Más de 100 días después del alto el fuego que puso fin a la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, la República Islámica mantiene una estabilidad superficial que oculta crisis de legitimidad, represión masiva y colapso económico, según expertos y activistas. El conflicto, que incluyó bombardeos conjuntos estadounidenses-israelíes y el cierre iraní del Estrecho de Hormuz, dejó miles de arrestos, 39 ejecuciones políticas y una inflación superior al 50%, mientras el régimen moviliza manifestaciones nocturnas para demostrar control de las calles.