Gasto militar mundial alcanza tres billones de dólares tras 11 años consecutivos de incrementos
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Gasto militar mundial alcanza tres billones de dólares tras 11 años consecutivos de incrementos

El mundo destinó casi tres billones de dólares a defensa en 2025, equivalente al 2,5% del PIB mundial, según datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo. El gasto militar global ha aumentado un 41% en la última década, impulsado por la conflictividad geopolítica, la presión de Estados Unidos sobre sus aliados, la revolución tecnológica en inteligencia artificial y los cálculos económico-industriales, en un contexto donde la OTAN se prepara para su cumbre anual en Turquía la próxima semana.

INTERNACIONAL5 JUL 2026

El gasto militar mundial lleva 11 años consecutivos de incremento, coincidiendo con el inicio de la agresión rusa contra Ucrania en 2014, según los datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). En 2025, el mundo destinó casi tres billones de dólares (2,6 billones de euros) a defensa, lo que representa un 2,5% del PIB mundial, según la misma fuente.

El avance ha sido del 41% en una década, según SIPRI. El incremento en 2025 fue del 2,9%, inferior al salto del año anterior que alcanzó el 9,7%. Sin embargo, múltiples indicadores apuntan a que 2026 y 2027 pueden ser años de nuevos fuertes avances, según el análisis de la fuente.

Los aliados atlánticos se disponen a reunirse la semana que viene en Turquía para la cumbre anual de la OTAN en un contexto de sostenido incremento del gasto militar mundial, según reporta El País. Espoleados a la vez por la amenaza procedente de Rusia y la presión política de la Casa Blanca, los socios europeos de la Alianza han dado significativos pasos adelante en la inversión militar.

**La escalada en Estados Unidos y Europa**

En Estados Unidos, el gasto este año será superior que el anterior y la Administración de Trump ha pedido al Congreso para el próximo presupuesto del Pentágono un salto desde el billón actual hasta 1,5 billones de dólares, según la fuente. Entre los legisladores hay resistencia contra semejante aumento, y es muy improbable que se materialice en esos términos, pero no lo es que el acuerdo final marque un nuevo decidido paso adelante con respecto al presupuesto anterior.

Los aliados europeos viajan rumbo a nuevos incrementos. El Banco BNP Paribas prevé para 2026 "una ulterior aceleración del gasto militar en la Unión Europea. Después de un aumento del 1,9% al 2,15% del PIB entre 2024 y 2025, el gasto se espera que suba en unos 80.000 millones de euros y alcance el 2,5% del PIB" este año, según las proyecciones del banco. En conjunto, la OTAN representa un 55% del gasto militar mundial, según los datos disponibles.

**Rusia, China y otras potencias**

Rusia es protagonista central de esta dinámica. Su agresión contra Ucrania ha motivado un desbocado crecimiento de su propio gasto militar y espoleado el de otros países, según la fuente. Sus dificultades económicas, no obstante, le complican seguir avanzando en esa senda.

China, por su parte, mantiene desde hace tiempo una velocidad de crucero de incrementos alrededor del 7% nominal, según SIPRI. Es un ritmo estable con el cual busca acercarse a Estados Unidos. Cabe anotar que esa estabilidad se mantiene pese a que su crecimiento económico se haya ralentizado, y se prevé en el entorno del 4,5%.

Otras áreas del mundo galopan. Los países del sudeste asiático viven una situación parecida, aunque no igual, que los europeos. El temor a un gran vecino y la presión de Estados Unidos les empuja, según el análisis.

**La presión estadounidense sobre sus aliados**

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pronunció a finales de mayo en el foro Shangri-La, celebrado en Singapur, un discurso que a los europeos les sonará muy familiar: "El presidente Trump está marcando la regla de oro. Exigimos un 3,5% a nuestros aliados y socios. Para aquellos países que asuman su responsabilidad como verdaderos socios, los beneficios serán claros. Pero para quienes creen que pueden seguir aprovechándose del esfuerzo financiado por los contribuyentes estadounidenses sin asumir su parte, escúchennos bien: esos días se han acabado. Los aliados que se nieguen a dar un paso al frente y a asumir la parte que les corresponde en nuestra defensa colectiva se enfrentarán a un cambio claro en la forma en que nos relacionamos y cooperamos con ellos", dijo Hegseth.

El mensaje resuena fuerte también en Oriente Próximo, donde poca duda cabe de que la guerra contra Irán y sus consecuencias espolearán un fuerte camino de rearme, según la fuente.

**Las razones detrás de la escalada**

Las motivaciones de esta dinámica son en primer lugar geopolíticas. "El mundo va hacia una configuración multipolar. Asimétrica, pero multipolar. Y en esa transición nacen monstruos", dijo Michele Testoni, profesor asociado de la IE School of International Relations, y coordinador del libro NATO and transatlantic relations in 21st century (La OTAN y las relaciones transatlánticas en el siglo XXI; Routledge). Es un panorama que fomenta un sentimiento de inseguridad, según Testoni.

Testoni apunta también a otro elemento: "Vivimos una época de gran revolución tecnológica. La historia muestra que, a menudo, estas revoluciones se implementan enseguida en el ámbito militar". La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) y su combinación con tecnologías robóticas y automáticas desencadena nuevas perspectivas. Y esto produce desequilibrios, carreras para adaptarse, según el experto.

Vicente Palacio, director de política exterior de la Fundación Alternativas, señala otro factor relevante: el gasto militar como impulso a la economía. "En un momento no solo de tensiones geopolíticas, sino también de dificultades económicas, la dimensión militar se percibe como una nueva fuente de crecimiento, de reindustrialización. Eso va desde Alemania hasta Rusia, pasando por Estados Unidos y por Francia y muchos otros países", dijo Palacio.

**La ausencia de mecanismos de contención**

Otro elemento de relieve en el marco de la carrera armamentística es la práctica ausencia de elementos de contención por la vía de acuerdos internacionales. El New START, que fijaba límites en el ámbito de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia, caducó el pasado febrero y no hay ninguna perspectiva clara de que se negocie un sustituto al pacto, según la fuente.

En un panorama más amplio, es preocupante que, hace unas semanas, la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear haya acabado nuevamente sin ningún acuerdo. El terreno nuclear es otro sector de fuerte inversión, según SIPRI. Si bien no hay un aumento significativo del número de cabezas nucleares, sí hay enormes inversiones de las potencias atómicas para renovar sus arsenales.

**El beneficio para la industria armamentística**

De todo ello se beneficia naturalmente la industria del sector. Las 100 mayores compañías del área han aumentado vertiginosamente. Entre 2002 y 2025 la facturación en dólares constantes se ha duplicado, alcanzando los 680.000 millones de dólares, según los datos disponibles.

En esta década de crecimiento al galope del gasto militar han ido entrando con fuerza nuevas empresas, de las cuales Palantir es el símbolo. No vende armas, sino sistemas operativos basados en IA y otros mecanismos digitales. Su relevancia es extraordinaria, según la fuente.

Alex C. Karp, cofundador de Palantir, lleva tiempo predicando una mayor involucración de todo el conglomerado de Silicon Valley en la dimensión de seguridad nacional, y critica su tendencia a centrarse en sacar máximos beneficios al concentrarse en gadgets, según reportes. Por otra parte, Peter Thiel, la figura de referencia de la compañía, acaba de decir que el Papa actúa sin querer como si fuera "un agente comunista chino" por pedir regulaciones a la IA.

**Implicaciones y perspectivas**

Las fuerzas que actúan para alimentar la espiral del rearme son numerosas y poderosas. Las carreras armamentísticas no son automáticamente fuentes de conflictos. La historia de la OTAN, que se reunirá esta próxima semana en Turquía, lo demuestra, según el análisis. Su gasto militar fue muy abundante en la Guerra Fría y lo que generó fue disuasión, no conflicto. Hubo guerras proxy entre los dos bloques en otros territorios, pero en Europa, zona de actuación central de la Alianza, no se disparó un tiro.

Pero ello no excluye que la escalada del gasto en un contexto de conflictividad y erosión de instituciones y normas internacionales sea un escenario que provoca inquietud, según concluye la fuente.

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5 jul 2026
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El gasto militar mundial lleva 11 años consecutivos de incremento, coincidiendo con el inicio de la agresión rusa contra Ucrania en 2014, según los datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). En 2025, el mundo destinó casi tres billones de dólares (2,6 billones de euros) a defensa, lo que representa un 2,5% del PIB mundial, según la misma fuente.

El avance ha sido del 41% en una década, según SIPRI. El incremento en 2025 fue del 2,9%, inferior al salto del año anterior que alcanzó el 9,7%. Sin embargo, múltiples indicadores apuntan a que 2026 y 2027 pueden ser años de nuevos fuertes avances, según el análisis de la fuente.

Los aliados atlánticos se disponen a reunirse la semana que viene en Turquía para la cumbre anual de la OTAN en un contexto de sostenido incremento del gasto militar mundial, según reporta El País. Espoleados a la vez por la amenaza procedente de Rusia y la presión política de la Casa Blanca, los socios europeos de la Alianza han dado significativos pasos adelante en la inversión militar.

**La escalada en Estados Unidos y Europa**

En Estados Unidos, el gasto este año será superior que el anterior y la Administración de Trump ha pedido al Congreso para el próximo presupuesto del Pentágono un salto desde el billón actual hasta 1,5 billones de dólares, según la fuente. Entre los legisladores hay resistencia contra semejante aumento, y es muy improbable que se materialice en esos términos, pero no lo es que el acuerdo final marque un nuevo decidido paso adelante con respecto al presupuesto anterior.

Los aliados europeos viajan rumbo a nuevos incrementos. El Banco BNP Paribas prevé para 2026 "una ulterior aceleración del gasto militar en la Unión Europea. Después de un aumento del 1,9% al 2,15% del PIB entre 2024 y 2025, el gasto se espera que suba en unos 80.000 millones de euros y alcance el 2,5% del PIB" este año, según las proyecciones del banco. En conjunto, la OTAN representa un 55% del gasto militar mundial, según los datos disponibles.

**Rusia, China y otras potencias**

Rusia es protagonista central de esta dinámica. Su agresión contra Ucrania ha motivado un desbocado crecimiento de su propio gasto militar y espoleado el de otros países, según la fuente. Sus dificultades económicas, no obstante, le complican seguir avanzando en esa senda.

China, por su parte, mantiene desde hace tiempo una velocidad de crucero de incrementos alrededor del 7% nominal, según SIPRI. Es un ritmo estable con el cual busca acercarse a Estados Unidos. Cabe anotar que esa estabilidad se mantiene pese a que su crecimiento económico se haya ralentizado, y se prevé en el entorno del 4,5%.

Otras áreas del mundo galopan. Los países del sudeste asiático viven una situación parecida, aunque no igual, que los europeos. El temor a un gran vecino y la presión de Estados Unidos les empuja, según el análisis.

**La presión estadounidense sobre sus aliados**

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pronunció a finales de mayo en el foro Shangri-La, celebrado en Singapur, un discurso que a los europeos les sonará muy familiar: "El presidente Trump está marcando la regla de oro. Exigimos un 3,5% a nuestros aliados y socios. Para aquellos países que asuman su responsabilidad como verdaderos socios, los beneficios serán claros. Pero para quienes creen que pueden seguir aprovechándose del esfuerzo financiado por los contribuyentes estadounidenses sin asumir su parte, escúchennos bien: esos días se han acabado. Los aliados que se nieguen a dar un paso al frente y a asumir la parte que les corresponde en nuestra defensa colectiva se enfrentarán a un cambio claro en la forma en que nos relacionamos y cooperamos con ellos", dijo Hegseth.

El mensaje resuena fuerte también en Oriente Próximo, donde poca duda cabe de que la guerra contra Irán y sus consecuencias espolearán un fuerte camino de rearme, según la fuente.

**Las razones detrás de la escalada**

Las motivaciones de esta dinámica son en primer lugar geopolíticas. "El mundo va hacia una configuración multipolar. Asimétrica, pero multipolar. Y en esa transición nacen monstruos", dijo Michele Testoni, profesor asociado de la IE School of International Relations, y coordinador del libro NATO and transatlantic relations in 21st century (La OTAN y las relaciones transatlánticas en el siglo XXI; Routledge). Es un panorama que fomenta un sentimiento de inseguridad, según Testoni.

Testoni apunta también a otro elemento: "Vivimos una época de gran revolución tecnológica. La historia muestra que, a menudo, estas revoluciones se implementan enseguida en el ámbito militar". La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) y su combinación con tecnologías robóticas y automáticas desencadena nuevas perspectivas. Y esto produce desequilibrios, carreras para adaptarse, según el experto.

Vicente Palacio, director de política exterior de la Fundación Alternativas, señala otro factor relevante: el gasto militar como impulso a la economía. "En un momento no solo de tensiones geopolíticas, sino también de dificultades económicas, la dimensión militar se percibe como una nueva fuente de crecimiento, de reindustrialización. Eso va desde Alemania hasta Rusia, pasando por Estados Unidos y por Francia y muchos otros países", dijo Palacio.

**La ausencia de mecanismos de contención**

Otro elemento de relieve en el marco de la carrera armamentística es la práctica ausencia de elementos de contención por la vía de acuerdos internacionales. El New START, que fijaba límites en el ámbito de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia, caducó el pasado febrero y no hay ninguna perspectiva clara de que se negocie un sustituto al pacto, según la fuente.

En un panorama más amplio, es preocupante que, hace unas semanas, la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear haya acabado nuevamente sin ningún acuerdo. El terreno nuclear es otro sector de fuerte inversión, según SIPRI. Si bien no hay un aumento significativo del número de cabezas nucleares, sí hay enormes inversiones de las potencias atómicas para renovar sus arsenales.

**El beneficio para la industria armamentística**

De todo ello se beneficia naturalmente la industria del sector. Las 100 mayores compañías del área han aumentado vertiginosamente. Entre 2002 y 2025 la facturación en dólares constantes se ha duplicado, alcanzando los 680.000 millones de dólares, según los datos disponibles.

En esta década de crecimiento al galope del gasto militar han ido entrando con fuerza nuevas empresas, de las cuales Palantir es el símbolo. No vende armas, sino sistemas operativos basados en IA y otros mecanismos digitales. Su relevancia es extraordinaria, según la fuente.

Alex C. Karp, cofundador de Palantir, lleva tiempo predicando una mayor involucración de todo el conglomerado de Silicon Valley en la dimensión de seguridad nacional, y critica su tendencia a centrarse en sacar máximos beneficios al concentrarse en gadgets, según reportes. Por otra parte, Peter Thiel, la figura de referencia de la compañía, acaba de decir que el Papa actúa sin querer como si fuera "un agente comunista chino" por pedir regulaciones a la IA.

**Implicaciones y perspectivas**

Las fuerzas que actúan para alimentar la espiral del rearme son numerosas y poderosas. Las carreras armamentísticas no son automáticamente fuentes de conflictos. La historia de la OTAN, que se reunirá esta próxima semana en Turquía, lo demuestra, según el análisis. Su gasto militar fue muy abundante en la Guerra Fría y lo que generó fue disuasión, no conflicto. Hubo guerras proxy entre los dos bloques en otros territorios, pero en Europa, zona de actuación central de la Alianza, no se disparó un tiro.

Pero ello no excluye que la escalada del gasto en un contexto de conflictividad y erosión de instituciones y normas internacionales sea un escenario que provoca inquietud, según concluye la fuente.

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