Irán ofrece reabrir el estrecho de Ormuz a cambio del fin del bloqueo estadounidense
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Irán ofrece reabrir el estrecho de Ormuz a cambio del fin del bloqueo estadounidense

Irán ha propuesto poner fin al control sobre el estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, a cambio de que Estados Unidos levante su bloqueo económico y termine la guerra, según dos funcionarios regionales. La oferta, transmitida a través de Pakistán, aplacaría las discusiones sobre el programa nuclear iraní, pero el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio descartó cualquier acuerdo que no aborde la cuestión nuclear.

INTERNACIONAL2 MAY 2026

Dos meses después del inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026, y de las represalias iraníes contra buques mercantes, el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, según reportes de múltiples fuentes. Lo que antes parecía impensable ahora se ha convertido en una crisis prolongada que amenaza con agravarse antes de resolverse.

La propuesta iraní fue transmitida a funcionarios estadounidenses por Pakistán durante el fin de semana, según dos funcionarios regionales que hablaron bajo condición de anonimato. El acuerdo ofrecido por Teherán incluye la reapertura del estrecho a cambio del levantamiento del bloqueo económico estadounidense y el fin de las hostilidades, pero dejaría sin resolver los desacuerdos sobre el programa nuclear que llevaron a la guerra.

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio rechazó públicamente cualquier acuerdo que excluya el programa nuclear iraní. "No podemos dejar que se salgan con la suya", dijo Rubio en una entrevista con Fox News. "Tenemos que asegurarnos de que cualquier acuerdo que se haga, cualquier pacto que se haga, sea uno que definitivamente les impida alcanzar un arma nuclear en cualquier momento", según reportó Los Angeles Times.

El presidente Donald Trump, por su parte, dijo a periodistas que después de cancelar un viaje de sus emisarios a Pakistán, Irán envió una propuesta "mucho mejor", aunque no proporcionó detalles. Trump subrayó que una de sus condiciones es que Irán "no tendrá un arma nuclear", según la misma fuente.

La crisis del estrecho de Ormuz ha generado un impacto económico global sin precedentes. El precio spot del crudo Brent, el referente internacional, cerró el lunes por encima de 108 dólares por barril, aproximadamente un 50% más que cuando comenzó la guerra, según Los Angeles Times. Otros análisis indican que los futuros del crudo Brent superan los 120 dólares por barril, muy por debajo de los 150-200 dólares que muchos analistas predijeron en marzo si el estrecho permaneciera cerrado durante un período prolongado, según The Economist.

Entre marzo y abril del año pasado, 18,3 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados salieron del estrecho, según The Economist. Considerando el flujo mínimo que aún continúa, más el petróleo adicional que puede transportarse a través de dos oleoductos que evitan el estrecho en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, el déficit neto se reduce a unos 13 millones de barriles diarios. Sumando 2 millones de barriles diarios de aumento de la oferta fuera del Golfo, pero restando 1,3 millones de barriles diarios de producción adicional esperada de los países del Golfo este año, el déficit neto de los últimos dos meses asciende a 12,3 millones de barriles diarios, más del 10% del consumo mundial.

La capacidad excedente de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que durante mucho tiempo ha sido el principal amortiguador del mercado, queda bloqueada por el cierre del estrecho. Los productores de petróleo de esquisto estadounidenses no pueden actuar con suficiente rapidez: aumentar la producción lleva de 3 a 6 meses y probablemente solo producirá entre 300.000 y 700.000 barriles diarios en una primera instancia, según The Economist.

Las reservas estratégicas han proporcionado un alivio temporal. El 11 de marzo, los 32 miembros de la Agencia Internacional de Energía acordaron vender 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia, la mayor extracción coordinada en la historia del organismo, equivalente a un tercio de las reservas totales de sus miembros. Unos 100 millones de barriles ya han llegado al mercado; otros 75 millones podrían llegar en mayo y junio, según The Economist.

La demanda de crudo y productos derivados del petróleo se situó entre 3 y 5 millones de barriles diarios por debajo de lo previsto en abril, según expertos consultados por The Economist. Aproximadamente entre el 10% y el 15% de esta caída corresponde a Oriente Medio, donde la guerra ha golpeado duramente la actividad económica y el tráfico aéreo se ha reducido en dos tercios. Más de la mitad proviene de Asia, donde la industria petroquímica se ha desplomado.

Los efectos se sienten de manera desigual en todo el mundo. El precio de la gasolina se ha duplicado en Myanmar, ha aumentado un 52% en Pakistán, un 50% en Filipinas y un 40% en Nepal desde el inicio de la guerra, según The Economist. En Estados Unidos, la gasolina ya se vende a un promedio de 4,20 dólares el galón, un aumento considerable respecto a los casi 3 dólares anteriores a marzo.

Las reservas de combustible están por los suelos en gran parte del este de África, donde son habituales las colas de kilómetros en las gasolineras. Países como Kenia y Mozambique, con reservas para apenas unos días, viven al día, dependiendo del transporte de carga, según The Economist. Sin contar a China, que mantiene amplias reservas, los países asiáticos han visto caer sus inventarios de crudo un 13%, hasta los 545 millones de barriles, según Kayrros, que realiza el seguimiento de las reservas mediante satélites.

Los gobiernos de todo el mundo están tomando medidas administrativas para evitar la escasez. Las autoridades de Malasia, Filipinas y Tailandia han pedido a los funcionarios públicos que eviten ir a la oficina. Sri Lanka ha instaurado una semana laboral de cuatro días, considerando todos los miércoles como festivos. Pakistán está limitando el horario de apertura de tiendas y restaurantes, según The Economist.

China, el mayor productor mundial de queroseno, ha prohibido todas las exportaciones; Corea del Sur, el segundo mayor productor, las ha limitado, e India, también un importante proveedor, ha aumentado los impuestos para desalentarlas. Estas restricciones agravan la escasez en otros lugares. Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, obtienen casi todo su combustible para aviones de China y Corea del Sur, según The Economist.

Algunos gobiernos han recurrido a medidas más drásticas. Indonesia limita la compra de combustible a 50 litros diarios y Sri Lanka a 15. Myanmar solo permite a los conductores comprar gasolina cada dos días. Camboya ha cerrado un tercio de las gasolineras, según The Economist.

La presión internacional para resolver la crisis está aumentando. Decenas de naciones reiteraron los llamados a abrir la vía marítima crítica en una declaración conjunta encabezada por Baréin, según Los Angeles Times. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo al Consejo de Seguridad que el costo humanitario está aumentando. "Estas presiones están derivando en tanques de combustible vacíos, estantes vacíos, y platos vacíos", manifestó.

El canciller alemán Friedrich Merz criticó a Estados Unidos por entrar en la guerra sin una estrategia. "El problema con conflictos como estos es siempre el mismo: no se trata sólo de entrar. También hay que salir", declaró Merz, según Los Angeles Times. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot, señaló que la crisis comenzó después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán sin objetivos claros "de una manera que viola el derecho internacional", pero añadió que Irán es responsable de cerrar el paso.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, visitó Rusia, que ha sido un respaldo clave de Teherán. Se reunió con el presidente ruso Vladímir Putin en San Petersburgo, quien elogió al pueblo iraní por "luchar valiente y heroicamente por su soberanía", y apuntó que Rusia hará todo lo posible para llevar la paz a Oriente Medio, según la agencia estatal de noticias rusa Tass, citada por Los Angeles Times.

Araghchi dijo a un reportero de la televisión estatal rusa que Estados Unidos y sus líderes "no han logrado ninguno de sus objetivos" en la guerra. "Por eso piden negociación", precisó. "Ahora lo estamos considerando".

Según un funcionario regional que participa en las labores de mediación, Irán quiere persuadir a Omán, que comparte el estrecho con Irán, para que respalde un mecanismo para cobrar peajes a los buques que pasan por el estrecho. Por ahora se desconoce la respuesta de Omán, según Los Angeles Times.

Trump prorrogó la semana pasada de manera indefinida el alto el fuego que Estados Unidos e Irán acordaron el 7 de abril y que en gran medida ha detenido los combates. Pero un arreglo permanente sigue siendo esquivo, según Los Angeles Times.

Desde que comenzó la guerra, al menos 3.375 personas han muerto en Irán y 2.521 personas en Líbano, donde los combates entre Israel y la milicia de Hezbollah se reanudaron dos días después de que empezara la guerra con Irán. Otras 23 personas han muerto en Israel y más de una docena en Estados árabes del golfo Pérsico. También han muerto 15 soldados israelíes en Líbano, 13 militares de Estados Unidos en la región y seis cascos azules de la ONU en el sur de Líbano, según Los Angeles Times.

Mientras tanto, los países petroleros fuera del Golfo están aprovechando la crisis. La región del golfo Pérsico, que más combustibles ponía en el mercado, se está teniendo que conformar con exportar una pequeñísima parte de lo que comercializaba antes del 28 de febrero: lo poco que pueden vender por oleoducto Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak. El resto, entre ellos Kuwait, Baréin o Qatar, han pasado de hacer dinero a manos llenas a no poder colocar prácticamente ni un solo barril de petróleo ni un megavatio hora de gas natural, según reportes.

Los analistas advierten que incluso si el estrecho se reabriera mañana, el mercado petrolero tardaría en volver a la normalidad. Habría que desminar el estrecho; las aseguradoras y las navieras tendrían que tener suficiente confianza para enviar buques a través de él; los barcos tendrían que navegar hasta el Golfo, cargar petróleo y luego dirigirse a las refinerías; las refinerías tendrían que procesar el petróleo y los distribuidores transportar el combustible resultante a las gasolineras, según The Economist.

Frédéric Lasserre, de Gunvor, una empresa comercializadora de materias primas, estima que los productos refinados representaron aproximadamente la mitad del déficit en abril. Amrita Sen, de Energy Aspects, una consultora, afirma: "No se pueden sustituir los flujos con existencias". Otro comerciante de materias primas señala que algunos cargamentos de diésel se están vendiendo a 600 dólares el barril, frente a los 300 dólares de hace una semana, según The Economist.

La Agencia Internacional de Energía ha advertido que Europa podría enfrentar escasez de combustible para aviones en junio si solo logra reemplazar la mitad de sus importaciones habituales del Golfo. Las aerolíneas europeas ya están reduciendo vuelos e imponiendo recargos por combustible, según The Economist.

La crisis continúa sin una solución clara a la vista, mientras el mundo enfrenta la mayor interrupción de suministro en la historia del mercado petrolero.

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