El féretro de Jameneí fue expuesto desde el viernes por la mañana en el complejo religioso de la Gran Mosalá de Teherán, junto con los ataúdes de sus familiares que murieron en el mismo ataque: su hija, su yerno, su nuera y su nieta de 14 meses, Zahra Mohamadi Golpayegani, según informó El País. El presidente iraní Masoud Pezeshkian estuvo entre los primeros en presentar sus respetos, según reportó la BBC.
Las autoridades iraníes han calificado estas exequias como el "funeral del siglo" y esperan que sirvan como espaldarazo a su legitimidad tanto internacional como interna, según declaraciones recogidas por medios estatales. El ayatolá Mohammad Saidi equiparó una asistencia multitudinaria con "otro referéndum para la República Islámica", en alusión a la consulta de 1979 en la que los iraníes respaldaron el sistema político actual con un apoyo del 98%, según informó El País.
**Contexto de represión y guerra**
El funeral se produce después de que la República Islámica afrontara sus horas más bajas a causa de la represión de protestas antigubernamentales en enero que provocó miles de muertos, según El País. Al menos 7.000 iraníes murieron en esas manifestaciones sofocadas incluso con ametralladoras pesadas, según organizaciones de derechos humanos iraníes en el exilio citadas por el mismo medio.
La ceremonia fue pospuesta durante cuatro meses debido a la guerra desatada tras el bombardeo que mató a Jameneí, según El País. Irán y Estados Unidos observan actualmente un alto el fuego frágil después de firmar un acuerdo preliminar para detener su conflicto en junio, según informó la BBC.
**Medidas de seguridad extremas**
La capital iraní se ha blindado para la ceremonia, con numerosas calles del centro cerradas al tráfico y el espacio aéreo severamente restringido hasta el próximo lunes, según El País. Las autoridades quieren evitar posibles ataques israelíes o atentados de grupos como el Estado Islámico, que en 2024 mató a 95 personas cuando hizo explotar dos bombas contra la multitud congregada en Kermán para recordar al comandante de la Guardia Revolucionaria, Qasem Soleimaní, en el cuarto aniversario de su asesinato por parte de Estados Unidos, según el mismo medio.
Las oficinas públicas y privadas en Teherán cerrarán desde el sábado hasta el lunes, mientras que las restricciones de tráfico cerrarán la mayor parte del centro de la ciudad a vehículos privados, según reportó la BBC citando a la agencia AFP. El espacio aéreo sobre Teherán fue parcialmente cerrado el viernes y estará completamente cerrado el lunes, según la misma fuente.
**Presencia internacional**
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, aseguró en una entrevista con la televisión estatal IRIB TV que dignatarios de más de 100 países asistirán a las ceremonias, entre ellos varios jefes de Estado y de Gobierno, según informó El País.
Entre los asistentes confirmados figuran el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, país mediador junto con Qatar del acuerdo de paz con Estados Unidos; el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián; el presidente de Irak, Nizar Amidi; y el presidente de Tayikistán, Emomalí Rahmon, según El País. El ministro de Asuntos Exteriores del Talibán afgano, Amir Khan Muttaqi, también presentó sus respetos, según mostraron imágenes de la televisión estatal iraní citadas por DW y la BBC.
Rusia y China, las dos potencias que apoyan a Irán, enviaron respectivamente al vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente del país, Dmitri Medvedev, y al vicepresidente del Comité Permanente del Parlamento chino, He Wei, según El País. Delegaciones de China, Bielorrusia, Irak y Turkmenistán llegaron a la capital iraní, según mostró la televisión estatal citada por DW. Una delegación india también arribó a Teherán el viernes y presentó sus respetos frente al ataúd de Jameneí, según DW.
Familiares de Hassan Nasrallah, el líder de la milicia islamista libanesa Hezbolá respaldada por Irán y asesinado por un ataque israelí, también estuvieron presentes, según DW.
**Itinerario de las ceremonias**
Las ceremonias oficiales de duelo comenzarán el sábado a las 06:00 hora local y terminarán el lunes, con millones de iraníes esperados, según DW. El comandante del Cuerpo Mohammad Rasulullah con sede en Teherán, Hassan Hassanzadeh, dijo que el ataúd de Jameneí se exhibirá en una plataforma elevada, con flujos de multitudes diseñados para permitir que los visitantes entren y salgan en 15 a 20 minutos, según la BBC.
El cuerpo de Jameneí permanecerá en la Gran Mosalá durante tres días, según la BBC. El martes, los eventos se trasladarán a Qom, al sur de Teherán, donde un clérigo chií senior dirigirá las oraciones fúnebres en Jamkaran, uno de los sitios religiosos más prominentes y simbólicos de Irán, según la BBC.
El miércoles, el cuerpo de Jameneí viajará a Nayaf en Irak, según El País y la BBC. Tras una procesión en el santuario del Imán Alí, primer imán del islam chií, las ceremonias continuarán en Kerbala antes de que el cuerpo regrese a Irán, según la BBC. Funcionarios iraníes dijeron que los eventos en Irak siguen solicitudes de grupos iraquíes, con algunos analistas viéndolos como representativos de la influencia de Jameneí en el mundo musulmán chií y los lazos religiosos y políticos de Irán en la región, según la BBC.
El periplo de los restos del mandatario concluirá el jueves 9 de julio cuando Jameneí reciba sepultura en su localidad natal, Mashad, en el santuario del Imán Reza, el mausoleo del octavo imán del islam chií y el sitio de peregrinación más importante de Irán, que atrae millones de visitantes cada año, según El País y la BBC. Las ceremonias continuarán en todo el país durante 40 días, con eventos conmemorativos planeados hasta el primer aniversario del entierro de Jameneí, según la BBC.
**Reaparición de figura clave de la Guardia Revolucionaria**
Los actos religiosos y protocolarios comenzaron en la noche del jueves al viernes, con la asistencia del general de brigada Ahmad Vahidi, jefe de la Guardia Revolucionaria, a quien no se había visto en público desde el inicio de la guerra, según El País. La última vez que fue visto en público fue el 8 de febrero, casi tres semanas antes de los ataques estadounidenses-israelíes que marcaron el comienzo de la guerra con Irán, según DW.
A Vahidi, amenazado de muerte por Israel, se le considera el cerebro de la línea dura adoptada por Irán durante la guerra y en las negociaciones con Estados Unidos, según El País. Es uno de los escasos iraníes de quienes se da por hecho tienen contacto directo con el hijo de Jameneí y actual líder supremo, Mojtaba Jameneí, oculto también desde el primer día de la guerra y que se cree resultó herido en el bombardeo que mató a su padre, según El País.
**La incógnita de Mojtaba Jameneí**
La principal incógnita que planea sobre las exequias es si el nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido, reaparecerá en público arriesgándose a que Israel lo mate, como ya hizo con su progenitor, según El País. Mojtaba, que sucedió a su padre, no ha sido visto en público desde que se convirtió en líder supremo, según la BBC.
Las preguntas clave en torno a la ceremonia se centran en si Mojtaba asistirá al funeral, según la BBC. La semana pasada, el secretario del comité organizador, Ali Akbar Pourjamshidian, dijo que cualquier decisión sobre la asistencia de Mojtaba sería anunciada por las oficinas del comandante en jefe de las fuerzas armadas y del líder supremo, según la BBC. También quedan preguntas sobre quién dirigirá la oración fúnebre, ya que en la tradición chií el papel tiene significado religioso y político, según la BBC.
**Estrategia de disuasión y legitimidad**
Invitar a delegaciones extranjeras a los funerales de un jefe de Estado es una práctica habitual, pero en el caso de Irán ese proceder diplomático tiene otros matices, según El País. Se considera que uno de los motivos por los que la República Islámica ha remitido cientos de invitaciones a personalidades extranjeras es que su presencia disuada a Israel de aprovechar el momento para eliminar a altos cargos del régimen iraní, especialmente a Mojtaba Jameneí, si es que aparece en las ceremonias, según El País.
Según funcionarios estadounidenses citados por The New York Times y recogidos por El País, Israel planeó asesinar el pasado abril al presidente del Parlamento iraní, Mohamed Bagher Ghalibaf, y al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchí, cuando ambos líderes negociaban ya con Washington un acuerdo de paz.
El régimen iraní aspira a marcar músculo internacional tras sobrevivir a una guerra de la que se ve vencedor, según El País. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visitó Bagdad para coordinar los arreglos, diciendo que el funeral tenía una "importancia simbólica", según la BBC.
**Presiones para asegurar asistencia masiva**
La despedida de Jameneí tiene sobre todo una lectura interna, la de ese "referéndum" al que ha aludido el ayatolá Saidi, según El País. La República Islámica considera que ese resultado simbólico es crucial, sobre todo porque numerosos expertos consideran que el sistema político implantado en Irán hace 47 años solo puede contar ahora, en el mejor de los casos, con el apoyo de un tercio de una población de 90 millones de habitantes, según El País.
Las autoridades iraníes no han dejado la afluencia al funeral de Estado en manos del azar, según El País. Además de ofrecer transporte, alojamiento y manutención gratuitas a los iraníes que quieran asistir a las exequias, medios en el exilio como Iran Internacional informaron el viernes de presiones a funcionarios y trabajadores de empresas vinculadas al Estado para que participen en las ceremonias, según El País. Ese portal citó a un habitante de Teherán que asegura haber recibido un mensaje de texto para prohibirle abrir sus oficinas y ordenarle que participara en las exequias, según El País.
**Simbolismo religioso**
Para muchos iraníes, Jameneí no era solo el jefe de Estado, sino también el representante en la Tierra del duodécimo imán del islam chií, que los fieles de esa rama minoritaria del Islam (en Irán es mayoritaria) creen desapareció en el siglo IX, según El País. La víspera, el féretro había sido expuesto ante una multitud de seguidores que sollozaban golpeándose la cabeza, siguiendo el ritual chií del duelo, mientras arrojaban flores al ataúd, sobre el que aparecía posado un turbante negro: el símbolo de la descendencia directa del profeta Mahoma, según El País.
Las ceremonias fúnebres representan un momento crucial para el régimen iraní, que busca consolidar su legitimidad interna y proyectar fortaleza internacional en un contexto de fragilidad política tras meses de represión violenta y una guerra que dejó al país en una posición vulnerable, aunque las autoridades se presenten como victoriosas.




