El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchí, presentó este lunes en San Petersburgo una propuesta de paz en tres etapas que deja la cuestión nuclear para el final, según confirmaron medios iraníes y el portal estadounidense Axios. La iniciativa, transmitida a Washington a través de intermediarios, condiciona el retorno de Teherán a la mesa de negociaciones con los enviados del presidente Donald Trump a la aceptación estadounidense de este plan escalonado, en medio de un alto el fuego frágil que se mantiene desde el 7 de abril tras más de un mes de hostilidades entre ambos países.
El avión que transportó este lunes al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchí, a San Petersburgo llevaba inscrito "Minab, 168", en referencia a la localidad del sur de Irán donde 168 menores, casi todos niñas, murieron en un bombardeo estadounidense contra una escuela el primer día de la guerra el 28 de febrero, según informó El País. El simbolismo de esa inscripción refleja la postura que Irán mantiene desde el inicio del conflicto: se considera el país atacado por Estados Unidos e Israel y no cederá en sus demandas.
Durante el encuentro en el Kremlin, el presidente ruso Vladímir Putin manifestó que "el pueblo iraní lucha con valentía y heroísmo por su soberanía" y aseguró que Rusia y otros países de Oriente Próximo "harán todo lo posible en interés de Irán y que se restaure la paz cuanto antes", según las fuentes consultadas. Araghchí declaró al aterrizar en San Petersburgo que buscaba "continuar con las estrechas consultas que mantenemos entre Teherán y Moscú sobre asuntos regionales e internacionales".
La propuesta iraní de tres fases
Según medios semioficiales iraníes como Tasnim y Fars, que citan a la cadena libanesa Al Mayadeen, cercana al régimen iraní, la República Islámica transmitió la propuesta a Washington a través de intermediarios, en probable alusión a Pakistán. El portal estadounidense Axios confirmó este lunes que Irán presentó esta nueva propuesta, citando a un funcionario estadounidense y dos fuentes conocedoras de la cuestión, aunque los detalles publicados difieren de lo divulgado por los medios iraníes.
La primera fase del plan se centra exclusivamente en negociar el final de la guerra con garantías para evitar que se reanuden los ataques en el futuro, no solo contra Irán sino también contra Líbano, según Tasnim, vinculada con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. "En esa primera fase, Irán no discutirá ningún otro asunto" que no sea ese cese definitivo de las hostilidades, asegura la agencia.
La segunda etapa estaría dedicada a examinar cómo gestionar el estrecho de Ormuz, la crucial vía marítima ahora bloqueada tanto por Irán como por Estados Unidos. Según los medios semioficiales iraníes, "en la fase relativa a la negociación sobre el estrecho de Ormuz, se llevará a cabo una coordinación plena con la parte omaní para desarrollar un nuevo sistema jurídico para esta vía marítima". Esta alusión a Omán, el otro país ribereño de ese estrecho, es significativa dado que Irán planea dividir con el pequeño sultanato los derechos de tránsito que pretende cobrar a los barcos por transitar por Ormuz, peajes que son objeto de una ley que ya tramita el Parlamento iraní. Por el estrecho de Ormuz circula más del 20% del crudo mundial, según Demócrata.
La discusión del programa nuclear se dejará para la tercera y última fase de la negociación, siempre que Washington acepte esas condiciones. Según el canal Al Mayadeen, "Irán rechaza negociar este asunto antes de llegar a un acuerdo en las dos primeras fases". Esta estructura choca frontalmente con la postura de Trump, quien aseguró hace días que la cuestión nuclear "es la única que importa". El objetivo declarado de evitar que Irán se dote de armas atómicas, un propósito que Irán niega, fue uno de los argumentos esgrimidos para desencadenar la guerra contra la República Islámica el 28 de febrero, según las fuentes.
Los escollos de la negociación nuclear
La negociación nuclear tiene como principales escollos la exigencia estadounidense de que Irán entregue los 440 kilos de uranio altamente enriquecido al 60% de pureza que atesora y un compromiso de detener totalmente el enriquecimiento por un periodo de tiempo prolongado, según El País. Irán se muestra dispuesto a una moratoria de unos cinco años, mientras Washington reclama que ese periodo se extienda entre 10 y 20 años, según ha trascendido a los medios de comunicación, sin que las partes lo hayan confirmado.
El uranio enriquecido al 60% de pureza que posee Irán se encuentra relativamente cerca del umbral del 90% necesario para fabricar armas nucleares. Moscú tiene un elevado dominio de la tecnología nuclear y podría colaborar con Irán si se llega a un acuerdo para diluir el uranio altamente enriquecido del que dispone Teherán, alejándolo así del umbral necesario para fabricar armas nucleares. Otra posibilidad citada por algunos analistas es que Irán se avenga a entregar a Rusia, un aliado, en lugar de a Estados Unidos, esas reservas de uranio altamente enriquecido, aunque Teherán ha descartado públicamente esa posibilidad, al igual que renunciar a enriquecer uranio, algo que considera un "derecho soberano".
El contexto diplomático y el estancamiento de las negociaciones
El ministro iraní llegó a San Petersburgo tras un intenso periplo diplomático que lo llevó el domingo a Islamabad, capital de Pakistán, tras una breve visita a Omán el sábado. Araghchí había abandonado Pakistán sin aguardar la llegada de los enviados de la administración Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes esperaban reanudar las negociaciones para un cese definitivo de las hostilidades con la delegación iraní.
Ese diálogo está en un limbo de "sin guerra, pero sin paz" desde que el martes pasado el presidente de Estados Unidos extendiera sin plazos el frágil alto el fuego aún vigente hasta que Irán presente lo que el republicano llamó "una propuesta unificada" de paz, según las fuentes. El alto el fuego inicial, pactado el 7 de abril tras más de un mes de hostilidades, fue una tregua de dos semanas que Washington prolongó posteriormente, según RT.
El proceso negociador entre Teherán y Washington permanece en el aire después de que la segunda ronda entre las delegaciones de ambos países en Islamabad se cancelara dos veces. El encuentro programado para el miércoles pasado fue pospuesto por tiempo indefinido y después Trump anunció que había cancelado el viaje de Witkoff y Kushner a Pakistán que estaba programado para el sábado pasado, según RT.
En su visita al Kremlin, Araghchí trasladó a Putin que las "demandas irracionales" de Washington y sus "hábitos destructivos" retrasan cualquier avance diplomático, según Demócrata. La portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, declaró que "Estados Unidos tiene la sartén por el mango y solo llegará a un acuerdo que priorice al pueblo estadounidense, sin permitir jamás que Irán posea un arma nuclear", según RT. No está claro si Estados Unidos está dispuesto a explorar la propuesta iraní.
El papel de Rusia y la dimensión regional
Putin recibió a Araghchí acompañado por el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, el asesor de exteriores del Kremlin, Yuri Ushakov, y el jefe de la inteligencia militar (GRU), Ígor Kostiukov, según El País. El Kremlin esperaba escuchar del alto cargo iraní más detalles sobre la propuesta de paz que el jefe de la diplomacia iraní presentó el sábado en Islamabad a los altos funcionarios paquistaníes que median entre Irán y Estados Unidos.
Después de su breve estancia del sábado en Omán, el ministro iraní de Exteriores mantuvo una llamada telefónica con su homólogo saudí, Faisal bin Farhan. Esa conversación, según el analista Hamidreza Azizi en su blog Irananalytica, puede "obedecer a un intento de involucrar a actores regionales en un acuerdo de paz" que se concibe de entrada como regional por la inclusión de Líbano, y también "en un marco de gestión del tránsito por el estrecho de Ormuz", la vía por la que los países del Golfo exportan el grueso de su producción de hidrocarburos.
Azizi apunta que el itinerario de visitas del ministro de Exteriores tiene "un significado importante en sí mismo": "Pakistán sigue siendo el principal canal de mediación, pero las paradas posteriores apuntan a los temas que ahora definen las negociaciones. Omán es fundamental en las discusiones sobre el futuro del estrecho de Ormuz y las condiciones de acceso marítimo, mientras que Rusia es uno de los pocos actores con capacidad para abordar el tema nuclear".
Rusia no solo ha sido un socio para Irán en el desarrollo de su programa nuclear civil, fue el país que terminó y que gestionaba la única central nuclear iraní en funcionamiento, la de Bushehr. A Moscú se lo considera uno de los principales apoyos diplomáticos de Irán en el conflicto. Los servicios de seguridad de Estados Unidos han acusado a Rusia de suministrar inteligencia a Teherán en sus ataques contra bases norteamericanas en Oriente Próximo, extremo que niega el Kremlin. A su vez, Irán ha proporcionado al ejército ruso ingentes cantidades de drones Shahed en la invasión de Ucrania, según El País.
El pasado 7 de abril, tanto Rusia como China vetaron la adopción de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para obligar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz, según las fuentes.
Araghchí entregó a Putin un regalo del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, herido y en paradero desconocido tras un bombardeo de Estados Unidos e Israel. El presidente ruso envió al líder religioso "sus mejores deseos" y "todo lo mejor", según El País.
Pese al alto el fuego, la tensión se mantiene entre las partes en medio del fracaso de las negociaciones de paz, el intercambio de ataques verbales y el bloqueo naval mutuo a buques comerciales entre el golfo Pérsico y el mar Arábigo, según RT. Desde la República Islámica han advertido que no aceptarán amenazas ni presión, al tiempo que están dispuestos a responder duramente a cualquier futura agresión.