Los incendios forestales que afectan a la Patagonia argentina desde principios de enero han devastado más de 52.000 hectáreas, según Greenpeace Argentina, poniendo en peligro ecosistemas únicos como el Parque Nacional Los Alerces y obligando a evacuar a miles de personas. Las autoridades confirmaron que al menos uno de los principales focos fue provocado intencionalmente.
La región patagónica argentina enfrenta una crisis ambiental sin precedentes mientras los incendios forestales continúan arrasando vastas extensiones de bosques nativos, plantaciones y pastizales. Según datos de Greenpeace Argentina, las llamas ya han consumido al menos 52.000 hectáreas, una superficie superior a la de Washington DC, con la provincia de Chubut como la más afectada con 21.000 hectáreas quemadas.
El 5 de enero de 2026 se declaró un incendio en Puerto Patriada que rápidamente envolvió el pueblo de Epuyén, de 2.000 habitantes, y se extendió hacia el monte Pirque en El Hoyo, según informó Euronews. Las condiciones climáticas extremas, con temperaturas de hasta 32°C, fuertes vientos y más de un mes sin precipitaciones significativas, han contribuido notablemente a la rápida propagación del fuego.
La situación ha obligado a evacuar a más de 3.000 personas, entre turistas y residentes de áreas como Rincón de Lobos y El Sauzal. Además, el fuego ha destruido al menos 25 viviendas y nueve cabañas turísticas solo en la zona de Epuyén, de acuerdo con los reportes oficiales.
El fiscal general de Chubut, Carlos Díaz Mayer, confirmó que las pruebas periciales, que incluyeron el uso de detectores de gases, revelaron la presencia de restos de combustible en el punto de inicio del siniestro en Puerto Patriada, lo que refuerza la hipótesis de un incendio intencionado. "El fuego fue iniciado en un lugar estratégico cerca del único camino de acceso a Puerto Patriada, poniendo en peligro inmediato a miles de personas", advirtió el fiscal, señalando que los responsables podrían enfrentar penas de hasta 20 años de prisión.
El gobernador de Chubut, Ignacio "Nacho" Torres, reiteró en declaraciones a La Nación que los incendios fueron provocados de manera intencional y ofreció una recompensa de 50 millones de pesos para encontrar a los responsables. "Por primera vez en mucho tiempo vamos a dar con los responsables", afirmó Torres.
Más de 650 personas, entre brigadistas y personal de apoyo, trabajan incansablemente para controlar las llamas en la provincia de Chubut, con refuerzos de provincias vecinas y el uso de ocho medios aéreos, incluyendo un avión hidrante de gran porte con capacidad para 15.000 litros. Según los últimos reportes, se habían extinguido 22 de los 32 incendios activos, pero la situación sigue siendo crítica.
Hernán Mondino, brigadista de 41 años que trabaja en el Parque Nacional Los Alerces, describió a El País la velocidad inusitada con la que avanza el fuego: "Vi un torbellino de humo formarse, había oleajes en el lago. Todo era impresionante y a una velocidad que nunca antes había visto". En uno de los episodios más extremos, el incendio llegó a recorrer 25 kilómetros en un solo día.
Las imágenes satelitales difundidas por la NASA mostraron densas nubes de humo y nuevos frentes de incendio en áreas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces, donde el fuego ha avanzado peligrosamente cerca de 'El Abuelo', un alerce milenario de más de 2.600 años.
Según Thomas Kitzberger, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y especialista en ecología de bosques andino-patagónicos, esta aceleración está directamente vinculada al cambio climático. "Estamos teniendo sequías más prolongadas, inviernos con mucha menos nieve, temperaturas más altas y una mayor frecuencia de tormentas eléctricas. Todo eso genera condiciones mucho más propicias para incendios grandes", explicó a El País.
Kitzberger trabaja con modelos climáticos desarrollados por climatólogos, incluidos los del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), que proyectan distintos escenarios futuros. Bajo un escenario plausible de aumento de 2°C en la temperatura global promedio para finales de siglo, la probabilidad de incendios se cuadruplicaría en la Patagonia norte.
Los incendios amenazan un mosaico de especies únicas que sostienen el equilibrio ecológico del bosque andino-patagónico, incluyendo alerces milenarios, coihues, lengas, cipreses y ñires. Javier Grosfeld, biólogo y exdirector regional de Conservación de Parques Nacionales en Patagonia Norte, advirtió sobre el impacto irreparable: "Si se queman los alerces (Fitzroya cupressoides), estamos perdiendo historia".
Los alerces pueden vivir hasta mil años y superar los 40 metros de altura, con un rol ecológico irremplazable. Aunque estos árboles maduros pueden resistir incendios de baja intensidad gracias a sus cortezas gruesas de 10 a 15 centímetros, esta resistencia tiene un límite. Cuando el fuego vuelve con mayor frecuencia que la que esos bosques pueden soportar, los árboles no alcanzan a crecer ni a reproducirse, interrumpiendo los ciclos de regeneración.
En el extremo opuesto aparecen las lengas (Nothofagus pumilio), árboles nativos de altura que cubren gran parte de la Patagonia andina argentina. Bajo climas normales, el fuego no lograba avanzar sobre los lengales debido a su alto contenido de humedad. Sin embargo, con el cambio climático, muchos incendios ahora penetran en estos bosques, y las lengas, con cortezas muy delgadas, no logran sobrevivir ni regenerarse. "Bajo cambio climático y aumento de la cantidad de incendios, la lenga es la gran perdedora", resumió Kitzberger.
La situación ha obligado a tomar medidas de emergencia, como el corte total de un tramo de la ruta nacional 40 entre Epuyén y El Hoyo para todo tipo de vehículos, debido a la cercanía del fuego y a la peligrosidad que representan las ráfagas de viento, que superaron los 50 kilómetros por hora. Solo se permite el paso de fuerzas de seguridad y vecinos que colaboran directamente con el combate de los incendios.
Juan Carlos Martínez, presidente de Bomberos de El Bolsón, advirtió en declaraciones a La Nación que el escenario continúa siendo inestable a pesar de las recientes precipitaciones. "Lo peor que nos puede pasar es bajar la guardia porque esto es dinámico. Hay que tener mucho cuidado y evitar reactivaciones. Hasta que el fuego no esté completamente apagado, uno no puede relajarse", subrayó.
Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina, señaló que "frente a este escenario, resulta imprescindible apoyar a los brigadistas en su esfuerzo por controlar las llamas. Luego, una vez extintas, habrá que reforzar las acciones de prevención, fortalecer los sistemas de alerta temprana y profundizar la concientización tanto de la población local como de quienes visitan estos territorios".
La Fundación Vida Silvestre Argentina destacó que, a nivel global, se estima que el 75% de los incendios forestales son causados por actividades humanas, ya sea de manera intencional o por negligencia. En contextos de sequía y altas temperaturas, una fogata mal apagada, una colilla de cigarrillo o una quema sin control pueden desencadenar tragedias irreversibles.
Desde 2013, Argentina cuenta con el Sistema Federal de Manejo del Fuego, creado por ley para coordinar acciones entre Nación, las provincias y la Administración de Parques Nacionales. Sin embargo, la ausencia de un Plan Nacional Integral continúa siendo una deuda pendiente que limita la capacidad de anticipación y respuesta.
Las autoridades han habilitado varios puntos de recepción de donaciones para ayudar a las familias damnificadas, incluyendo la Casa de la Cultura en El Hoyo, el Centro Cultural Keuken Aonikenk en Lago Puelo, y Cáritas Argentina, que recibe donaciones para colaborar con los afectados por los incendios forestales en la provincia de Chubut.