Israel intensifica bombardeos en Líbano con 31 muertos mientras expande operaciones terrestres y elimina al cuarto líder militar de Hamás
Israel lanzó más de 120 ataques aéreos sobre Líbano el martes, dejando 31 muertos y 40 heridos en uno de los días de bombardeos más intensos en semanas, según el Ministerio de Sanidad libanés. Las fuerzas israelíes expandieron sus operaciones terrestres más allá de la zona de seguridad que ocupan en el sur del país, según confirmó el primer ministro Benjamín Netanyahu. Paralelamente, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció la muerte de Mohamed Odeh, el cuarto líder militar de Hamás en Gaza asesinado desde el inicio de la ofensiva israelí.
El ejército israelí ordenó el martes el desalojo de más de 40 localidades del sur de Líbano y ejecutó más de 120 ataques aéreos en una de las jornadas de bombardeos más intensas de las últimas semanas, según fuentes de seguridad libanesas. El Ministerio de Sanidad libanés elevó el balance a 31 muertos y 40 heridos, entre ellos cuatro menores. Entre los fallecidos figuran 14 personas en la localidad de Burj al-Shamali, dos de ellas niños, según las autoridades libanesas.
El primer ministro Benjamín Netanyahu confirmó que las fuerzas israelíes están "profundizando las operaciones" y operan "con grandes fuerzas sobre el terreno", expandiendo sus operaciones terrestres más allá de la zona de seguridad que ocupan en el sur del país. Entre los objetivos alcanzados figuraron zonas próximas al castillo de Beaufort, una fortaleza medieval de casi 900 años catalogada por la Unesco, y los alrededores del embalse de Qaraoun, el mayor reservorio de agua del Líbano, según fuentes de seguridad libanesas.
Hezbolá respondió con drones explosivos, cohetes y artillería contra las fuerzas israelíes que avanzaban hacia la localidad de Zawtar al-Sharqiya, según fuentes de seguridad. En la madrugada del miércoles, el ejército israelí informó del lanzamiento de un proyectil desde Líbano que cayó en su territorio sin causar heridos ni daños materiales.
Desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo, el balance acumulado en Líbano asciende a 3.213 muertos y 9.737 heridos, según las autoridades libanesas. La Organización Mundial de la Salud cifra en 608 los fallecidos desde que se declaró la tregua del 16 de abril. El ejército israelí reconoció por su parte la muerte de 10 soldados desde esa misma fecha, seis de ellos por drones explosivos de Hezbolá, según Reuters.
En un desarrollo paralelo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó este miércoles la muerte del último líder militar del grupo islamista Hamás en Gaza, Mohamed Odeh, que se convierte en el cuarto militante en el cargo asesinado por el Ejército de Israel desde el inicio de su ofensiva en la Franja. "El comandante del ala militar número cuatro de la organización terrorista Hamás en Gaza fue abatido ayer y enviado a reunirse con sus cómplices en las profundidades del infierno", recoge el comunicado emitido por Defensa.
En el bombardeo israelí contra el barrio de Rimal de Ciudad de Gaza en el que murió Odeh fallecieron seis personas en total, según la cadena catarí Al Jazeera. Entre ellas la esposa y las hijas del militante. Odeh se convirtió en el líder de las Brigadas Al Qassam, el brazo militar de Hamás, hace menos de dos semanas. El 15 de mayo, Israel mató en otro bombardeo en la capital gazatí a su predecesor, Izz al Din al Haddad.
El 13 de julio de 2024, otro bombardeo israelí asesinó a la cabeza militar de Hamás y uno de los arquitectos de los ataques del 7 de octubre de 2023, Mohamed Deif, en Mawasi, sur de Gaza, según fuentes israelíes. El grupo islamista tardó meses en confirmar su muerte. Casi un año después, el 13 de mayo de 2025, las fuerzas armadas israelíes mataron en Jan Yunis, sur de Gaza, a Mohamed Sinwar, el sucesor de Deif y hermano del entonces ya fallecido líder de Hamás en el enclave, Yayha Sinwar.
La muerte de Odeh se produce en medio de un incremento de los ataques israelíes contra la franja de Gaza. Desde que comenzó el actual alto el fuego el 10 de octubre de 2025, Israel ha bombardeado ocasionalmente el área que queda fuera de su control militar en Gaza y abierto fuego prácticamente a diario contra la población en torno a la línea amarilla, la demarcación a la que se retiraron las tropas al comenzar la tregua, según fuentes de seguridad. Algunas jornadas de bombardeos han rozado el centenar de fallecidos.
Fruto de estos ataques, más de 900 palestinos han muerto en Gaza desde el pasado octubre, según el Ministerio de Sanidad gazatí. Sin embargo, en las últimas semanas han aumentado los ataques aéreos, mayoritariamente con drones, al 40% de Gaza, en el que continúa hacinada la población, de unos 2,1 millones de personas, según la agencia Efe.
La guerra de Gaza ha sumido a Israel en un ciclo legal de denuncias sin precedentes ante la justicia internacional. El Gobierno israelí, que califica la situación de "ataque existencial", se enfrenta a causas en dos instancias internacionales diferentes: el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas y el Tribunal Penal Internacional.
En el contexto regional más amplio, Estados Unidos e Irán siguen enzarzados en una escalada que amenaza con descarrilar las negociaciones de paz antes de que lleguen a buen puerto. Washington ha reconocido nuevos ataques contra posiciones iraníes en la provincia de Hormozgán, cerca del Estrecho de Ormuz, que Teherán calificó de "violación grave" del alto el fuego vigente, en pie desde hace casi siete semanas, y que le llevó a reservarse el derecho a represalias.
Las conversaciones indirectas celebradas en Qatar dejaron cierto optimismo sobre un memorando de entendimiento inicial, pero los más de 20.600 millones de euros en fondos iraníes congelados siguen siendo el principal escollo, y ninguna de las partes descarta que el acuerdo se rompa antes de firmarse, según fuentes diplomáticas. El petróleo Brent cerró el martes rozando los 86 euros el barril tras subir un 3,5%, reflejando la volatilidad del mercado energético ante las tensiones en Oriente Próximo.
Cuando Estados Unidos e Irán negociaron el acuerdo nuclear de 2015 lo hicieron entre sanciones, amenazas y desconfianza. Pero había dos diferencias fundamentales con el presente: no había una guerra abierta y Ormuz no era el eje inmediato de la negociación. Aquella diplomacia pudo organizarse alrededor del expediente principal del programa nuclear. Hoy, en cambio, se negocia después de semanas de guerra, con varios frentes abiertos y con Ormuz transformado en una carta inseparable del resto.
La Global Sumud Flotilla, una acción humanitaria internacional que trata de llevar por mar ayuda a la franja de Gaza, continúa siendo una piedra en el zapato para Israel. La imagen global del país, mermada desde la ofensiva, queda siempre más erosionada por la forma en la que precipita su final. El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha pretendido castigar a los integrantes de las flotillas para evitar que vuelvan a embarcarse, pero sin provocar escándalos internacionales. No lo ha conseguido. Es cierto que las flotillas no han podido llegar a las costas palestinas, pero todas le han causado escándalos internacionales.
En los mercados financieros, la incertidumbre en torno a un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán no impide que las Bolsas mundiales mantengan el tono alcista gracias al impulso de la tecnología. Al mercado le preocupa que los nuevos ataques militares estadounidenses contra objetivos iraníes puedan descarrilar las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto en Oriente Próximo. Pero las menores tensiones geopolíticas moderan las presiones inflacionistas.
Los precios del petróleo se mantienen volátiles, cerca de los 100 dólares, en medio de las continuas interrupciones del suministro a través del estrecho de Ormuz. El barril de Brent cayó un 1,5% hasta los 98 dólares el miércoles, según datos del mercado. El índice MSCI All Country World, el indicador más amplio de los mercados bursátiles mundiales, subió por sexto día consecutivo hasta alcanzar un máximo histórico.
En Asia, la sesión fue mixta, con las acciones japonesas y surcoreanas alcanzando nuevos máximos históricos impulsadas por el rally tecnológico. El Nikkei de Japón subió un 2,2% y el KOSPI de Corea del Sur se disparó un 5%. En China, el índice Shanghai Composite cayó un 1,1% y el Hang Seng de Hong Kong perdió un 0,8%. El S&P 500 y el Nasdaq Composite de Wall Street cerraron en máximos históricos y los futuros estadounidenses cotizan ligeramente al alza. Los valores tecnológicos continúan beneficiándose del optimismo en torno al gasto en inteligencia artificial. En Europa, el EuroStoxx 50 apunta a una apertura con subidas moderadas.
La situación en Oriente Próximo permanece volátil con múltiples frentes activos simultáneamente: la intensificación de operaciones israelíes en Líbano, los bombardeos continuos en Gaza pese al alto el fuego parcial, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán amenazadas por nuevos ataques militares, y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz que afecta al suministro global de petróleo. La comunidad internacional observa con preocupación si las conversaciones diplomáticas podrán prosperar en medio de esta escalada militar o si la región se encamina hacia una nueva fase de conflicto abierto.




