Desde el 1 de abril de 2026, Japón implementó una reforma histórica a su Código Civil que permite la custodia compartida de hijos tras el divorcio, poniendo fin a décadas de un sistema que obligaba a uno de los progenitores a desaparecer completamente de la vida de sus hijos. La medida convierte a Japón en el último país del G7 en reconocer este concepto legal, aunque genera preocupaciones sobre la protección de víctimas de violencia doméstica.