Internacional

Fujimori y Sánchez cierran campaña electoral en Perú con mensajes opuestos antes de votación del domingo

La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez congregaron a miles de seguidores en Lima durante los actos de cierre de campaña de las elecciones presidenciales de Perú, que se celebrarán el domingo. Fujimori, de 51 años y en su cuarta segunda vuelta, apeló a "la unidad y reconciliación" nacional, mientras Sánchez, de 57 años, prometió terminar con el "caos" y arremetió contra el fujimorismo, calificando a su rival como "señora mafiosa".

INTERNACIONAL5 JUN 2026

Los discursos de cierre de campaña de las elecciones presidenciales de Perú han congregado en Lima a miles de seguidores de los candidatos antes de la votación del domingo, según reportó El País. La derechista Keiko Fujimori, de 51 años, dio un mensaje de "unidad y reconciliación" de los peruanos frente a, dijo, "quedarnos atrapados en el odio, en el insulto". Por su parte, el izquierdista Roberto Sánchez, de 57 años, arremetió contra su rival y prometió terminar con el "caos", según la misma fuente.

"Estamos seguros que será el fin de asesinatos, corrupción, impunidad. Abajo la señora mafiosa, abajo el fujimorismo. La voz del pueblo ha dicho basta. Se acabó el caos", dijo Sánchez durante su intervención, según El País.

Fujimori aseguró en su discurso, pronunciado más de una hora antes que el de su rival, que si vence, su gobierno será "tecnocrático" y durará cinco años, en alusión a la inestabilidad que ha atravesado el país, con ocho mandatarios en una década, según la fuente.

Sánchez ha centrado su discurso en inflamar el antifujimorismo. "Se ha querido vender como la señora del orden. ¿Cuál orden? Ordenaron leyes procrimen para que muera nuestra gente, para exonerar de impuestos a sus amigos, para que asesinaran a nuestros hijos del sur. Vamos a restablecer el equilibrio de poderes. Señora del caos, el pueblo sabe quién eres", dijo, según El País.

Es el cierre de campaña del adversario que podría impedir que Keiko Fujimori, que es la cuarta vez que llega a segunda vuelta, sea la presidenta de Perú. Hasta hace unos meses, Sánchez no figuraba en las encuestas y formaba parte del pelotón de "los otros" en una primera vuelta donde compitieron 35 aspirantes, según la fuente. En un inicio era percibido como un candidato pintoresco que había asumido la identidad de Castillo, pero conforme se acercó la primera vuelta, su estrategia cuajó, según El País.

Sánchez capitalizó el descontento de quienes están convencidos de que las élites derrumbaron el Gobierno de Castillo, del primer campesino que llegó a Palacio, y para el que ha pedido el indulto durante toda la campaña, según la misma fuente.

Durante la tarde, los dos aspirantes a la presidencia recibieron los apoyos de otros políticos que no pasaron a segunda vuelta. Rafael López Aliaga, el ultraderechista que acabó en tercer lugar y denunció un fraude que nunca pudo probar, instó a sus seguidores a votar por Keiko Fujimori, según El País. "El voto viciado o en blanco solo beneficia a la izquierda radical y al comunismo que busca imponerse en el Perú. Hoy la disyuntiva es clara: libertad o comunismo", dice el comunicado de su partido, Renovación Popular, según la fuente.

Por su parte, Sánchez tuvo el respaldo de los excandidatos Ricardo Belmont (Cívico Obras), Alfonso López Chau (Ahora Nación), George Forsyth (Somos Perú), y la plana mayor de Primero la Gente, según El País.

Los seguidores de Fujimori habían empezado a llegar a primera hora de la tarde al Estadio Monumental, el mayor del país, con gorras y camisas naranjas, el color de la candidata, y camisetas donde se leía "A la china ya le toka" y carteles con una foto de ella y su padre, el autócrata Alberto Fujimori, fallecido en 2024 después de haber recibido un indulto humanitario, ya que había sido condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción, según la fuente. Debajo de la imagen, el lema de su hija para las elecciones: "Vuelve Fujimori, vuelve el orden", según El País.

Fujimori subió al escenario ya de noche en medio de la música y los lemas de sus seguidores vestida de blanco con chaqueta roja y zapatillas deportivas blancas. Estaba sonriente, y varias veces aludió a la idea de superar las diferencias para buscar "la unidad y la reconciliación de todos los peruanos", según la fuente. "En las últimas décadas, nuestro país se quedó atrapado en sus heridas. Lo difícil es ponernos de acuerdo, dar un paso hacia el diálogo, hacia el consenso. El liderazgo es tender esos puentes", dijo, según El País. A continuación, agradeció el respaldo dado por Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio nobel de literatura, Vargas Llosa, que perdió las elecciones frente a su padre, Alberto Fujimori, en 1990, según la misma fuente.

Ella ha basado su campaña en un programa de gobierno sustentado en la mano dura contra la criminalidad para combatir la inseguridad ciudadana, la principal preocupación de los peruanos, en dotar de servicios básicos, como agua corriente y acceso a puestos médicos en las zonas del país "abandonadas por el Estado" y en defender la inversión privada, según El País. En su discurso ha prometido eficacia, un gobierno "que resuelva problemas" con "los mejores técnicos convocados", según la fuente. También ha dicho defender la independencia del banco central "para que no haya inflación", según El País.

Los autobuses se iban congregando durante la tarde en las inmediaciones del Estadio, en un festivo desfilar de partidarios de Keiko Fujimori con trajes regionales de Cuzco y de otras regiones y banderas de su partido, Fuerza Popular, según la fuente. "Ella promete acabar con la delincuencia, con la extorsión", dijo Ruth Fernández, que tiene un puesto informal de bebidas y golosinas en Lima, según El País. "A un familiar mío le robaron la camioneta y casi lo matan, toda mi familia a a votar por Keiko, ya es hora de que una dama sea presidenta, esta vez sí se la lleva", afirmó, según la fuente. "En Perú hay mucho machismo, y la repudian también por El Chino [Alberto Fujimori, su padre]", dijo Fernández, según El País. Sobre las ideas antiaborto de Keiko, que solo apoya la interrupción del embarazo por riesgo de muerte para la madre, aseguró: "No, ahí yo no la apoyo", según la fuente.

Muy cerca, a la entrada del estadio, Víctor Vila, de 43 años, afirmó que ha venido a apoyarla "por la democracia, porque es la única opción frente a la izquierda, que nos va a llevar a Venezuela", según El País.

En otra parte de la ciudad, dos imágenes gigantes flanquean un estrado levantado en la avenida de La Peruanidad, en el distrito de Jesús María. Roberto Sánchez con el puño en alto y Pedro Castillo, el expresidente izquierdista que dio un autogolpe en 2022 y está en la cárcel, miran a una multitud en la imagen, según la fuente. Ambos portan un sombrero de ala ancha, símbolo del mundo rural. Debajo de cada uno, están inscritos los deseos de sus partidarios: "presidente" y "libertad", según El País.

En el mitin de Sánchez, la extensa avenida de La Peruanidad exhibe los distintos rostros de un país cuyo centralismo suele esconder sus raíces. Sobre el escenario resuena el arpa del huayno andino, la cumbia selvática y el repique metálico de los danzantes de tijeras. Los sombreros y las banderas del Tahuantinsuyo (el imperio incaico) se multiplican entre el público, según la fuente.

"Sánchez y Castillo, un solo corazón", grita la gente al unísono, según El País. Nadie discute que Sánchez no sea un hombre del ande. No lo ven como la copia de un arribista que pretende cruzarse la banda presidencial bajo la promesa de indultar a Pedro Castillo, sino más bien como alguien que lo —los— reivindicará y le hará frente a la concentración del poder, según la fuente.

En campaña, Sánchez ha prometido depurar la Policía Nacional y aplicar la llamada "muerte civil" a los funcionarios condenados por corrupción, según El País. En educación y salud, plantea incrementar progresivamente la inversión pública y también ha asegurado, como Keiko, que respetará la autonomía del Banco Central de Reserva, ante los temores que suscita su candidatura entre las élites económicas del país, según la fuente. También incide en la necesidad de impulsar la industrialización del país para dejar de exportar únicamente materias primas y avanzar hacia una economía con mayor valor agregado, según El País.

La votación del domingo definirá si Fujimori logra finalmente acceder a la presidencia en su cuarto intento de llegar a segunda vuelta, o si Sánchez, quien pasó de ser un candidato marginal a convertirse en el principal rival de la candidata derechista, consigue capitalizar el descontento popular y el apoyo del mundo rural peruano. La elección se produce en un contexto de profunda inestabilidad política en Perú, que ha tenido ocho mandatarios en una década, y con la inseguridad ciudadana como principal preocupación de los votantes, según la fuente.

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5 jun 2026
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Los discursos de cierre de campaña de las elecciones presidenciales de Perú han congregado en Lima a miles de seguidores de los candidatos antes de la votación del domingo, según reportó El País. La derechista Keiko Fujimori, de 51 años, dio un mensaje de "unidad y reconciliación" de los peruanos frente a, dijo, "quedarnos atrapados en el odio, en el insulto". Por su parte, el izquierdista Roberto Sánchez, de 57 años, arremetió contra su rival y prometió terminar con el "caos", según la misma fuente.

"Estamos seguros que será el fin de asesinatos, corrupción, impunidad. Abajo la señora mafiosa, abajo el fujimorismo. La voz del pueblo ha dicho basta. Se acabó el caos", dijo Sánchez durante su intervención, según El País.

Fujimori aseguró en su discurso, pronunciado más de una hora antes que el de su rival, que si vence, su gobierno será "tecnocrático" y durará cinco años, en alusión a la inestabilidad que ha atravesado el país, con ocho mandatarios en una década, según la fuente.

Sánchez ha centrado su discurso en inflamar el antifujimorismo. "Se ha querido vender como la señora del orden. ¿Cuál orden? Ordenaron leyes procrimen para que muera nuestra gente, para exonerar de impuestos a sus amigos, para que asesinaran a nuestros hijos del sur. Vamos a restablecer el equilibrio de poderes. Señora del caos, el pueblo sabe quién eres", dijo, según El País.

Es el cierre de campaña del adversario que podría impedir que Keiko Fujimori, que es la cuarta vez que llega a segunda vuelta, sea la presidenta de Perú. Hasta hace unos meses, Sánchez no figuraba en las encuestas y formaba parte del pelotón de "los otros" en una primera vuelta donde compitieron 35 aspirantes, según la fuente. En un inicio era percibido como un candidato pintoresco que había asumido la identidad de Castillo, pero conforme se acercó la primera vuelta, su estrategia cuajó, según El País.

Sánchez capitalizó el descontento de quienes están convencidos de que las élites derrumbaron el Gobierno de Castillo, del primer campesino que llegó a Palacio, y para el que ha pedido el indulto durante toda la campaña, según la misma fuente.

Durante la tarde, los dos aspirantes a la presidencia recibieron los apoyos de otros políticos que no pasaron a segunda vuelta. Rafael López Aliaga, el ultraderechista que acabó en tercer lugar y denunció un fraude que nunca pudo probar, instó a sus seguidores a votar por Keiko Fujimori, según El País. "El voto viciado o en blanco solo beneficia a la izquierda radical y al comunismo que busca imponerse en el Perú. Hoy la disyuntiva es clara: libertad o comunismo", dice el comunicado de su partido, Renovación Popular, según la fuente.

Por su parte, Sánchez tuvo el respaldo de los excandidatos Ricardo Belmont (Cívico Obras), Alfonso López Chau (Ahora Nación), George Forsyth (Somos Perú), y la plana mayor de Primero la Gente, según El País.

Los seguidores de Fujimori habían empezado a llegar a primera hora de la tarde al Estadio Monumental, el mayor del país, con gorras y camisas naranjas, el color de la candidata, y camisetas donde se leía "A la china ya le toka" y carteles con una foto de ella y su padre, el autócrata Alberto Fujimori, fallecido en 2024 después de haber recibido un indulto humanitario, ya que había sido condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción, según la fuente. Debajo de la imagen, el lema de su hija para las elecciones: "Vuelve Fujimori, vuelve el orden", según El País.

Fujimori subió al escenario ya de noche en medio de la música y los lemas de sus seguidores vestida de blanco con chaqueta roja y zapatillas deportivas blancas. Estaba sonriente, y varias veces aludió a la idea de superar las diferencias para buscar "la unidad y la reconciliación de todos los peruanos", según la fuente. "En las últimas décadas, nuestro país se quedó atrapado en sus heridas. Lo difícil es ponernos de acuerdo, dar un paso hacia el diálogo, hacia el consenso. El liderazgo es tender esos puentes", dijo, según El País. A continuación, agradeció el respaldo dado por Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio nobel de literatura, Vargas Llosa, que perdió las elecciones frente a su padre, Alberto Fujimori, en 1990, según la misma fuente.

Ella ha basado su campaña en un programa de gobierno sustentado en la mano dura contra la criminalidad para combatir la inseguridad ciudadana, la principal preocupación de los peruanos, en dotar de servicios básicos, como agua corriente y acceso a puestos médicos en las zonas del país "abandonadas por el Estado" y en defender la inversión privada, según El País. En su discurso ha prometido eficacia, un gobierno "que resuelva problemas" con "los mejores técnicos convocados", según la fuente. También ha dicho defender la independencia del banco central "para que no haya inflación", según El País.

Los autobuses se iban congregando durante la tarde en las inmediaciones del Estadio, en un festivo desfilar de partidarios de Keiko Fujimori con trajes regionales de Cuzco y de otras regiones y banderas de su partido, Fuerza Popular, según la fuente. "Ella promete acabar con la delincuencia, con la extorsión", dijo Ruth Fernández, que tiene un puesto informal de bebidas y golosinas en Lima, según El País. "A un familiar mío le robaron la camioneta y casi lo matan, toda mi familia a a votar por Keiko, ya es hora de que una dama sea presidenta, esta vez sí se la lleva", afirmó, según la fuente. "En Perú hay mucho machismo, y la repudian también por El Chino [Alberto Fujimori, su padre]", dijo Fernández, según El País. Sobre las ideas antiaborto de Keiko, que solo apoya la interrupción del embarazo por riesgo de muerte para la madre, aseguró: "No, ahí yo no la apoyo", según la fuente.

Muy cerca, a la entrada del estadio, Víctor Vila, de 43 años, afirmó que ha venido a apoyarla "por la democracia, porque es la única opción frente a la izquierda, que nos va a llevar a Venezuela", según El País.

En otra parte de la ciudad, dos imágenes gigantes flanquean un estrado levantado en la avenida de La Peruanidad, en el distrito de Jesús María. Roberto Sánchez con el puño en alto y Pedro Castillo, el expresidente izquierdista que dio un autogolpe en 2022 y está en la cárcel, miran a una multitud en la imagen, según la fuente. Ambos portan un sombrero de ala ancha, símbolo del mundo rural. Debajo de cada uno, están inscritos los deseos de sus partidarios: "presidente" y "libertad", según El País.

En el mitin de Sánchez, la extensa avenida de La Peruanidad exhibe los distintos rostros de un país cuyo centralismo suele esconder sus raíces. Sobre el escenario resuena el arpa del huayno andino, la cumbia selvática y el repique metálico de los danzantes de tijeras. Los sombreros y las banderas del Tahuantinsuyo (el imperio incaico) se multiplican entre el público, según la fuente.

"Sánchez y Castillo, un solo corazón", grita la gente al unísono, según El País. Nadie discute que Sánchez no sea un hombre del ande. No lo ven como la copia de un arribista que pretende cruzarse la banda presidencial bajo la promesa de indultar a Pedro Castillo, sino más bien como alguien que lo —los— reivindicará y le hará frente a la concentración del poder, según la fuente.

En campaña, Sánchez ha prometido depurar la Policía Nacional y aplicar la llamada "muerte civil" a los funcionarios condenados por corrupción, según El País. En educación y salud, plantea incrementar progresivamente la inversión pública y también ha asegurado, como Keiko, que respetará la autonomía del Banco Central de Reserva, ante los temores que suscita su candidatura entre las élites económicas del país, según la fuente. También incide en la necesidad de impulsar la industrialización del país para dejar de exportar únicamente materias primas y avanzar hacia una economía con mayor valor agregado, según El País.

La votación del domingo definirá si Fujimori logra finalmente acceder a la presidencia en su cuarto intento de llegar a segunda vuelta, o si Sánchez, quien pasó de ser un candidato marginal a convertirse en el principal rival de la candidata derechista, consigue capitalizar el descontento popular y el apoyo del mundo rural peruano. La elección se produce en un contexto de profunda inestabilidad política en Perú, que ha tenido ocho mandatarios en una década, y con la inseguridad ciudadana como principal preocupación de los votantes, según la fuente.

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