El ataque con misiles de Irán se produce horas después de que el ejército israelí bombardeara Dahiye, un área de mayoría chií en Beirut, lo que Teherán había advertido como una línea roja. El ejército israelí afirmó haber interceptado los proyectiles, que activaron las alarmas antiaéreas en varias localidades del norte de Israel, sin reportar heridos. Irán considera su acción como una 'advertencia' y ha cerrado su espacio aéreo ante una posible represalia israelí. El presidente de EE.UU., Donald Trump, expresó su descontento con el bombardeo de Dahiye y pidió a Netanyahu que no respondiera al ataque iraní, sugiriendo que ambas partes han tenido su 'momento divertido'. Trump advirtió que un conflicto prolongado podría continuar como en los últimos 47 años. La situación en Oriente Próximo se torna alarmante, con Irak también cerrando su espacio aéreo. Israel, por su parte, ha cancelado las clases en todo el país. La Guardia Revolucionaria de Irán ha declarado que aceptó el alto el fuego con EE.UU. bajo la condición de que cesaran los combates en todos los frentes, incluido Líbano, donde Israel ha continuado sus ataques. Netanyahu justificó el bombardeo en Beirut como una respuesta a los ataques de Hezbolá, que ha seguido lanzando cohetes y drones contra Israel. En el contexto de la guerra en Gaza, Netanyahu afirmó que el ejército israelí controla ya el 60% del territorio gazatí, contradiciendo el acuerdo de tregua que limitaba su presencia. La situación en Líbano se complica aún más, con un gobierno que busca desarmar a Hezbolá, pero enfrenta la presión de los ataques israelíes. La dinámica de la región se mantiene tensa, con un alto el fuego que parece no tener aplicación práctica y un futuro incierto para las negociaciones de paz.


