ICE intensifica operaciones en Minneapolis con 3.000 agentes y genera terror en comunidades latinas
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ICE intensifica operaciones en Minneapolis con 3.000 agentes y genera terror en comunidades latinas

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos ha desplegado unos 3.000 agentes federales en Minneapolis desde principios de enero en lo que su director interino, Todd Lyons, ha denominado "la mayor operación de inmigración jamás realizada". El resultado ha sido una ciudad aterrorizada, con negocios cerrados, clases presenciales canceladas y familias refugiadas en sus hogares, mientras las protestas se intensifican tras la muerte de una mujer estadounidense a manos de un agente federal.

INTERNACIONAL18 ENE 2026

La ciudad de Minneapolis se ha convertido en el último blanco de la ofensiva antiinmigrante de la administración Trump, revelando el rostro más violento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Desde la primera semana de enero, unos 3.000 agentes federales han llegado a la ciudad más poblada del estado de Minnesota, para lo que el director interino del ICE, Todd Lyons, ha denominado "la mayor operación de inmigración jamás realizada".

El resultado ha sido devastador para la comunidad: una ciudad aterrorizada, con negocios cerrados, clases presenciales canceladas y familias refugiadas en sus hogares. Las protestas contra la presencia de los agentes han sido diarias y la tensión ha alcanzado un punto de ebullición tras dos tiroteos protagonizados por agentes federales, uno de los cuales acabó con la vida de Renee Good, una mujer de 37 años y ciudadana estadounidense, el pasado 7 de enero.

"Los agentes están chinga y chinga todos los días. Todos estamos espantados, mis padres no quieren salir. Estamos viviendo bajo ese miedo de que lleguen a la casa y tumben la puerta para llevarse a mi mamá", asegura Saúl, de 26 años, quien prefiere no dar su apellido porque su madre recibió recientemente una orden de deportación y se encuentra escondida en su casa en la vecina ciudad de St. Paul.

Saúl, nacido en Minnesota de padres mexicanos que emigraron hace más de dos décadas, participa en las protestas a las afueras del edificio federal donde el ICE mantiene la base central de su operativo migratorio en Minneapolis. Va envuelto con una bandera mexicana y con su pasaporte estadounidense en el bolsillo por si le toca tener que mostrarlo. "Nunca pensé que me pasaría esto, que alguien me juzgue por mi color de piel. Pensé que era algo que se había quedado en el pasado, pero ahora me ha tocado vivirlo en carne propia", dice, en referencia al perfilamiento racial que los agentes usan para detener a personas sin órdenes judiciales.

## TÁCTICAS AGRESIVAS Y MILITARIZADAS

Los agentes, enmascarados y armados, se mueven en autos sin distintivos y descienden en cualquier lugar sin previo aviso. Los residentes locales han aprendido a reconocer sus vehículos e intentan advertir de su presencia: saben que las camionetas con vidrios polarizados que no respetan las leyes de tránsito suelen ser de ellos y empiezan a sonar sus silbatos o las bocinas de sus propios carros.

Pero poco les disuade de su misión: detienen al migrante que buscaban y arrestan a quien se les ponga delante, sin importar si la persona les suplica y grita que tiene permiso legal para estar en el país o que es ciudadano estadounidense.

Según la Cuarta Enmienda de la Constitución, ICE requiere sospecha razonable o una orden judicial para detener y exigir identificación migratoria. Sin embargo, en la práctica, activistas reportan numerosos abusos. Los agentes de ICE no pueden exigir prueba de ciudadanía de manera generalizada a cualquier persona en la calle, pero sí tienen autoridad limitada para solicitar documentos de estatus migratorio en circunstancias específicas.

La operación en Minneapolis, denominada "Operación Metro Surge" o "Operation Salvo" según diferentes fuentes, se ha enfocado oficialmente en casos de fraude en beneficios somalíes, pero ha afectado a toda la comunidad inmigrante y a ciudadanos estadounidenses.

## INMUNIDAD O IMPUNIDAD

La muerte de Renee Good el 7 de enero ha puesto de relieve las tácticas violentas empleadas por los funcionarios de inmigración. Según el relato oficial, la mujer, ciudadana estadounidense y madre de tres hijos, intentó atropellar al agente Jonathan Ross, aunque los vídeos del momento muestran lo contrario: ella intentó girar su vehículo para alejarse de él.

Mientras el FBI investiga el tiroteo por su cuenta, después de que el Departamento de Justicia se negara a permitir que las autoridades de Minneapolis participaran en la pesquisa, desde Washington señalan que Ross "está protegido por la inmunidad absoluta". Así lo dijo el vicepresidente del país, J.D. Vance, un día después de la muerte de Good.

El Departamento de Seguridad Nacional, dirigido por Kristi Noem, ha reiterado esa afirmación al republicar un vídeo de una entrevista que Stephen Miller, jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca y autor intelectual de la ofensiva antiinmigrante del Gobierno de Trump, dio a la cadena Fox en octubre. En la grabación, Miller se refiere a los agentes y asegura: "Tienen inmunidad para desempeñar sus funciones, y nadie —ni ningún funcionario municipal, ni ningún funcionario estatal, ni ningún extranjero ilegal, ni ningún agitador izquierdista o insurrecto nacional— puede impedir que cumplan con sus obligaciones y deberes legales".

La realidad es que los agentes del ICE no están totalmente protegidos contra el enjuiciamiento. Sin embargo, expertos señalan que la aseveración del Gobierno de que sí tienen inmunidad solo los envalentonará y reforzará la percepción de que actúan con impunidad.

"Kristi Noem ha intentado claramente indicar al ICE que pueden actuar con impunidad, provocar y agravar enfrentamientos e incluso ejecutar a quien les plazca", afirmó el miércoles el representante por Misisipi Bennie Thompson, el principal demócrata del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes. "Ha desatado al ICE y a otros agentes federales sobre las comunidades estadounidenses, no para protegerlas, sino para atacarlas y sembrar el miedo, la violencia y el caos", añadió y pidió la destitución de la secretaria, algo que ha cobrado apoyo entre las filas demócratas en el Capitolio.

## EXPANSIÓN SIN PRECEDENTES DEL ICE

Desde el verano pasado, el Gobierno ha enviado a miles de agentes de inmigración a varias ciudades demócratas: Los Ángeles, Washington D.C., Charlotte (Carolina del Norte), Portland (Oregón), Chicago, Nueva Orleans… hasta llegar a las Ciudades Gemelas, como se le conoce al área de Minneapolis y St. Paul.

Los enormes operativos han sido posibles debido a que el ICE cuenta hoy con el mayor presupuesto para una agencia en la historia de Estados Unidos, por encima del dinero destinado al FBI, la DEA y otras entidades federales. Aprobada en julio pasado como parte de la reforma fiscal de Trump, la partida de fondos supera los 100.000 millones de dólares hasta 2029.

De ese presupuesto, 30.000 millones están destinados a contratar y entrenar a miles de agentes para localizar, detener y deportar a migrantes. Para ello, el Departamento de Seguridad Nacional lanzó una histórica campaña de reclutamiento que le ha permitido ampliar rápidamente sus filas: hasta principios de enero, unos 12.000 nuevos agentes habían sido contratados, un incremento del 120% en su plantilla en unos cuatro meses. En total, el ICE cuenta ya con 22.000 oficiales, según sus propios datos.

Otra gran parte del presupuesto —45.000 millones de dólares en cuatro años, dos tercios del total— se utilizará para retener a migrantes en la red de centros de detención operada por el ICE, lugares en los que abundan las denuncias por los abusos de los derechos humanos de los detenidos y las pésimas condiciones en las que son mantenidos. El año 2025 cerró con la mayor cantidad de muertes en dos décadas en estos centros: 32, de acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad Nacional. En lo que va de 2026, al menos cuatro migrantes han fallecido bajo custodia del ICE.

## MEDIO MILLÓN DE DEPORTACIONES EN UN AÑO

En el primer año de la segunda presidencia de Donald Trump, el ICE se ha convertido en el principal brazo ejecutor de su ofensiva antiinmigrante, que suma más de medio millón de deportaciones en 12 meses. La agencia ha sido descrita como una fuerza paramilitar que, según el propio Gobierno, opera con "inmunidad absoluta".

Según Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, Estados Unidos ha "arrestado, detenido y deportado a sus países de origen" a más de 650.000 inmigrantes indocumentados durante el primer año de la administración Trump. Pero la cifra de deportaciones formales es apenas la punta del iceberg.

Noem también reveló que aproximadamente dos millones de personas se autodeportaron voluntariamente. La secretaria describió esto como "una posibilidad para regresar a casa y volver (a Estados Unidos) algún día por la vía legal, para así tener la oportunidad de disfrutar del sueño americano". Este lenguaje contrasta con la realidad: migrantes abandonaron el país bajo presión de políticas enfocadas en hacerlos sentir indeseados.

Un análisis crítico de los datos revela algo inconveniente para la narrativa presidencial. Mientras que la administración Trump describía a los detenidos como "los criminales más peligrosos", los números concretos cuentan una historia diferente. Según investigadores del Instituto de Política Migratoria (MPI), solo el 26% de las personas detenidas en operativos de ICE tenían condenas criminales. Esto significa que el 74% no tenía historial criminal alguno.

## LLAMADOS A ABOLIR EL ICE

Con la expansión sin precedentes de la policía migratoria también han aumentado los llamamientos para abolirla o, como mínimo, reformarla. De hecho, por primera vez, ahora hay más adultos estadounidenses que apoyan el desmantelamiento del ICE que los que se oponen a ella, según una reciente encuesta de The Economist y la empresa de análisis de datos YouGov.

El apoyo a esta idea surge después de que durante meses varios sondeos mostraran que el respaldo a las políticas migratorias de la Administración Trump ha estado cayendo. Una encuesta de la CNN publicada el miércoles reveló que el 51% de los estadounidenses cree que la agencia migratoria está haciendo que las ciudades sean menos seguras.

Algunos políticos del ala más progresista del Partido Demócrata se han unido a los llamamientos para abolir el ICE: Shri Thanedar, representante por Michigan, tiene previsto presentar un proyecto de ley que desmantelaría la agencia federal. Sin embargo, mientras ambos partidos negocian la financiación del Departamento de Seguridad Nacional para el año fiscal 2026 ante la posibilidad de un nuevo cierre del Gobierno federal el 30 de enero, el establishment demócrata ha optado por exigir que el ICE rinda cuentas y sea supervisado.

## IMPACTO ECONÓMICO DE LA POLÍTICA MIGRATORIA

La inmigración neta negativa tiene implicaciones profundas para la economía estadounidense. A diferencia de visiones políticas simplificadas, los migrantes no son simplemente consumidores de recursos. Son trabajadores, emprendedores, consumidores y contribuyentes fiscales. Su salida masiva altera equilibrios económicos fundamentales.

El Instituto Brookings advierte que el crecimiento del empleo podría volverse negativo en 2026 debido a que menos inmigrantes ingresando al país reduce el crecimiento de la fuerza laboral. El impacto sectorial es severo. La agricultura depende de migrantes para aproximadamente el 45% de su fuerza laboral. La construcción depende de ellos para el 14%. La hostelería confía en migrantes para alrededor del 7% de sus trabajadores.

El Instituto Brookings estima que la caída del consumo oscila entre 60.000 millones y 110.000 millones de dólares entre 2025 y 2026. Esta reducción masiva de gasto de consumidores contrae la economía general, reduciendo ingresos fiscales estatales y federales.

## RESISTENCIA CIUDADANA

Mientras, a 1.500 kilómetros del Capitolio, en las calles de Minneapolis, el reclamo es claro: "Fuera ICE". Caída la noche, y en medio del gélido frío ártico, Genesis Kark y su esposo se suman a la protesta que lleva todo el día frente al edificio federal de Minneapolis Bishop Henry Whipple. Cargan con cajas de pizza y galletas para repartir entre los manifestantes.

"Se han cometido atrocidades en la última semana", señala Kark, de 26 años y nativa de Minnesota. Y advierte: "No queremos al ICE en nuestra ciudad y continuaremos haciéndoles saber".

Las protestas en contra de la presencia de los agentes en Minneapolis han sido diarias y la agitación en las calles solo ha crecido con cada día que el Gobierno de Trump se niega a poner fin a lo que los funcionarios locales y estatales denuncian como una "invasión federal". Ahora, tras los tiroteos protagonizados por agentes federales, el presidente ha amenazado con aplicar la Ley de Insurrección, que le permitirá enviar al ejército estadounidense a la ciudad para aplacar las manifestaciones.

"Pondré fin rápidamente a la farsa que está teniendo lugar en ese Estado que en su día fue grande", aseguró el republicano el pasado jueves. A su juicio, los agentes del ICE desplegados en la ciudad, incluido el que mató a tiros a Renee Good el 7 de enero, son todos unos "patriotas" que "solo intentan hacer su trabajo".

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