Internacional

Israel mata al menos 29 personas en Líbano pese a advertencias de represalias iraníes

Israel mantuvo este martes su ofensiva militar contra la milicia chií Hezbolá en Líbano, causando al menos 29 muertos desde la noche del lunes, según el Ministerio de Sanidad libanés. La campaña continúa pese a que Irán advirtió la víspera que esos ataques comportarían represalias contra territorio israelí. Desde marzo, cuando la guerra abierta volvió a Líbano, las autoridades han contabilizado 3.666 víctimas mortales.

INTERNACIONAL9 JUN 2026

Las tropas israelíes están centrando buena parte del fuego en Tiro, la mayor ciudad del sur de Líbano, con cerca de 200.000 habitantes, incluidos refugiados palestinos y sirios, según el diario El País. Las imágenes muestran fuertes bombardeos contra edificios residenciales, donde se han registrado al menos 13 víctimas mortales y al menos 40 heridos, según la misma fuente.

El ejército israelí reiteró a primera hora la orden de desalojo con la que obliga a los residentes de Tiro y sus aledaños a huir hacia el norte. A diferencia de las órdenes anteriores, la nota del portavoz militar en árabe, Avichay Adraee, exige esta vez también el vaciamiento del barrio de mayoría cristiana de la ciudad, que hasta ahora había permanecido al margen de los llamamientos al desalojo.

"Tras la actividad de operativos de Hezbolá en el barrio cristiano, el ejército de Israel se ve obligado a actuar contra sus actividades terroristas en esa zona próximamente", advirtió Adraee, según El País.

El denso barrio al que se refiere, en una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO —es una de las urbes de población permanente más antiguas del mundo—, es un conjunto de callejones con casas antiguas, iglesias, hoteles y restaurantes frente al mar, según la fuente. Desde la semana pasada, el ejército israelí sostiene que milicianos de la organización chií operan desde el lugar, pero no ha aportado pruebas que lo demuestren, según El País.

Como el resto de la ciudad, el barrio cristiano acoge a personas expulsadas por los bombardeos israelíes más al sur. La nueva orden de desalojo ha provocado la huida de numerosos vecinos, engrosando las cifras de desplazamientos forzosos en Líbano: más de 1,4 millones de personas, una cuarta parte de la población nacional, han tenido que abandonar sus hogares por la ofensiva de Israel, según las autoridades libanesas citadas por El País.

El presidente libanés, Joseph Aoun, abordó las "difíciles circunstancias que atraviesa" el país con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en una conversación telefónica en la que le trasladó su agradecimiento por la "ayuda" de París a Beirut, según la fuente.

El lunes, el Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu advirtió de que la guerra contra Hezbolá no había terminado. Desdeñaba así las amenazas de Irán, que había prometido atacar territorio israelí —como así hizo el domingo— por cada golpe lanzado contra Hezbolá, su aliado en Líbano, según El País.

"Cualquier intento iraní de vincular a Líbano con Irán y atacar a Israel se encontrará con una fuerte respuesta", avisó el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, poco después de que Estados Unidos exigiera a ambos países poner fin al fuego cruzado, según la misma fuente.

La circunscripción de los ataques israelíes al sur y al este de Líbano devuelve el conflicto con Hezbolá —que este martes reivindicó cuatro ataques contra las tropas de Israel instaladas en alguna de las 68 aldeas ocupadas— al sangriento período que atraviesa desde el 17 de abril, según El País. Ese día entró en vigor un supuesto alto el fuego entre los Gobiernos de Líbano e Israel que se construyó a las espaldas del movimiento islamista y que Netanyahu nunca ha respetado salvo en la prohibición de bombardear el centro de Beirut, según la fuente.

La Administración de Donald Trump auspicia la continuación de ese proceso diplomático y el 22 de junio se prevé que se retomen las negociaciones para intentar dar solidez a la tregua, aunque el pronóstico es incierto, según El País. Hezbolá asegura que no se desarmará mientras exista una ocupación militar sobre el país, e Israel insiste en que permanecerá en la zona mientras la milicia constituya una amenaza, según la misma fuente.

La ofensiva contra Tiro empezó en realidad antes de que entrara en vigor la última orden de desalojo, con al menos cuatro bombardeos registrados sin previo aviso contra un distrito popular y residencial, según El País. Algunas ambulancias se presentaron en el lugar, pese a que Israel viene exigiendo a distintas organizaciones de rescatistas que huyan hacia el norte, según la fuente.

La semana pasada, los equipos locales de Defensa Civil movieron su base hacia Sidón, fuera del territorio que Israel considera "zona de combate" y que por ello obliga a desalojar, y que ya representa un 14% de todo Líbano, según El País.

En un incidente que todavía está siendo investigado, el ejército israelí informó de que sus soldados "eliminaron" en suelo de Israel a un "terrorista" que supuestamente cruzó la frontera desde Líbano, según la fuente. Según la nota castrense, el individuo, al que no vinculan con ninguna organización ni causó heridos, "abrió fuego contra los soldados que operaban en la zona" antes de ser abatido, según El País.

El tiroteo tuvo lugar cerca de las comunidades israelíes de Misgav Am y de Margaliot, opuestas a los municipios libaneses de Houla y Markaba, actualmente bajo ocupación israelí y reducidos a escombros, según la fuente. El ejército realizó "búsquedas extensivas" en el área sin encontrar nuevos atacantes, propiciando el levantamiento del confinamiento que habían pedido a los residentes tres horas atrás, según El País.

El supuesto avance de un hombre armado a través de la kilométrica franja fronteriza que Israel ocupa en el sur de Líbano ha alarmado a las comunidades del norte israelí, según la fuente. David Azoulay, alcalde de Metula —el municipio más expuesto, al estar rodeado de la frontera no oficial con Líbano excepto por el sur—, llamó a "soltar los frenos" en la ofensiva sobre el país vecino, según declaraciones publicadas por el diario israelí Haaretz y citadas por El País.

"Esto demuestra que no hay seguridad ni tras casi tres años de guerra, aunque el ejército haya creado una zona tampón", sostuvo Azoulay, según la fuente. Las tropas, en su opinión, deberían hacer "una limpieza exhaustiva en todo el sur libanés, exigirle a Hezbolá un precio por su intento de infiltrarse en territorio israelí" y dejar claro que "estos hechos no quedarán impunes", según las mismas declaraciones.

El conflicto se desarrolla en un contexto de creciente tensión regional, con Irán amenazando con represalias tras haber atacado territorio israelí el domingo, según El País. La continuidad de la ofensiva israelí desafía tanto las advertencias iraníes como los llamados de Estados Unidos a poner fin al fuego cruzado, según la misma fuente.

La situación humanitaria en Líbano continúa deteriorándose, con más de 1,4 millones de desplazados internos —una cuarta parte de la población nacional— y una cifra de víctimas mortales que alcanza las 3.666 personas desde marzo, cuando la guerra abierta volvió al país, según las autoridades libanesas citadas por El País.

Las negociaciones diplomáticas previstas para el 22 de junio enfrentan obstáculos significativos: Hezbolá condiciona su desarme al fin de la ocupación militar israelí, mientras Israel mantiene que su presencia continuará mientras la milicia represente una amenaza, según la fuente. El alto el fuego del 17 de abril, que Netanyahu ha respetado solo parcialmente al abstenerse de bombardear el centro de Beirut, se construyó sin la participación de Hezbolá, lo que complica su efectividad, según El País.

La declaración de Tiro como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO subraya el valor histórico y cultural de una ciudad que ahora enfrenta bombardeos intensivos, según la fuente. La orden de desalojo del barrio cristiano marca una escalada en la campaña militar israelí, extendiendo las operaciones a zonas previamente consideradas fuera del alcance de los ataques, según El País.

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9 jun 2026
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Las tropas israelíes están centrando buena parte del fuego en Tiro, la mayor ciudad del sur de Líbano, con cerca de 200.000 habitantes, incluidos refugiados palestinos y sirios, según el diario El País. Las imágenes muestran fuertes bombardeos contra edificios residenciales, donde se han registrado al menos 13 víctimas mortales y al menos 40 heridos, según la misma fuente.

El ejército israelí reiteró a primera hora la orden de desalojo con la que obliga a los residentes de Tiro y sus aledaños a huir hacia el norte. A diferencia de las órdenes anteriores, la nota del portavoz militar en árabe, Avichay Adraee, exige esta vez también el vaciamiento del barrio de mayoría cristiana de la ciudad, que hasta ahora había permanecido al margen de los llamamientos al desalojo.

"Tras la actividad de operativos de Hezbolá en el barrio cristiano, el ejército de Israel se ve obligado a actuar contra sus actividades terroristas en esa zona próximamente", advirtió Adraee, según El País.

El denso barrio al que se refiere, en una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO —es una de las urbes de población permanente más antiguas del mundo—, es un conjunto de callejones con casas antiguas, iglesias, hoteles y restaurantes frente al mar, según la fuente. Desde la semana pasada, el ejército israelí sostiene que milicianos de la organización chií operan desde el lugar, pero no ha aportado pruebas que lo demuestren, según El País.

Como el resto de la ciudad, el barrio cristiano acoge a personas expulsadas por los bombardeos israelíes más al sur. La nueva orden de desalojo ha provocado la huida de numerosos vecinos, engrosando las cifras de desplazamientos forzosos en Líbano: más de 1,4 millones de personas, una cuarta parte de la población nacional, han tenido que abandonar sus hogares por la ofensiva de Israel, según las autoridades libanesas citadas por El País.

El presidente libanés, Joseph Aoun, abordó las "difíciles circunstancias que atraviesa" el país con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en una conversación telefónica en la que le trasladó su agradecimiento por la "ayuda" de París a Beirut, según la fuente.

El lunes, el Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu advirtió de que la guerra contra Hezbolá no había terminado. Desdeñaba así las amenazas de Irán, que había prometido atacar territorio israelí —como así hizo el domingo— por cada golpe lanzado contra Hezbolá, su aliado en Líbano, según El País.

"Cualquier intento iraní de vincular a Líbano con Irán y atacar a Israel se encontrará con una fuerte respuesta", avisó el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, poco después de que Estados Unidos exigiera a ambos países poner fin al fuego cruzado, según la misma fuente.

La circunscripción de los ataques israelíes al sur y al este de Líbano devuelve el conflicto con Hezbolá —que este martes reivindicó cuatro ataques contra las tropas de Israel instaladas en alguna de las 68 aldeas ocupadas— al sangriento período que atraviesa desde el 17 de abril, según El País. Ese día entró en vigor un supuesto alto el fuego entre los Gobiernos de Líbano e Israel que se construyó a las espaldas del movimiento islamista y que Netanyahu nunca ha respetado salvo en la prohibición de bombardear el centro de Beirut, según la fuente.

La Administración de Donald Trump auspicia la continuación de ese proceso diplomático y el 22 de junio se prevé que se retomen las negociaciones para intentar dar solidez a la tregua, aunque el pronóstico es incierto, según El País. Hezbolá asegura que no se desarmará mientras exista una ocupación militar sobre el país, e Israel insiste en que permanecerá en la zona mientras la milicia constituya una amenaza, según la misma fuente.

La ofensiva contra Tiro empezó en realidad antes de que entrara en vigor la última orden de desalojo, con al menos cuatro bombardeos registrados sin previo aviso contra un distrito popular y residencial, según El País. Algunas ambulancias se presentaron en el lugar, pese a que Israel viene exigiendo a distintas organizaciones de rescatistas que huyan hacia el norte, según la fuente.

La semana pasada, los equipos locales de Defensa Civil movieron su base hacia Sidón, fuera del territorio que Israel considera "zona de combate" y que por ello obliga a desalojar, y que ya representa un 14% de todo Líbano, según El País.

En un incidente que todavía está siendo investigado, el ejército israelí informó de que sus soldados "eliminaron" en suelo de Israel a un "terrorista" que supuestamente cruzó la frontera desde Líbano, según la fuente. Según la nota castrense, el individuo, al que no vinculan con ninguna organización ni causó heridos, "abrió fuego contra los soldados que operaban en la zona" antes de ser abatido, según El País.

El tiroteo tuvo lugar cerca de las comunidades israelíes de Misgav Am y de Margaliot, opuestas a los municipios libaneses de Houla y Markaba, actualmente bajo ocupación israelí y reducidos a escombros, según la fuente. El ejército realizó "búsquedas extensivas" en el área sin encontrar nuevos atacantes, propiciando el levantamiento del confinamiento que habían pedido a los residentes tres horas atrás, según El País.

El supuesto avance de un hombre armado a través de la kilométrica franja fronteriza que Israel ocupa en el sur de Líbano ha alarmado a las comunidades del norte israelí, según la fuente. David Azoulay, alcalde de Metula —el municipio más expuesto, al estar rodeado de la frontera no oficial con Líbano excepto por el sur—, llamó a "soltar los frenos" en la ofensiva sobre el país vecino, según declaraciones publicadas por el diario israelí Haaretz y citadas por El País.

"Esto demuestra que no hay seguridad ni tras casi tres años de guerra, aunque el ejército haya creado una zona tampón", sostuvo Azoulay, según la fuente. Las tropas, en su opinión, deberían hacer "una limpieza exhaustiva en todo el sur libanés, exigirle a Hezbolá un precio por su intento de infiltrarse en territorio israelí" y dejar claro que "estos hechos no quedarán impunes", según las mismas declaraciones.

El conflicto se desarrolla en un contexto de creciente tensión regional, con Irán amenazando con represalias tras haber atacado territorio israelí el domingo, según El País. La continuidad de la ofensiva israelí desafía tanto las advertencias iraníes como los llamados de Estados Unidos a poner fin al fuego cruzado, según la misma fuente.

La situación humanitaria en Líbano continúa deteriorándose, con más de 1,4 millones de desplazados internos —una cuarta parte de la población nacional— y una cifra de víctimas mortales que alcanza las 3.666 personas desde marzo, cuando la guerra abierta volvió al país, según las autoridades libanesas citadas por El País.

Las negociaciones diplomáticas previstas para el 22 de junio enfrentan obstáculos significativos: Hezbolá condiciona su desarme al fin de la ocupación militar israelí, mientras Israel mantiene que su presencia continuará mientras la milicia represente una amenaza, según la fuente. El alto el fuego del 17 de abril, que Netanyahu ha respetado solo parcialmente al abstenerse de bombardear el centro de Beirut, se construyó sin la participación de Hezbolá, lo que complica su efectividad, según El País.

La declaración de Tiro como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO subraya el valor histórico y cultural de una ciudad que ahora enfrenta bombardeos intensivos, según la fuente. La orden de desalojo del barrio cristiano marca una escalada en la campaña militar israelí, extendiendo las operaciones a zonas previamente consideradas fuera del alcance de los ataques, según El País.

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