Jefe de la OMS pide alto al fuego en el Congo para contener brote de ébola que ha causado 220 muertes
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, solicitó un cese al fuego inmediato en el este de la República Democrática del Congo para permitir contener el brote de ébola que afecta la provincia de Ituri, donde el conflicto armado obstaculiza la respuesta sanitaria. Uganda cerró su frontera con el Congo el miércoles, mientras el número de muertes sospechosas alcanza las 220 y se reportan 900 casos sospechosos, según datos de la OMS.
La República Democrática del Congo enfrenta lo que el director de la Organización Mundial de la Salud describió como una "colisión catastrófica de enfermedad y conflicto" en la provincia de Ituri, epicentro de un brote de ébola que ha cobrado 220 vidas sospechosas desde que fue declarado el 15 de mayo, según informó la BBC.
Tedros Adhanom Ghebreyesus publicó en la red social X que la OMS no puede "construir confianza comunitaria ni aislar a los enfermos mientras caen bombas". El funcionario anunció que viajará al Congo esta semana para encabezar los esfuerzos de contención del virus, según reportó The Guardian.
"Detener esta transmisión de ébola depende enteramente del acceso humanitario", declaró Tedros, según The Guardian. "Sin embargo, los enfrentamientos en curso están provocando desplazamientos masivos, empujando a contactos expuestos hacia campamentos superpoblados y cortando corredores críticos de contención".
El director de la OMS añadió que "los trabajadores de primera línea están arriesgando todo, mientras que los ataques a instalaciones de salud hacen que rastrear casos y sus contactos sea casi imposible", según la BBC. Tedros instó a todas las partes en conflicto a acordar un alto al fuego inmediato para permitir a los equipos médicos acceso seguro.
Uganda anunció el miércoles el cierre temporal de su frontera con el Congo, con efecto inmediato. Diana Atwine, funcionaria de salud ugandesa, informó en conferencia de prensa que la frontera permanecerá cerrada durante cuatro semanas, excepto para equipos de respuesta al ébola, operaciones humanitarias y de seguridad, y transporte de alimentos y carga, según The Guardian.
Solo trabajadores esenciales, incluyendo personal médico y humanitario, transportistas de alimentos y personal de seguridad, podrán cruzar bajo condiciones estrictas, según la BBC. Cualquier persona autorizada a ingresar a Uganda desde el Congo deberá someterse a aislamiento obligatorio durante 21 días, según Atwine.
Según datos de la OMS reportados por The Guardian, hasta el domingo se habían registrado 900 casos sospechosos y 223 muertes sospechosas en el Congo, además de siete casos confirmados y una muerte en Uganda. Las autoridades sanitarias congoleñas indican que alrededor de 1.000 personas muestran actualmente síntomas consistentes con ébola, según la BBC.
De las 220 muertes reportadas, solo 17 personas han sido confirmadas mediante pruebas de laboratorio como fallecidas por la enfermedad, según la BBC. Los médicos enfrentan una carrera contra el tiempo para rastrear a 3.600 personas identificadas como contactos del grupo infectado.
Este brote corresponde a una cepa rara de ébola conocida como Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni medicamentos, según la BBC. Se han distribuido 2.000 pruebas, con otras 4.000 programadas para ser enviadas. Tratamientos experimentales, incluyendo un anticuerpo desarrollado en Estados Unidos, podrían introducirse pronto, según la misma fuente.
La provincia de Ituri, donde se han reportado la mayoría de los casos, ha estado bajo gobierno militar desde 2021, cuando la autoridad civil fue reemplazada por un general militar en un intento de neutralizar docenas de grupos armados que operan en la zona, según la BBC. Casi 1 millón de personas en la provincia han sido desplazadas por el conflicto, según la oficina humanitaria de la ONU citada por The Guardian.
El brote se ha extendido hacia el sur a áreas controladas por rebeldes en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde el grupo M23, respaldado por Ruanda, controla grandes extensiones de la región, según The Guardian.
Los trabajadores humanitarios han enfrentado dificultades debido a las malas condiciones de las carreteras, mientras que el conflicto y el desplazamiento masivo han debilitado el sistema de salud, al igual que los recortes de ayuda internacional, según la BBC.
Ewald Stals, director de Médicos Sin Fronteras en el Congo, declaró a la BBC que el grupo y otras organizaciones benéficas están trabajando para llevar suministros médicos y trabajadores al epicentro de la crisis, pero la inseguridad y las malas conexiones de transporte en la provincia de Ituri lo dificultan.
"Todavía estamos muy lejos de tener control sobre la situación", dijo Stals a la BBC. "Todavía no tenemos una imagen completa de lo que está sucediendo, y eso se debe principalmente a pruebas insuficientes. Mientras ese sea el caso, podemos decir que el virus todavía está por delante de nosotros".
Philippe Guiton, director del Congo para la organización de ayuda World Vision, declaró a The Guardian: "Para los niños, los riesgos son especialmente agudos. Años de conflicto han debilitado los sistemas comunitarios, y la desnutrición aguda ha dejado muchos cuerpos jóvenes demasiado frágiles para resistir un virus tan agresivo como el ébola".
La respuesta al brote se ha complicado por la naturaleza transitoria de muchas comunidades en Ituri, donde las minas de oro atraen trabajadores migrantes, así como por los recortes de ayuda internacional, según The Guardian.
La respuesta también se ha visto obstaculizada por ataques a instalaciones de salud por parte de personas que exigen a las autoridades liberar los cuerpos de las víctimas de ébola para su entierro, según The Guardian. Tradicionalmente, los entierros implican que las familias laven y toquen el cuerpo. Sin embargo, los cuerpos de las víctimas de ébola son altamente contagiosos y han sido un vector clave para propagar la enfermedad en brotes anteriores en la región.
El sábado y domingo, personas atacaron un hospital en Mongbwalu, en Ituri. Su director médico, el doctor Richard Lokodu, declaró a Reuters que 18 pacientes de ébola huyen de la instalación el sábado cuando "individuos no identificados" quemaron carpas donde los pacientes estaban siendo aislados, según The Guardian. El domingo, siete pacientes más huyeron y un individuo sospechoso de tener ébola murió con hemorragias en el intento, según Lokodu.
En Uganda, los siete casos confirmados fueron reportados en Kampala, según la OMS citada por The Guardian. Incluyen un conductor que había transportado otro caso, una mujer congoleña que había viajado a Uganda para atención médica, un trabajador de salud congoleño que trabajó con otros congoleños que buscaban atención médica en Uganda, y dos trabajadores de salud ugandeses que habían atendido a un paciente de ébola.
Las preocupaciones sobre la posible propagación del brote de ébola han impulsado a más países a imponer restricciones de viaje estrictas. Canadá anunció una prohibición de entrada de 90 días para residentes del Congo y los vecinos Uganda y Sudán del Sur, según la BBC. Las Bahamas también impuso reglas estrictas que significan que los ciudadanos extranjeros de esos países enfrentan medidas de cuarentena o aislamiento. La semana pasada, Estados Unidos prohibió la entrada a no ciudadanos que hubieran viajado a cualquiera de los tres países, según la BBC.
El miércoles por la mañana, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades anunció que aumentaría su presencia sobre el terreno, según la BBC. El organismo indicó que más de sus expertos serían desplegados a través del Grupo de Trabajo de Salud de la Unión Europea.
A principios de este mes, la OMS aconsejó a los países no cerrar sus fronteras, argumentando que empujaría a las personas a usar cruces fronterizos informales, dificultando el monitoreo y la detención de la propagación de la enfermedad, según The Guardian.
Stals de Médicos Sin Fronteras estimó que tomará varias semanas establecer la infraestructura adecuada para contener el brote, según la BBC. La organización y otras entidades benéficas continúan trabajando para obtener una imagen completa de la situación mientras el virus mantiene su avance en una región devastada por décadas de conflicto armado.

