La administración del presidente Donald Trump no ha articulado una estrategia clara para atender a ciudadanos estadounidenses en riesgo de contraer ébola en la República Democrática del Congo, donde el brote de la enfermedad se perfila como el más grande registrado en la historia, según funcionarios de administraciones anteriores. Cientos de estadounidenses, incluyendo trabajadores federales, personal de ayuda humanitaria y periodistas, se espera que estén en las zonas afectadas en los próximos meses.