Investigador del MIT asegura que los ordenadores cuánticos útiles llegarán antes de lo previsto
Aram Harrow, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y codesarrollador de uno de los algoritmos cuánticos más importantes, afirma que los ordenadores cuánticos capaces de realizar tareas útiles aparecerán antes de la década que tradicionalmente se pronosticaba. Tras 25 años dedicados a la computación cuántica, Harrow reconoce haber sido "demasiado pesimista" en sus predicciones anteriores y asegura que la tecnología está avanzando más rápido de lo esperado, aunque advierte que su impacto será más limitado que el de la inteligencia artificial.
Aram Harrow, investigador de 46 años del MIT y una de las figuras más destacadas en computación cuántica, ha pasado el último año en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) de Madrid, donde concluye su estancia este mes de junio de 2026, según informó El País. Harrow es célebre por codesarrollar en 2008 el algoritmo HHL, considerado una de las primeras demostraciones de ventaja exponencial de los ordenadores cuánticos sobre los clásicos.
Durante una entrevista, Harrow admitió que su peor predicción en estos 25 años de carrera ha sido ser "demasiado pesimista". "Siempre decía que faltaban entre 10 y 15 años. Ahora creo que tenemos que estar preparados para que aparezcan antes ordenadores cuánticos interesantes, en el rango de los miles de cúbits", dijo el investigador, según El País.
El siguiente paso crucial, explicó Harrow, es determinar cuándo estos ordenadores podrán hacer algo útil que sea imposible para los ordenadores actuales. "Entonces llegará la computación cuántica", afirmó. Sin embargo, advirtió que no habrá un "día cuántico" comparable a la irrupción de ChatGPT en 2022, sino que será un proceso gradual.
**Avances en corrección de errores y la ley de Schölkopf**
Harrow señaló que ya se alcanzó un hito importante cuando Google ejecutó su ordenador cuántico realizando tareas que ningún ordenador clásico podía simular, aunque ese momento "llegó y pasó" sin el impacto mediático esperado. "Hemos llegado a un punto más alto, pero solo un poco más alto", dijo el investigador, según la fuente.
En cuanto al software, uno de los logros más significativos ha sido una mejor corrección de errores. Harrow explicó que existe algo llamado la ley de Schölkopf, similar a la Ley de Moore de los ordenadores tradicionales, que propone que en los ordenadores cuánticos la calidad del cúbit mejora cada año. "Lo crucial que determina si podemos construir un ordenador cuántico escalable es cuántas operaciones puedes hacer sobre el cúbit antes de que el ruido arruine tus datos", explicó.
Según Harrow, esta ley se está cumpliendo: cada año la tasa de ruido baja un poco. El desafío actual es avanzar en dos frentes simultáneamente: mejorar la calidad de los cúbits reduciendo el ruido y aumentar el número de cúbits integrados en los sistemas.
**Algoritmos adelantados a la tecnología**
El investigador comparó el desarrollo de algoritmos cuánticos con preparar infraestructura para un coche que aún no existe. "Imagina que llevas 20 años esperando a que se construya un coche. Mientras hacen carreteras, aparcamientos, incluso autolavado, estás preparando todo e imaginando cómo será el coche. Hay cosas que puedes hacer y otras que solo descubres una vez que tienes el coche", dijo Harrow, según El País.
Citó el ejemplo de la inteligencia artificial, cuyos algoritmos se desarrollaron en los años 60 pero no funcionaron bien hasta que tuvieron acceso a grandes cantidades de datos. "No podrías haber predicho que funcionarían bien. Simplemente tuviste que probarlos y entonces lo viste", explicó. Con los ordenadores cuánticos, según Harrow, ocurre algo similar: hay mucho conocimiento teórico, pero el verdadero aprendizaje llegará cuando los sistemas estén construidos.
**Aplicaciones: química, materiales y el fin del cifrado tradicional**
Harrow identificó dos grandes aplicaciones que podrían materializarse antes de lo previsto: simular moléculas para problemas de química o ciencia de materiales, y romper códigos de encriptación. "Hace 30 años que sabemos que los ordenadores cuánticos pueden simular moléculas. Pero era ineficiente", dijo el investigador.
Sobre el cifrado, Harrow fue contundente: "No creo que la gente deba esperar 10 años para cambiar sus códigos de cifrado", advirtió, según la fuente. Esto sugiere que la capacidad de los ordenadores cuánticos para romper el cifrado tradicional podría llegar en un plazo mucho más corto.
El investigador reconoció que el momento en que la computación cuántica rompa el cifrado tradicional podría ser el "día de los titulares" que marque su llegada definitiva. Sin embargo, insistió en que "ya está aquí ahora", aunque todavía no tiene un impacto económico significativo. Su uso actual es principalmente "averiguar qué haremos con los ordenadores cuánticos del futuro", explicó.
**Impacto limitado comparado con la inteligencia artificial**
Cuando se le preguntó sobre el impacto directo que sentirá el consumidor, Harrow mencionó posibles medicamentos como ejemplo. Explicó que incluso en campos donde la computación cuántica es útil, como la simulación de moléculas y materiales, los ordenadores cuánticos son buenos en problemas distintos a los que ya dominan los ordenadores actuales. "Así que lo más probable es que simplemente hagamos más de esas actividades: más química, más ciencia de materiales, porque podremos descubrir más cosas", dijo, según El País.
Sobre si la computación cuántica generará una inversión astronómica similar a la de la inteligencia artificial, Harrow fue cauteloso. "Me encantaría que la computación cuántica llegara a ser así de grande. Pero creo que las aplicaciones no serán tan amplias", afirmó. Mientras que todo el mundo ve cómo la IA puede ser útil en alguna parte de su trabajo, la computación cuántica "será muy útil, pero para menos cosas", explicó.
El investigador comparó el uso futuro de ordenadores cuánticos con el uso actual de superordenadores: "Hay algunos problemas que realmente necesitan un superordenador para resolverse. Pero la mayoría de la gente en su día a día no trabaja con uno", dijo.
**Expectativas realistas y aplicaciones indirectas**
Harrow advirtió contra las expectativas poco realistas de que la computación cuántica resolverá todos los problemas. "Es ya increíble que los ordenadores cuánticos sean una posibilidad, que la forma en que nuestro universo puede resolver problemas matemáticos no sea la que siempre habíamos imaginado", explicó, según la fuente.
El investigador destacó que desde los griegos, la humanidad ha pensado que resolver un problema matemático era seguir instrucciones paso a paso. "El hecho de que la mecánica cuántica diga que el universo puede procesar información de una manera diferente, y que podamos aprovechar eso para resolver cosas que de otro modo no podríamos, es apasionante", afirmó. Sin embargo, aclaró que ser "intelectualmente apasionante no significa que vaya a resolver todos los problemas, ni que vayamos a vivir como Ant-Man".
Harrow comparó su trabajo con el de un mago: "Aunque sea una locura, sigue unas reglas. Hay cosas que no puedes hacer", dijo. Por ejemplo, descartó la posibilidad de teletransportación.
**El camino hacia la energía de fusión**
Uno de los usos indirectos más prometedores que mencionó Harrow es la construcción de reactores de fusión. Explicó que algunos expertos piensan que un mejor enfoque sería un reactor más pequeño con un imán más potente basado en nuevos superconductores. "La superconductividad es un efecto cuántico en los materiales que no se entiende bien. Hay muchos misterios sobre la superconductividad con los que la gente ha luchado durante mucho tiempo, y un ordenador cuántico podría ayudar a entender", dijo Harrow, según El País.
El investigador explicó que actualmente trabaja en mejorar las simulaciones que los ordenadores cuánticos hacen de los materiales. "Cuando eso funcione en ordenadores cuánticos, ayudará a entender los materiales que se usan en los superconductores", afirmó. Aunque reconoció que hay muchos pasos intermedios y no quiso prometer que esto llevará necesariamente a una mejor energía de fusión, lo presentó como un ejemplo de lo que podría esperarse de la tecnología.
**Competencia con la inteligencia artificial por talento**
Sobre si la explosión de la inteligencia artificial ha provocado que menos científicos se dediquen a la computación cuántica, Harrow dijo que es difícil saberlo porque "muchas otras cosas cambian al mismo tiempo". El campo de la computación cuántica todavía crece, según el investigador, aunque es difícil determinar si habría crecido aún más rápido sin la IA.
"Siempre ha habido gente que hace un doctorado en computación cuántica y luego trabaja en otra cosa. Antes quizás habrían ido a trabajar a Google o una empresa financiera. Hoy van a trabajar para una empresa de IA", explicó Harrow, según la fuente. Esto, según el investigador, es un fenómeno continuo con los doctorados en física.
Harrow lleva 25 años dedicados a la computación cuántica y su perspectiva representa una de las voces más autorizadas en el campo. Su cambio de tono, pasando de predicciones conservadoras a un optimismo cauteloso sobre la llegada más temprana de ordenadores cuánticos útiles, marca un momento significativo en el desarrollo de esta tecnología que promete transformar campos específicos de la ciencia y la tecnología, aunque sin el alcance universal de la inteligencia artificial.


