Israel prepara operación militar de gran envergadura en Cisjordania tras enfrentamiento que deja seis muertos
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Israel prepara operación militar de gran envergadura en Cisjordania tras enfrentamiento que deja seis muertos

El ejército israelí inició preparativos el viernes para una operación de gran escala en Cisjordania ocupada después de que seis personas murieran —cuatro palestinos y dos israelíes— en un enfrentamiento entre colonos armados y residentes palestinos en la aldea de Til, cerca de Nablus. El incidente desencadenó una oleada de ataques violentos de colonos radicales contra aldeas palestinas y provocó que el primer ministro Benjamín Netanyahu ordenara medidas de represalia que incluyen la aceleración de la legalización de asentamientos y nuevas operaciones militares en la región.

INTERNACIONAL24 JUL 2026

El incidente ocurrió cuando un grupo de entre 20 y 30 colonos, algunos armados, ingresó a Til, una aldea ubicada en la denominada Zona A de Cisjordania, territorio que según los Acuerdos de Oslo está bajo control administrativo y de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y al cual Israel prohíbe el acceso a sus ciudadanos. El desplazamiento no había sido coordinado con el ejército israelí, según reportes de ambas fuentes.

Las autoridades israelíes afirmaron que el grupo realizaba una "caminata no autorizada y no coordinada", mientras que palestinos acusaron que los colonos se acercaban con intención de atacar. Cuando residentes locales confrontaron al grupo, soldados israelíes que estaban en las proximidades se involucraron en el enfrentamiento.

Según videos obtenidos por CNN, la situación escaló cuando dos israelíes armados se acercaron agresivamente a varios palestinos. Un miembro de los equipos de seguridad temprana —colonos que reciben armas largas y sirven como reservistas— empujó y lanzó una patada a un palestino, quien aprovechó la cercanía para arrebatarle el rifle. Inmediatamente después se escucharon múltiples disparos desde varias ubicaciones.

El ejército israelí identificó al palestino que tomó el arma como responsable de la muerte de un oficial de seguridad de la cercana colonia de Havat Gilad, quien fue asesinado en el incidente. Un segundo soldado también murió durante el enfrentamiento. El ejército afirmó que disparó al palestino que había arrebatado el arma porque estaba armado en ese momento, aunque no está claro cómo murieron los otros tres palestinos.

Otro video confirmado por el ejército muestra a un israelí disparando con un arma larga mientras niños y adolescentes gritan "¡Venganza!" en hebreo. El Ministerio de Salud palestino reportó que cuatro palestinos fueron asesinados por fuego de soldados israelíes. Walid Zeiden, líder del comité de la aldea de Til, identificó a los fallecidos como miembros de la misma familia, incluyendo dos hermanos y dos primos. Al menos tres palestinos adicionales resultaron heridos por fuego israelí, según el ministerio de salud palestino, mientras que el Creciente Rojo Palestino reportó ocho heridos en ataques posteriores en la aldea de Farata, seis de ellos con heridas de bala.

Soldados israelíes penetraron posteriormente en un hospital de Nablus para arrestar a uno de los palestinos heridos y a su hermano que lo acompañaba, según denunció el Gobierno de la ANP. Videos confirmaron la presencia de soldados en el interior del hospital.

Las interpretaciones del incidente divergen significativamente. El Gobierno palestino calificó lo sucedido de "masacre", mientras que Hamás lo describió como "ejecución sumaria". Las autoridades civiles y militares israelíes, por el contrario, lo trataron como un "atentado terrorista" palestino.

En respuesta, Netanyahu ordenó al ejército acelerar la legalización de asentamientos particularmente conflictivos y establecer nuevos enclaves en la región. El primer ministro también ordenó demoler la casa familiar del "terrorista responsable del ataque", una medida habitual en la política israelí, así como actuar "con contundencia en las aldeas que sirven como centros terroristas, incluyendo la confiscación de armas y la revocación de permisos de trabajo". Además, Netanyahu ordenó cerrar aún más el acceso a las carreteras mediante barreras y puestos de control adicionales.

El ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, fue más allá en sus demandas. Calificó a los pueblos de Til e Iraq Burin como "bastiones terroristas" y pidió que terminen "como los campamentos de refugiados de Nablus y Tulkarem", que el ejército mantiene vaciados por la fuerza. "La población debe ser evacuada para su protección, y estas aldeas deben ser despejadas de infraestructura terrorista y terroristas para restaurar la disuasión y la seguridad en la zona", afirmó Smotrich el viernes.

El Fuerza de Defensa de Israel (FDI) anunció que había impuesto un toque de queda en las aldeas palestinas de Til y Bureij, así como en la cercana colonia judía de Shiloh. A pesar de que videos del incidente muestran una alteración que escaló y el ejército israelí reconoce que la muerte de los israelíes no fue planeada de antemano, la FDI está tratando el evento como un ataque terrorista y anunció una operación "de gran escala" en el área dirigida contra "docenas de palestinos" involucrados en el incidente. El ejército canceló permisos para soldados que operan en la zona y se preparaba para enviar refuerzos.

Los ataques de colonos continuaron en áreas cercanas de Cisjordania, incluyendo en las aldeas de Farata, Imatin, Jit, Iraq Burin y el área de Masafer Yatta en Hebrón. Videos y fotos obtenidas por CNN de residentes de Farata muestran a colonos incendiando casas, automóviles y negocios en la aldea. En una zona de la ciudad, colonos rociaron la palabra "venganza" en las paredes y arrancaron un olivar con dos excavadoras.

El Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Medio, Ramiz Alakbarov, pidió "acción urgente" para detener la escalada de violencia en Cisjordania en medio de ataques de colonos israelíes "sin cesar" contra comunidades palestinas. "Israel debe tomar medidas inmediatas para prevenir la violencia de colonos, proteger a las comunidades palestinas y garantizar que los responsables de los ataques sean responsabilizados", afirmó Alakbarov en un comunicado. "Los palestinos deben rechazar inequívocamente la violencia e incitación y tomar medidas inmediatas para prevenir ataques contra israelíes".

El incidente ocurre en medio de una escalada marcada de violencia de colonos en el territorio ocupado. Dos palestinos fueron asesinados a tiros por fuerzas israelíes en Beit Furik el jueves después de que colonos supuestamente incendiaran campos y vehículos propiedad de palestinos, según relatos locales. Dos palestinos más fueron asesinados días antes en la aldea de Deir Jarir, cerca de Ramallá, durante un ataque de colonos, según funcionarios de salud palestinos.

Los asentamientos en Cisjordania se consideran ilegales bajo la ley internacional y por la mayoría de la comunidad internacional y las Naciones Unidas. Sin embargo, los colonos han establecido exitosamente docenas de enclaves no autorizados en años recientes y eventualmente han asegurado aprobaciones del gobierno israelí.

Netanyahu, quien busca la reelección en octubre de 2026, ha utilizado el incidente para impulsar una agenda política más agresiva. La respuesta en Israel abre la puerta a días violentos, con colonos radicales ya provocando incendios y agresiones en al menos cinco aldeas de Cisjordania, militarmente ocupada desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Los ministros más ultranacionalistas del gobierno compiten por demostrar la brutalidad de la respuesta, con Smotrich pidiendo medidas comparables a las operaciones militares en Gaza.

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24 jul 2026
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El incidente ocurrió cuando un grupo de entre 20 y 30 colonos, algunos armados, ingresó a Til, una aldea ubicada en la denominada Zona A de Cisjordania, territorio que según los Acuerdos de Oslo está bajo control administrativo y de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y al cual Israel prohíbe el acceso a sus ciudadanos. El desplazamiento no había sido coordinado con el ejército israelí, según reportes de ambas fuentes.

Las autoridades israelíes afirmaron que el grupo realizaba una "caminata no autorizada y no coordinada", mientras que palestinos acusaron que los colonos se acercaban con intención de atacar. Cuando residentes locales confrontaron al grupo, soldados israelíes que estaban en las proximidades se involucraron en el enfrentamiento.

Según videos obtenidos por CNN, la situación escaló cuando dos israelíes armados se acercaron agresivamente a varios palestinos. Un miembro de los equipos de seguridad temprana —colonos que reciben armas largas y sirven como reservistas— empujó y lanzó una patada a un palestino, quien aprovechó la cercanía para arrebatarle el rifle. Inmediatamente después se escucharon múltiples disparos desde varias ubicaciones.

El ejército israelí identificó al palestino que tomó el arma como responsable de la muerte de un oficial de seguridad de la cercana colonia de Havat Gilad, quien fue asesinado en el incidente. Un segundo soldado también murió durante el enfrentamiento. El ejército afirmó que disparó al palestino que había arrebatado el arma porque estaba armado en ese momento, aunque no está claro cómo murieron los otros tres palestinos.

Otro video confirmado por el ejército muestra a un israelí disparando con un arma larga mientras niños y adolescentes gritan "¡Venganza!" en hebreo. El Ministerio de Salud palestino reportó que cuatro palestinos fueron asesinados por fuego de soldados israelíes. Walid Zeiden, líder del comité de la aldea de Til, identificó a los fallecidos como miembros de la misma familia, incluyendo dos hermanos y dos primos. Al menos tres palestinos adicionales resultaron heridos por fuego israelí, según el ministerio de salud palestino, mientras que el Creciente Rojo Palestino reportó ocho heridos en ataques posteriores en la aldea de Farata, seis de ellos con heridas de bala.

Soldados israelíes penetraron posteriormente en un hospital de Nablus para arrestar a uno de los palestinos heridos y a su hermano que lo acompañaba, según denunció el Gobierno de la ANP. Videos confirmaron la presencia de soldados en el interior del hospital.

Las interpretaciones del incidente divergen significativamente. El Gobierno palestino calificó lo sucedido de "masacre", mientras que Hamás lo describió como "ejecución sumaria". Las autoridades civiles y militares israelíes, por el contrario, lo trataron como un "atentado terrorista" palestino.

En respuesta, Netanyahu ordenó al ejército acelerar la legalización de asentamientos particularmente conflictivos y establecer nuevos enclaves en la región. El primer ministro también ordenó demoler la casa familiar del "terrorista responsable del ataque", una medida habitual en la política israelí, así como actuar "con contundencia en las aldeas que sirven como centros terroristas, incluyendo la confiscación de armas y la revocación de permisos de trabajo". Además, Netanyahu ordenó cerrar aún más el acceso a las carreteras mediante barreras y puestos de control adicionales.

El ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, fue más allá en sus demandas. Calificó a los pueblos de Til e Iraq Burin como "bastiones terroristas" y pidió que terminen "como los campamentos de refugiados de Nablus y Tulkarem", que el ejército mantiene vaciados por la fuerza. "La población debe ser evacuada para su protección, y estas aldeas deben ser despejadas de infraestructura terrorista y terroristas para restaurar la disuasión y la seguridad en la zona", afirmó Smotrich el viernes.

El Fuerza de Defensa de Israel (FDI) anunció que había impuesto un toque de queda en las aldeas palestinas de Til y Bureij, así como en la cercana colonia judía de Shiloh. A pesar de que videos del incidente muestran una alteración que escaló y el ejército israelí reconoce que la muerte de los israelíes no fue planeada de antemano, la FDI está tratando el evento como un ataque terrorista y anunció una operación "de gran escala" en el área dirigida contra "docenas de palestinos" involucrados en el incidente. El ejército canceló permisos para soldados que operan en la zona y se preparaba para enviar refuerzos.

Los ataques de colonos continuaron en áreas cercanas de Cisjordania, incluyendo en las aldeas de Farata, Imatin, Jit, Iraq Burin y el área de Masafer Yatta en Hebrón. Videos y fotos obtenidas por CNN de residentes de Farata muestran a colonos incendiando casas, automóviles y negocios en la aldea. En una zona de la ciudad, colonos rociaron la palabra "venganza" en las paredes y arrancaron un olivar con dos excavadoras.

El Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Medio, Ramiz Alakbarov, pidió "acción urgente" para detener la escalada de violencia en Cisjordania en medio de ataques de colonos israelíes "sin cesar" contra comunidades palestinas. "Israel debe tomar medidas inmediatas para prevenir la violencia de colonos, proteger a las comunidades palestinas y garantizar que los responsables de los ataques sean responsabilizados", afirmó Alakbarov en un comunicado. "Los palestinos deben rechazar inequívocamente la violencia e incitación y tomar medidas inmediatas para prevenir ataques contra israelíes".

El incidente ocurre en medio de una escalada marcada de violencia de colonos en el territorio ocupado. Dos palestinos fueron asesinados a tiros por fuerzas israelíes en Beit Furik el jueves después de que colonos supuestamente incendiaran campos y vehículos propiedad de palestinos, según relatos locales. Dos palestinos más fueron asesinados días antes en la aldea de Deir Jarir, cerca de Ramallá, durante un ataque de colonos, según funcionarios de salud palestinos.

Los asentamientos en Cisjordania se consideran ilegales bajo la ley internacional y por la mayoría de la comunidad internacional y las Naciones Unidas. Sin embargo, los colonos han establecido exitosamente docenas de enclaves no autorizados en años recientes y eventualmente han asegurado aprobaciones del gobierno israelí.

Netanyahu, quien busca la reelección en octubre de 2026, ha utilizado el incidente para impulsar una agenda política más agresiva. La respuesta en Israel abre la puerta a días violentos, con colonos radicales ya provocando incendios y agresiones en al menos cinco aldeas de Cisjordania, militarmente ocupada desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Los ministros más ultranacionalistas del gobierno compiten por demostrar la brutalidad de la respuesta, con Smotrich pidiendo medidas comparables a las operaciones militares en Gaza.

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