El incendio de Guimerà, que había sido estabilizado durante la madrugada del miércoles, se reactivó el jueves por la tarde impulsado por las altas temperaturas que afectan a la región, según reportó El País. La reactivación de las llamas obligó a Protección Civil a emitir una alerta de confinamiento para los vecinos de Tàrrega, capital de la comarca del Urgell con más de 19.000 habitantes, así como para los municipios de Verdú, Vilagrassa, Granyanella, Montornès de Segarra y un polígono industrial cercano.
Las operaciones de contención del fuego involucran un despliegue significativo de recursos. Según los Bomberos de Cataluña, cuatro dotaciones terrestres, cinco aviones y siete helicópteros trabajan en un área de 383 hectáreas para evitar que el incendio se descontrole. Las unidades están enfocadas en proteger una granja ubicada en el flanco derecho del fuego, que según los Bomberos tiene capacidad de lanzar focos secundarios, es decir, nuevos puntos de ignición que pueden propagarse rápidamente.
El fuego ha avanzado sobre vegetación forestal y campos de cultivo durante la tarde del jueves. La intensidad del incendio obligó a los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica catalana, a cortar la carretera LV-2010 para evitar que los vehículos interfieran con las operaciones de emergencia y para proteger a los ciudadanos.
Protección Civil emitió instrucciones claras a la población confinada pasadas las 19 horas del jueves: "Cerrad puertas y ventanas. No salgáis a la calle y seguid las instrucciones de las autoridades". Estas medidas buscan proteger a los residentes del humo y los posibles efectos del fuego.
El incendio de Guimerà forma parte de una serie de incendios forestales que afectan a Cataluña durante una ola de calor que no da tregua a la región. Incluso los incendios que habían sido dados por controlados se reactivan, como ocurrió en este caso, lo que indica las condiciones extremas que enfrentan los servicios de emergencia y la vulnerabilidad de las áreas ya afectadas ante las temperaturas elevadas.
La reactivación de este incendio subraya los desafíos que enfrentan las autoridades catalanas en la gestión de crisis de incendios forestales durante períodos de calor extremo, cuando los recursos disponibles deben distribuirse entre múltiples focos activos y la capacidad de contención se ve comprometida por las condiciones meteorológicas adversas.




