el freno: una mala idea", manifestó según las fuentes consultadas. "Los países deben desplegar sus limitados recursos fiscales de manera responsable, y la mayoría debe actuar con decisión para reconstruir su espacio fiscal tras esta conmoción", abundó.

La Vanguardia reportó que Georgieva observó que "la mayoría de los países han sabido mantenerse firmes, evitando recortes de impuestos no focalizados, subsidios energéticos y medidas basadas en precios, aunque algunos han optado por ofrecer apoyo de carácter general".

Las consecuencias del conflicto van más allá de la energía. Otros 45 millones de personas han entrado en inseguridad alimentaria, elevando la cifra total a 360 millones, por los problemas de distribución y la afectación al comercio de fertilizantes, según La Vanguardia.

Georgieva puso el foco en los países importadores de petróleo más vulnerables, los del África subsahariana y las naciones insulares pequeñas, que tendrán que pagar más por la compra del crudo que necesitan para alimentar sus instalaciones energéticas, según El País. La directora gerente auguró que el FMI tendrá que salir al rescate de algunos países que lo van a pasar mal como consecuencia del conflicto en el golfo Pérsico. "Ante los efectos colaterales de la guerra en Oriente Próximo, prevemos que la demanda a corto plazo de apoyo del FMI a la balanza de pagos aumente hasta situarse entre los 20.000 y los 50.000 millones de dólares, prevaleciendo la cifra inferior si se mantiene el alto el fuego", dijo según la misma fuente.

La directora gerente destacó el papel fundamental que deben desempeñar los reguladores financieros ante el aumento de riesgos. "Es esencial que se mantengan alerta, sean ágiles y respondan con prontitud ante una situación cambiante", reclamó según El País. Georgieva recordó cómo se están derivando ingentes recursos al desarrollo de la inteligencia artificial. "Si bien esto ha impulsado el crecimiento, también hay riesgos de reversión. Si los inversores comenzaran a preocuparse, por ejemplo, de que la inseguridad energética frenará el crecimiento de la inteligencia artificial, dadas las enormes necesidades energéticas de esta, podríamos vernos en una situación complicada", advirtió.

En un análisis más amplio sobre el impacto económico de las guerras, el FMI publicó este miércoles dos capítulos de su informe de Perspectiva Económica Mundial, según El País. El organismo advierte que "más allá de su devastador coste humano, las guerras imponen costes económicos elevados y persistentes. Las pérdidas de producción en las economías afectadas por conflictos son profundas y duraderas, superando a las que suelen asociarse con las crisis financieras o los desastres naturales graves".

Según el análisis del FMI recogido por El Imparcial, las naciones atrapadas en conflictos sufren pérdidas de producción que alcanzan una caída acumulada del 7% en un periodo de solo cinco años. Esta cifra supera los niveles de retroceso vistos en crisis económicas graves, dejando "cicatrices perdurables" que afectan a generaciones enteras.

El FMI detalla que las guerras presentan obstáculos que otros fenómenos catastróficos no poseen, según El Imparcial: dilemas macroeconómicos simultáneos donde los gobiernos enfrentan presiones inflacionarias extremas al mismo tiempo que sus ingresos fiscales caen; la trampa de la reincidencia, ya que a diferencia de una crisis bancaria que se estabiliza con regulaciones, la economía de guerra depende de una paz sostenida; y el efecto de contagio global, donde en un mundo interconectado la guerra de un país desordena el comercio de sus vecinos y socios.

"El ritmo de recuperación es modesto en relación con las pérdidas sufridas durante la guerra y varía considerablemente entre países", señala el FMI según El País. "Cuando la paz resulta frágil y el conflicto resurge, la actividad económica por lo general no logra recuperarse, lo que pone de relieve el papel fundamental de una paz sostenida para restablecer el crecimiento".

El organismo incide en que las recuperaciones exitosas han ido acompañadas de un dividendo de la paz, en el que la reducción del gasto militar permitió aumentar el gasto social para ampliar el Estado de bienestar, según la misma fuente.

En cuanto al gasto militar global, el FMI analiza el aumento detectado desde la crisis financiera de 2008, según El País. Los economistas del Fondo recopilan datos de 164 países desde 1946 para concluir que los grandes repuntes del gasto en defensa se han vuelto más frecuentes, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo. "En un repunte típico, que dura más de dos años y medio, los desembolsos en defensa aumentan en unos 2,7 puntos porcentuales del PIB, financiándose aproximadamente dos tercios de dicho aumento mediante mayores déficits fiscales", asegura el organismo.

Entre 2020 y 2024, el 50% de los países del mundo aumentaron sus presupuestos de defensa, según El País. En 2024, casi el 40% de los Estados destinaron más del 2% de su PIB al gasto en defensa, en comparación con el 27% que lo hacían en 2018. Esta tendencia continuará tras el acuerdo durante el pasado verano de los miembros de la OTAN para elevar el gasto en defensa del 2% al 5% del PIB hasta 2035.

El FMI advierte que "los repuntes del gasto en defensa suelen deteriorar los saldos fiscales y externos", según El País. "En promedio, los déficits fiscales se deterioran en unos 2,6 puntos porcentuales del PIB, y la deuda pública aumenta en unos siete puntos porcentuales en un plazo de tres años desde el inicio del incremento de la capacidad de defensa. Al mismo tiempo, los saldos externos se deterioran a medida que la demanda se orienta hacia la adquisición de equipos importados".

Según El Imparcial, el FMI señala que el gasto en defensa suele elevar la deuda pública en 7 puntos porcentuales en solo tres años. Sin embargo, en un escenario de guerra abierta, este impacto se duplica, disparando la deuda hasta 14 puntos porcentuales del PIB.

"Los repuntes en tiempos de guerra resultan especialmente costosos, ya que la deuda pública se dispara en unos 14 puntos porcentuales del PIB y el gasto social disminuye en términos reales", indica el FMI según El País. Este fenómeno se conoce históricamente como el dilema de elegir "cañones" sobre "mantequilla", es decir, armas sobre alimentos y servicios sociales, según El Imparcial.

Las ventas de las 100 mayores compañías armamentísticas del mundo se han duplicado en los últimos 20 años, según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz citado por El País. Casi la mitad de los ingresos totales por armas de las 100 principales empresas productoras se generan en Estados Unidos, mientras que Europa representa alrededor del 14% y China el 12%. "Como resultado, la mayoría de los países importan una gran parte de su equipo militar, llegando esta proporción a un 80% en el caso de los países miembros de la Unión Europea", destaca el FMI según la misma fuente.

El organismo multilateral sostiene que el mundo se enfrenta a una nueva guerra de consecuencias impredecibles después de haber sufrido una pandemia y las secuelas de la guerra de Ucrania, según El País. Ambas crisis obligaron a los gobiernos a adoptar medidas extraordinarias a costa de la deuda pública, por lo que ahora el margen de maniobra es muy reducido.

"Tras un periodo de relativa calma posterior al fin de la Guerra Fría, el número de conflictos en todo el mundo ha aumentado en los últimos años, alcanzando niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial", advierte el FMI según la misma fuente.

Georgieva cerró su discurso con un mensaje de compromiso: "Pueden contar con nosotros para ayudarlos y hallar un camino a seguir a través de la niebla de la incertidumbre", según El País. El enfoque del Fondo se centrará en "cómo afrontar de la mejor manera este último shock y aliviar el impacto sobre las economías y las personas", señaló según La Vanguardia.

La asamblea de primavera del FMI y el Banco Mundial se celebrará entre el 13 y 18 de abril en Washington, donde se presentarán las proyecciones económicas revisadas y se discutirán las estrategias para enfrentar las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo.

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