Israel construye una barrera de tierra de más de 23 kilómetros dentro de Gaza consolidando su división territorial
El ejército israelí está construyendo de forma discreta pero rápida una enorme barrera de tierra que separa más del 50% de la Franja de Gaza que controla del resto del territorio, según imágenes satelitales analizadas por la agencia Associated Press. Se han construido más de 23 kilómetros en los últimos meses, atravesando comunidades palestinas demolidas por el ejército, lo que equivale a más de la mitad de la longitud de la franja costera que mide unos 40 kilómetros de largo y alberga a más de 2 millones de palestinos. La construcción avanza rápidamente: un tramo en el sur se extendió más de 2 kilómetros en apenas dos semanas durante julio de 2026, pasando de 500 metros el 1 de julio a 2,4 kilómetros el 15 de julio.
La barrera se construye en el área de la llamada línea amarilla, el límite al que las tropas israelíes se replegaron en virtud del acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025 con Hamás, respaldado por Estados Unidos. En el acuerdo, la línea se concibió como una división temporal del territorio a la espera de una retirada israelí más completa. Sin embargo, a medida que la tregua se estanca, parece que Israel se atrinchera, lo que incrementa los temores palestinos de que la línea se esté transformando en una frontera permanente.
Cuando se le presentaron las imágenes satelitales, el ejército de Israel confirmó a The Associated Press que ha construido una barrera física en el área de la línea amarilla. Junto con la barrera, el ejército indicó que ha desarrollado una "zona de seguridad" alrededor de la línea, equipada con recursos de inteligencia y tecnológicos. El ejército rechazó dar detalles sobre el trazado completo de la barrera cuando se le preguntó hasta dónde se extendería, pero señaló que la barrera busca impedir infiltraciones y proteger a las tropas israelíes y a las comunidades israelíes cercanas a Gaza.
Ni el Comando Central de Estados Unidos, encargado de supervisar el alto el fuego, ni la Junta de Paz, el organismo encabezado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump destinado a supervisar eventualmente Gaza, quisieron hacer comentarios sobre la barrera.
La construcción avanza en múltiples frentes. El tramo más largo de la barrera se extiende casi sin interrupciones a lo largo de unos 17 kilómetros desde la ciudad sureña de Jan Yunis hasta cerca de Ciudad de Gaza, en el norte. La construcción de ese tramo comenzó en febrero de 2026, y según las imágenes satelitales, continúan los trabajos para prolongarlo más hacia el sur. Se añadió más de un kilómetro entre el 21 de junio y el 7 de julio, pasando cerca de una base militar israelí construida sobre las ruinas de la localidad de Bani Suheila, cerca de Jan Yunis.
En el extremo norte de Gaza, varios tramos no conectados de terraplenes discurren justo fuera de la localidad de Beit Lahia, en gran medida arrasada. La altura de las barreras en cada lugar sigue sin estar clara. En algunos puntos, las barreras parecen discurrir por fuera de la línea amarilla.
Desde que entró en vigor el acuerdo de alto el fuego, los palestinos en Gaza han temido que Israel no devuelva el área de Gaza que controla. Pero pocos parecen estar al tanto de la estructura que se está levantando, debido al peligro que supone siquiera acercarse a esa zona. La población de Gaza ha quedado concentrada en el área costera al oeste de la línea amarilla; la mayoría vive en campamentos de tiendas en condiciones miserables y depende de la ayuda humanitaria.
Al otro lado de la línea, las imágenes satelitales muestran que las fuerzas israelíes han arrasado la gran mayoría de los edificios con excavadoras y explosivos, borrando prácticamente varias localidades y Rafah, que en su día albergó a más de un cuarto de millón de personas. Han trazado nuevas redes de carreteras y levantado nuevas bases sobre las ruinas de localidades palestinas. También se han destruido terrenos agrícolas. El ejército israelí afirma que está demoliendo infraestructura utilizada por Hamás.
La línea amarilla nunca se definió con precisión, ni en el acuerdo de alto el fuego ni por funcionarios israelíes o de Estados Unidos, y se ha marcado de manera inconsistente sobre el terreno. El ejército indicó a The Associated Press que está trabajando para señalar con claridad el trazado de la línea amarilla para "reducir la fricción y evitar daños a personas no involucradas".
Las fuerzas israelíes han matado a palestinos que se acercaron a la línea o la cruzaron. El ejército israelí sostiene que dispara contra quienes considera milicianos que amenazan a sus tropas. Pero entre los muertos ha habido niños y otros civiles que aparentemente no sabían de la existencia de la línea. Algunos soldados han dicho que no siempre saben a quién están disparando y que tienen órdenes de matar a cualquiera que cruce el límite.
Las fuerzas israelíes han matado a más de 1.100 palestinos desde que comenzó el alto el fuego, la mayoría en bombardeos aéreos y ataques con drones en Gaza, según reportes de The Associated Press. Los ataques de milicianos han matado a cinco soldados israelíes en el mismo periodo.
A primera hora del martes 21 de julio de 2026, un ataque israelí en Ciudad de Gaza mató a Firas al-Masri, a su esposa y a sus cuatro hijos, de 6 a 13 años, según el Hospital Shifa. El ejército de Israel solo dijo que llevaron a cabo un ataque contra milicianos de Hamás en la zona en ese momento. El hermano de Firas, Ahmad al-Masri, vive cerca y dijo que oyó las voces de los niños en el momento de la explosión. "Me llamaban: '¡Tío! ¡Tío!'", dijo. "Pero el fuego ardía con fuerza y no pudimos hacer nada".
Según el acuerdo de alto el fuego, Israel debe retirar eventualmente a sus tropas aún más, hasta los mismos bordes de Gaza, para ser reemplazadas por una fuerza de seguridad internacional. Pero la implementación del acuerdo lleva meses estancada.
Un exdiplomático de la ONU que ahora está a cargo de coordinar el alto el fuego ha atribuido la situación al hecho de que Hamás no se ha desarmado. Las conversaciones esporádicas para alcanzar una fórmula para desmantelar sus armas parecen haber avanzado poco, y Hamás acusa a Israel, a su vez, de violar el alto el fuego.
La guerra comenzó después de que milicianos encabezados por Hamás atacaran comunidades israelíes el 7 de octubre de 2023, matando a unas 1.200 personas, en su mayoría civiles, y tomando a otras 251 como rehenes. Israel respondió con una ofensiva militar devastadora que ha matado a más de 73.000 personas, según el Ministerio de Salud de Gaza.
El ministerio, que formaba parte del gobierno dirigido por Hamás y recientemente disuelto, mantiene registros detallados que las agencias de la ONU y organizaciones internacionales consideran, por lo general, fiables. No distingue entre civiles y milicianos, pero afirma que las mujeres y los niños representan alrededor de la mitad de todas las muertes.
La construcción de esta barrera representa un cambio significativo en la situación sobre el terreno. Lo que fue concebido como una línea divisoria temporal en un acuerdo de alto el fuego se está transformando en una estructura física permanente que consolida la división territorial de Gaza. La falta de claridad sobre el trazado exacto de la línea amarilla, combinada con la construcción rápida de la barrera y la demolición masiva de infraestructura palestina, sugiere que Israel está estableciendo una nueva realidad territorial que podría dificultar significativamente cualquier futuro proceso de retirada o negociación sobre el control del territorio.

