

A menos de un mes de las elecciones generales de Uganda, jóvenes políticos y activistas han revelado profundas restricciones sistémicas que impiden su representación significativa en el parlamento nacional, donde solo cinco escaños están reservados para representantes juveniles de un total de más de 550 miembros.
En un debate organizado por The 77 Percent Street Debate, políticos, activistas y analistas ugandeses expusieron las barreras estructurales que obstaculizan la participación juvenil en la política del país. Aunque la constitución reconoce a los jóvenes como un 'grupo de interés especial', los críticos argumentan que este reconocimiento limita más que expande su influencia política.
La próxima elección general de Uganda, programada para el 15 de enero de 2026, se desarrolla bajo un contexto de restricciones significativas. El presidente Yoweri Museveni, quien gobierna desde 1986, busca su reelección en un sistema que, según los participantes, funciona como una 'autocracia moderna' diseñada para mantener el statu quo.
Yvonne Mpambara, abogada y aspirante presidencial, compartió su experiencia personal de los obstáculos enfrentados. Su campaña fue sistemáticamente socavada, perdiendo miles de firmas de supporters y enfrentando una presencia de seguridad que, según ella, saboteó deliberadamente sus esfuerzos. La Comisión Electoral rechazó sus quejas sin proporcionar criterios claros.
Los desafíos para los jóvenes políticos van más allá de la simple ambición. Churchill Santamu, líder juvenil, señaló que a pesar de tener conocimiento, apoyo y motivación, carecen del apoyo técnico necesario para continuar. Yusuf Serunkuma, investigador político, enfatizó que las leyes electorales, con costosos procesos de nominación, favorecen sistemáticamente a políticos establecidos.
Los participantes también destacaron que el dinero y la violencia reducen aún más el espacio político. Los jóvenes son frecuentemente 'utilizados' durante las elecciones sin obtener poder real de decisión. Las mujeres jóvenes enfrentan desafíos adicionales, raramente logrando prominence nacional a pesar de las cuotas de acción afirmativa.
La dominación de Museveni ha moldeado profundamente la percepción de autoridad en Uganda. Como señaló Mpambara, la mayoría de los ugandeses identifican a Museveni como su líder principal, lo que refleja la concentración del poder político.
Una pregunta final capturó la incertidumbre de la generación joven: '¿Por qué las generaciones mayores deben ser los custodios del poder? ¿Qué sucederá cuando mueran? ¿Quién liderará entonces?'