El río Brahmaputra, que nace en la región china de Tíbet y recorre aproximadamente 900 kilómetros a través de Assam, desbordó sus márgenes tras días de precipitaciones monzónicas intensas, anegando aldeas enteras y arrasando viviendas en su paso. Las autoridades locales confirmaron la magnitud de la catástrofe a través de cifras que reflejan el alcance sin precedentes de la crisis humanitaria.
Según el ministro principal de Assam, Himanta Biswa Sarma, las autoridades han desplegado operaciones de rescate y distribución de ayuda humanitaria. Los esfuerzos incluyen lanzamientos aéreos de suministros desde helicópteros, coordinados con la policía, equipos especializados de respuesta a desastres y voluntarios locales que trabajan para rescatar a residentes varados y entregar productos básicos a las comunidades afectadas.
La capital estatal, Guwahati, con aproximadamente dos millones de habitantes, sufrió paralizaciones significativas durante la noche del jueves cuando las carreteras anegadas dejaron a los viajeros varados durante horas. Sudip Mazumdar, periodista en Guwahati, describió las condiciones: "Tuve que quedarme a pasar la noche en mi oficina. Las carreteras estaban llenas de agua, en algunos lugares llegaba a la cintura".
El impacto en la población civil ha sido devastador. Jatin Gogoi, agricultor de 52 años de Nazira, relató cómo las aguas crecidas destruyeron su vivienda de paredes de bambú y aniquilaron su sustento económico. "Perdí todo mi ganado. Mi familia de cinco miembros y yo no tenemos a dónde ir, así que nos hemos refugiado en la casa de un familiar", indicó por teléfono.
Los expertos vinculan la intensificación de estos eventos climáticos extremos al cambio climático provocado por actividades humanas. Según especialistas, el cambio climático está intensificando los monzones del sur de Asia, que tradicionalmente se registran entre junio y septiembre, y de octubre a diciembre. Las lluvias, que antes seguían patrones predecibles, ahora llegan en ráfagas erráticas que descargan cantidades extremas de agua en períodos cortos, seguidas de intervalos secos prolongados.
Esta transformación en los patrones climáticos ha convertido a los monzones en un fenómeno cada vez más impredecible y destructivo. La región de Assam, históricamente vulnerable a inundaciones estacionales, enfrenta ahora un riesgo amplificado debido a la intensidad sin precedentes de las precipitaciones actuales.
Las operaciones de rescate continúan en curso mientras las autoridades evalúan la extensión total de los daños. La cifra de desplazados de 700.000 personas representa una de las mayores crisis humanitarias de desplazamiento interno en la región en años recientes, con implicaciones significativas para la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y la disponibilidad de recursos para la reconstrucción.


