El portavoz del Ministerio de Salud iraní, Hossein Kermanpour, publicó en X que el país "tuvo una noche tranquila", sin que se reportaran ataques según la fuente de AP. El Comando Central de Estados Unidos no respondió a una solicitud de comentarios, pero a diferencia de las 13 noches anteriores, no anunció nuevas operaciones.
Sin embargo, la aparente calma fue parcial. Las sirenas sonaron varias veces a primera hora del sábado en las provincias saudíes de Yanbu y Jizan, que albergan instalaciones petroleras cruciales en el mar Rojo, según la Defensa Civil saudí. La agencia indicó que las sirenas se debieron a un "peligro potencial" que se disipó más tarde, sin ofrecer más detalles. Baréin también activó alertas de misiles a primera hora del sábado, pero no se reportaron víctimas.
El frágil alto el fuego que parecía frenar las principales operaciones en el conflicto que comenzó con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán se desmoronó a principios de julio. Se acusó a Irán de atacar tres barcos en el estrecho de Ormuz, y Estados Unidos respondió alcanzando decenas de objetivos en la República Islámica, que replicó disparando contra Estados árabes de la región.
El estrecho de Ormuz, un paso crucial para los suministros energéticos mundiales, está en el centro del conflicto. El ejército estadounidense disparó el viernes contra un mercante en el golfo de Omán que intentaba romper el renovado bloqueo de los puertos iraníes, mientras Irán atacaba a países árabes del golfo Pérsico aliados de Washington.
Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, atacaron esta semana dos petroleros saudíes en el mar Rojo, lo que aumentó la preocupación de que el grupo vuelva a intentar bloquear las rutas marítimas en la zona. En respuesta, Arabia Saudí atacó la ciudad portuaria yemení de Hodeida, según dijo a primera hora del sábado la coalición liderada por Riad en Yemen.
Las embajadas de Estados Unidos en Oriente Medio alertaron el viernes a los estadounidenses en la región de que las opciones para salir podrían volverse más limitadas, mientras la Guardia Revolucionaria de Irán aconsejaba a los residentes de países vecinos mantenerse lejos de las bases con tropas de Estados Unidos.
El costo humano del conflicto ha sido significativo. Hasta ahora, la guerra se ha cobrado la vida de más de 3.400 personas en Irán, según su Ministerio de Salud. Además, se reportó la muerte de 18 militares estadounidenses, 24 civiles en Israel y un número menor de civiles en países de toda la región.
En Líbano, donde el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, ha disparado contra Israel en apoyo de la República Islámica, han muerto más de 4.000 personas, además de 38 soldados israelíes. El conflicto ha expandido sus consecuencias más allá de Irán e Israel, afectando a múltiples países de la región y amenazando las rutas comerciales globales de energía.

