El ejército de Siria tomó el control del campo petrolero Omar y varios campos gasíferos en el este del país, tras el repliegue de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), en un movimiento que marca un punto de inflexión en el conflicto interno sirio.
El ejército sirio ha logrado una importante victoria estratégica al capturar el campo petrolero Omar, el más grande del país, ubicado al este del río Éufrates, según informaron fuentes oficiales y grupos de monitoreo este domingo 18 de enero de 2026. La captura se produjo después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), respaldadas por Estados Unidos, anunciaran su repliegue de la zona.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las FDS se retiraron de "pueblos y ciudades enteras" en el este de la provincia de Deir Ezzor, incluyendo los campos petroleros Omar y Tanak. Esta retirada representa un golpe significativo para los kurdos, quienes perdían así una importante fuente de ingresos.
El presidente sirio Ahmed al-Sharaa ha buscado integrar a las unidades militares y civiles kurdas en las instituciones nacionales desde la caída del régimen de Bashar al-Assad a finales de 2024. En un gesto de buena voluntad, al-Sharaa decretó el reconocimiento del kurdo como lengua nacional y declaró el año nuevo kurdo como festividad oficial, algo sin precedentes desde la independencia de Siria en 1946.
Las tropas sirias no solo capturaron el campo petrolero Omar, sino también el campo gasífero Conoco en la provincia de Deir Zor. Fuentes gubernamentales argumentan que la milicia kurda había privado al estado de ingresos necesarios al controlar la riqueza petrolera de la región.
La ofensiva se produjo a pesar de los llamados de Estados Unidos para detener las acciones militares. Brad Cooper, jefe del Comando Central militar estadounidense, pidió cesar las operaciones entre Alepo y Tabqa. Washington se encuentra en una posición delicada, equilibrando su histórico apoyo a las FDS —que combatieron al Estado Islámico— con su respaldo al nuevo gobierno sirio.
Las fuerzas kurdas declararon una movilización general, calificando la situación como una 'guerra existencial'. El presidente francés Emmanuel Macron expresó su preocupación y pidió un alto al fuego permanente.
Los combates recientes profundizan las fracturas entre el gobierno de al-Sharaa, que busca reunificar Siria tras 14 años de guerra, y las autoridades kurdas locales, que desconfían de la administración islamista.
Un acuerdo previo en marzo de 2025 para integrar a las FDS en las instituciones sirias no se implementó, lo que derivó en enfrentamientos, especialmente tras los choques en la ciudad de Alepo a principios de este mes.
La situación actual sugiere un reposicionamiento geopolítico complejo, con tribus árabes apoyando al gobierno sirio y las FDS perdiendo terreno en una región estratégicamente crucial.