La revisión aprobada por el parlamento japonés consolida un principio que ha generado controversia considerable dentro y fuera del país. Según la fuente, la ley establece que solo los hombres nacidos de hombres con sangre real pueden ser herederos del trono, una restricción que ha existido desde la Ley de la Casa Imperial de 1890, cuando Japón promovía sistemas patriarcales, y que fue en gran medida trasladada a la versión actual de 1947.
El contexto demográfico es crítico para entender la urgencia de esta decisión. Japón enfrenta una población que envejece rápidamente y se reduce, lo que complica significativamente la viabilidad de un sistema de sucesión exclusivamente masculino. Según reportes, solo cinco de los 16 adultos en la familia imperial son hombres, y no hay niños en la institución. El príncipe Hisahito, de 19 años, es el primer varón nacido en la familia imperial en cuatro décadas, un hecho que subraya la gravedad de la situación demográfica.
La línea de sucesión actual, según la fuente, procede de la siguiente manera: primero está la hija del emperador, la princesa Aiko, pero es inelegible por ser mujer. Luego viene el hermano menor del emperador, el príncipe heredero Akishino, de 60 años, quien supuestamente ha dicho que sería demasiado mayor para servir. Después está el príncipe Hisahito, de 19 años, hijo de Akishino. En tercera línea está el tío del emperador, el príncipe Hitachi, de 90 años.
La medida más controvertida de la revisión permite la adopción de descendientes varones solteros, de 15 años o más, de parientes imperiales distantes, pero solo de linaje paternal. Según la fuente, 51 miembros de 11 familias ramas renunciaron a su estatus real en 1947, principalmente para aliviar la carga financiera de la posguerra en la monarquía. Estos individuos están al menos 36 generaciones alejados del emperador Naruhito porque se separaron de un antepasado común de linaje masculino hace 600 años.
Esta disposición ha enfrentado crítica significativa. Yoshinori Kobayashi, un caricaturista que hace campaña por la sucesión de Aiko, cuestionó públicamente: "¿Quién quiere que el hijo de un adoptado que nadie conoce sea emperador en lugar de Aiko?" Además, existe preocupación práctica sobre si alguien estaría dispuesto a renunciar a su vida civil para entrar en una institución conocida como "un enclave sin derechos humanos". Los miembros de la familia real no pueden elegir sus trabajos ni sus hogares y deben seguir restricciones severas.
Asahiro Kuni, de 81 años, cuya familia renunció a su estatus real cuando él tenía 3 años, expresó sus dudas a la televisión TBS. Trabajó como ingeniero en una importante empresa japonesa y dijo que le diría a su familia que rechazara cualquier solicitud del palacio. "Se te pide que sacrifiques tu vida por la felicidad del pueblo. No puedo decirle a mi familia que elija una vida tan difícil", afirmó según la fuente.
La otra revisión principal permite que cinco princesas solteras, incluyendo a Aiko y su prima popular Kako, de 31 años, mantengan su estatus real y continúen sirviendo en funciones oficiales si se casan con plebeyos, aunque sus cónyuges e hijos no serían aceptados como miembros de la familia real. Esta medida contrasta con el caso de Mako, prima mayor de Aiko, quien renunció a su estatus real y se mudó a Nueva York después de casarse con su novio de la universidad, un plebeyo que ahora es abogado. El movimiento fue ampliamente visto como un intento de escapar de la vida imperial restringida.
La exclusión de Aiko ha generado considerable descontento público. Según la fuente, muchos japoneses quieren que ella sea sucesora de su padre. Junichiro Tsujimaru, de 78 años, fundador de una cadena de sushi, dijo: "El emperador es una figura simbólica, y no veo por qué las mujeres no pueden servir en el rol". Yoshio Iwase, también de 78 años, argumentó que Aiko, como hija del emperador, es la sucesora legítima. "Creo que está bien porque solía haber emperatrices en el pasado", señaló según la fuente.
La historia respalda esta perspectiva. Ha habido ocho monarcas femeninas en Japón. La última fue la emperatriz Gosakuramachi, quien gobernó de 1762 a 1770. El sistema de sucesión de linaje paternal fue estipulado por primera vez en la Ley de la Casa Imperial de 1890.
La Primera Ministra Sanae Takaichi y otros conservadores insisten en que el linaje masculino es "la única fuente de la autoridad y legitimidad del emperador", que será la base para las próximas medidas. Sin embargo, esta posición ha atraído crítica de académicos y activistas. Hideya Kawanishi, experto en monarquía de la Universidad de Nagoya, dijo según la fuente: "Es una declaración para prevenir monarcas femeninas y para defender el linaje masculino a toda costa. No pueden decir que es machismo, así que lo llaman tradición".
Chizuko Ueno, una destacada estudiosa feminista, escribió recientemente: "Es muy irónico que la primera ministra mujer sea ella misma la principal proponente de la obsesión con la sucesión masculina". Ueno también criticó las nuevas medidas por tratar "a los varones reales como sementales y poner a las hembras reales bajo presión como 'máquinas de procreación' para producir descendencia masculina". Después del nacimiento de Aiko, su madre, la emperatriz Masako, una diplomática de Harvard educada y plebeya, desarrolló una condición mental inducida por el estrés, aparentemente por críticas por no producir un heredero varón.
Historiadores señalan que el sistema exclusivamente masculino es inviable en la actualidad. Según la fuente, solo funcionó en el pasado porque las concubinas produjeron la mitad de los emperadores hasta hace aproximadamente 100 años, cuando la práctica terminó bajo el bisabuelo de Naruhito, el emperador Taisho. Hubo una propuesta gubernamental en 2005 para permitir monarcas femeninas, pero fue descartada después del nacimiento de Hisahito.
Shingo Haketa, exjefe de la Agencia de la Casa Imperial, dijo a Kyodo News recientemente que la monarquía después de Hisahito es "extremadamente inestable" bajo las reglas actuales. Hideya Kawanishi advirtió que Hisahito, los posibles adoptados y sus futuras esposas enfrentarán una presión enorme para producir descendencia masculina.
Existe preocupación de que el impulso del gobierno pueda afectar el legado del emperador emérito Akihito, quien abdicó en 2019. Su legado incluyó hacer enmiendas por las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, peleada en nombre de su padre. Akihito también intentó acercar una monarquía que era vista como distante a la gente, un ejemplo seguido por su hijo Naruhito y su familia. Según la fuente, Akihito supuestamente apoya la sucesión de Aiko. Evitó responder directamente a una pregunta sobre la propuesta gubernamental de 2005, pero dijo que las mujeres reales sirvieron un papel importante en la monarquía y que su rol era trabajar por la felicidad del pueblo, una observación interpretada como su apoyo a monarcas femeninas.
El emperador Naruhito también dijo en junio que esperaba que las discusiones sobre las medidas llegaran a una conclusión que "ganara la comprensión del pueblo", un comentario que los observadores del palacio interpretaron como su desaprobación matizada de la decisión.
Chizuko Ueno insta a las princesas a seguir el ejemplo de Mako y abandonar la institución cuando puedan, llamando al sistema inhumano. La decisión del parlamento consolida una posición que muchos ven como discriminatoria contra las mujeres y defensora de un sistema patriarcal en una nación que de otro modo ha avanzado significativamente en igualdad de género.