Guerra con Irán transforma relaciones con países del Golfo Pérsico tras meses de conflicto
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Guerra con Irán transforma relaciones con países del Golfo Pérsico tras meses de conflicto

Meses de guerra entre Irán y Estados Unidos que incluyeron ataques iraníes contra instalaciones militares estadounidenses e infraestructura civil y energética en estados del Golfo Pérsico han transformado fundamentalmente las relaciones regionales, según reportes de diplomáticos y analistas. Tras un alto el fuego en abril y la firma de un memorando de entendimiento el miércoles que abre una ventana de negociación de 60 días, los países del Golfo reevalúan su posición frente a Teherán mientras crece la desconfianza en el paraguas de seguridad estadounidense.

INTERNACIONAL19 JUN 2026

El conflicto que se extendió hasta abril de 2026 dejó a Irán económica y militaramente debilitado, pero políticamente intacto, según reporta la agencia de noticias Reuters citando a diplomáticos, analistas y fuentes de los estados del Golfo. Teherán ha preservado sus estructuras políticas y mantiene la capacidad de ejercer presión sobre los países del Golfo y los flujos energéticos globales.

Desde la capital iraní no hay señales de un cambio fundamental de rumbo tras la firma del memorando de entendimiento con Estados Unidos el miércoles por la noche, que abre una ventana de negociación de 60 días. El liderazgo iraní enfatiza que ha resistido la guerra políticamente y continúa poseyendo influencia efectiva.

El mensaje de Teherán es claro: Irán continúa viéndose a sí mismo como una potencia regional con la que los estados del Golfo tendrán que lidiar en el futuro, según Reuters.

**Daño profundo al proceso de acercamiento**

"Fundamentalmente, este conflicto ha dañado severamente, si no destruido, el proceso de acercamiento mutuo", dijo Sebastian Sons, experto en estados del Golfo del centro de investigación con sede en Bonn, Alemania, Centro para la Investigación Aplicada en Asociación con Oriente (CARPO, por sus siglas en inglés).

El acercamiento de Arabia Saudita con Teherán, en particular, ha sufrido un revés. "La frustración con Irán ha crecido significativamente", dijo Sons a la cadena alemana DW.

Conrad Schetter, investigador de paz y conflictos del Centro Internacional de Bonn para Estudios de Conflictos (BICC), dijo a DW que a pesar de la desconfianza, las relaciones entre los estados del Golfo y Teherán no se romperán.

"Estos intereses compartidos asegurarán que las relaciones no colapsen completamente, a pesar de todos los conflictos", dijo Schetter. Citó un interés compartido en la prosperidad económica y condiciones políticas estables como factores unificadores.

**Demostración de poder regional**

Los ataques iraníes contra estados del Golfo fueron parte de la estrategia de Teherán para demostrar que "sin nosotros, la región no funcionará", según Schetter. "Los ataques han mostrado que las exportaciones de petróleo y gas, así como el comercio y el turismo, permanecen vulnerables", añadió.

Sons agregó que los estados del Golfo fueron un "objetivo comparativamente fácil" para Irán.

Según el centro de investigación británico Chatham House, la guerra con Irán ha probado que, en caso de crisis, Irán puede efectivamente bloquear el Estrecho de Ormuz y así interrumpir una porción significativa del comercio global.

Lo que durante mucho tiempo se consideró una amenaza teórica se ha convertido ahora en una opción real y creíble. En el futuro, es probable que Teherán integre esta opción en su estrategia de disuasión, según Chatham House.

También se espera que Irán dependa más de la influencia directa en el futuro. La guerra ha expuesto la vulnerabilidad de las monarquías del Golfo, que seguirá siendo un factor clave en la política de poder regional, dijo el centro de investigación.

**Estrategia dual de disuasión y diálogo**

Al mismo tiempo, hay muchas indicaciones de que los estados del Golfo adoptarán un enfoque más pragmático hacia Irán. "La discusión oscila entre el diálogo y la disuasión", dijo Sons.

Arabia Saudita no ha cortado sus lazos diplomáticos con Teherán a pesar de los ataques, y Omán y Catar permanecen en contacto cercano con el liderazgo iraní. Los estados del Golfo están por lo tanto obligados a perseguir una estrategia dual que involucra disuasión donde parece necesario y diálogo donde es posible, según Sons.

Las relaciones con Estados Unidos e Israel también han cambiado. "Estas relaciones son extremadamente contradictorias hoy", agregó Sons.

Mientras Estados Unidos sigue siendo un socio de seguridad importante, la guerra ha mostrado cuán limitadas son las capacidades estadounidenses cuando se trata de proteger a los estados del Golfo de las consecuencias de una escalada.

El analista Schetter dijo que los estados del Golfo "tuvieron que darse cuenta de que Estados Unidos no podía protegerlos efectivamente". Espera un aumento en la acumulación militar, inversiones en defensa aérea y esfuerzos para reducir la dependencia económica del Estrecho de Ormuz.

**Irán emerge políticamente fortalecido**

"A pesar de los ataques militares, el país está emergiendo de esta crisis políticamente más fuerte", agregó Schetter.

Cree que la región debe realinearse, ya que nuevas alianzas son posibles, y que Teherán probablemente actuará con mayor confianza.

**Coexistencia sobria como futuro probable**

Hay muchas indicaciones de que las relaciones entre Irán y los estados del Golfo estarán en el futuro caracterizadas ni por la reconciliación ni por la confrontación abierta.

Una coexistencia sobria es más probable que implique más desconfianza que antes, junto con más disuasión. Pero también habrá más diálogo y más esfuerzos hacia el entendimiento, según los analistas consultados.

Ambos lados han aprendido cuán altos son los costos de una escalada, y eso podría convertirse en la base más importante para sus relaciones futuras.

Las consecuencias para los estados del Golfo e Irán durante los últimos meses apuntan a que ningún lado tiene interés en otra escalada militar. La guerra ha profundizado significativamente la desconfianza mutua. Sin embargo, para los estados del Golfo, Irán sigue siendo un factor de poder con el que deben aprender a vivir.

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