Juez de EE.UU. ordena retirar el nombre de Trump del Kennedy Center de Washington
Un juez federal de Estados Unidos ordenó este viernes la eliminación del nombre del presidente Donald Trump del Kennedy Center for the Performing Arts de Washington, determinando que solo el Congreso tiene autoridad para cambiar el nombre de la institución cultural. La decisión también bloquea el cierre temporal del centro para renovaciones que Trump había programado para el 4 de julio de 2026.
El juez de distrito Christopher Cooper ordenó que el nombre de Trump sea retirado del título oficial del centro, su fachada y cualquier señalización física o digital en un plazo de 14 días, según la orden judicial emitida el viernes. El centro cultural, ubicado en el oeste de Washington junto al río Potomac, deberá volver a su nombre original: John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts, como fue bautizado cuando abrió en 1971 en memoria del presidente estadounidense asesinado en 1963.
"El estatuto orgánico del Kennedy Center deja muy claro que el Centro debe llevar el nombre del presidente Kennedy, y no puede llevar ningún otro nombre formal o memorial público basado en la decisión unilateral de la Junta", escribió Cooper, designado durante la administración de Barack Obama, en una opinión de 94 páginas, según informó la BBC. "El Congreso dio al Kennedy Center su nombre, y solo el Congreso puede cambiarlo".
La controversia comenzó en febrero de 2025, cuando Trump reemplazó a varios miembros de la junta directiva del centro y se nombró a sí mismo como miembro antes de ser elegido presidente de la institución artística, según la BBC. En diciembre de ese año, la junta decidió renombrar la institución y al día siguiente se colocaron nuevas letras con el nombre completo de Trump en el pórtico frontal del centro. El nombre completo propuesto era The Donald J. Trump and John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts.
Los cambios, incluido el renombramiento, fueron seguidos por cancelaciones de artistas programados en el recinto y caída en las ventas de entradas, según la BBC. Músicos como Rhiannon Giddens y el compositor Philip Glass anunciaron la retirada de sus actuaciones, según El País. La compañía del bailarín Alvin Ailey decidió trasladar su residencia anual a otro teatro de la ciudad, y la actriz Issa Rae también canceló su actuación. Además, la soprano Renée Fleming y el cantautor Ben Folds, que tenían cargos como asesores del centro, presentaron la dimisión, según el medio español.
En febrero de 2026, Trump anunció un cierre de dos años del recinto para renovaciones extensas que comenzarían el 4 de julio "en honor al 250 aniversario de nuestro país", según la BBC. Sin embargo, el juez Cooper también bloqueó este cierre temporal, determinando que la votación de la junta para cerrar la instalación fue "mal informada y aparentemente predeterminada" sin consideración de sus obligaciones legales, según DW.
La demanda fue presentada por la congresista demócrata Joyce Beatty de Ohio, miembro de oficio de la junta directiva del Kennedy Center, quien desafió los cambios de Trump alegando que ella y otros ex miembros fueron despojados de su derecho a votar en asuntos de la junta, según la BBC. Posteriormente modificaron la demanda para también desafiar los planes de cerrar el recinto para reparaciones. "La decisión de hoy afirma correctamente que los esfuerzos de esta administración para renombrar y cerrar el Centro no tienen base legal", dijo Beatty en un comunicado, según la BBC. "El Kennedy Center es una institución que pertenece al pueblo estadounidense, no a Donald Trump. Él ha profanado este memorial sagrado por su propia vanidad".
Una coalición de ocho grupos conservacionistas y de preservación del patrimonio histórico advirtió que las obras habían comenzado sin los permisos necesarios, según El País. Las asociaciones recordaron en la demanda que la administración ya había causado daños históricos al edificio al pintar de blanco las 200 columnas doradas "originales y que definen su carácter" y al colocar en la fachada la inscripción con el nombre de Trump.
Aunque el juez se posicionó del lado de los conservacionistas, concediendo que el proceso para cerrar el centro fue precipitado y sin contar con los informes consultivos habituales para estos edificios históricos, se alejó de la tesis de que las obras son irreparables y suponen la destrucción del centro, según El País. "El tribunal no se ha convencido de que el edificio vaya a ser arrasado hasta los cimientos o desmantelado hasta su estructura básica para ser reconstruido, tal como temían inicialmente algunos", señaló el juez.
Roma Daravi, portavoz del Kennedy Center, dijo en un comunicado a CBS News, socio estadounidense de la BBC: "Confiamos en que en apelación el tribunal respaldará la voluntad de la Junta de reconocer las contribuciones históricas del presidente Trump al centro cultural de nuestra nación". Daravi añadió que también revisarán la decisión del juez sobre el cierre por renovaciones, "aunque la realidad permanece: el Centro requiere una restauración urgente y significativa, una verdad que incluso el demandante reconoce". Agregó que "con 257 millones de dólares asegurados por el presidente Trump y aprobados por el Congreso, los recursos están disponibles y seguimos comprometidos a perseguir todas las vías legales para garantizar que el Trump Kennedy Center sea restaurado como un hito cultural nacional para que todos los estadounidenses lo disfruten".
Trump respondió a la decisión judicial a través de su plataforma Truth Social, anunciando que trabajará "con el Congreso para transferir esta institución fallida de vuelta a ellos". "A menos que tenga la libertad de hacer lo que hago mejor que nadie, revivir esta institución, física, financiera y artísticamente, no tengo ningún interés en continuar lo que solo podría ser un viaje sin esperanza hacia el 'País de Nunca Jamás'", escribió el presidente, según la BBC.
En su publicación, Trump describió el centro Kennedy como un edificio con "peligro estructural, con vigas podridas, áreas de estacionamiento propensas a derrumbarse y otros problemas de seguridad y riesgo para la vida", según El País. El presidente defendió el cierre programado para principios de julio "para realizar importantes renovaciones y obras debido a años de abandono, deterioro y mantenimiento deficiente".
Trump también criticó duramente al juez Cooper en su mensaje, señalando que fue designado por el expresidente Barack Obama y diciendo que "debería avergonzarse de sí mismo", según DW. El presidente argumentó que estaba salvando el lugar de años de "abandono, deterioro y mantenimiento deficiente".
El Congreso acordó en 1964 rebautizar el Centro Cultural Nacional como el John F. Kennedy Centro para las Artes Escénicas, según El País. En sus conclusiones, el juez Cooper destacó que el estatuto del organismo deja claro cuál debe ser el nombre de la institución y remarcó: "El Congreso se esforzó por garantizar que ninguna otra dedicatoria conmemorativa adornara los espacios públicos del Centro".
La decisión judicial representa un revés para las ambiciones de Trump de dejar su legado en Washington, según El País. Además de añadir la inscripción con su nombre al histórico Kennedy Center, está reformando la Casa Blanca, habiendo derruido el ala este para construir un gigantesco salón de baile, en una decisión controvertida que también ha acabado en los tribunales. También proyecta un enorme arco de triunfo, el más alto del mundo, en la avenida que conecta el Monumento a Lincoln y el cementerio de Arlington, una construcción que ha generado manifestaciones de grupos de veteranos de guerra. Además, ha pintado de azul el popular estanque que se extiende desde el monumento a Lincoln.
El pasado diciembre, durante la entrega de los premios honoríficos Kennedy Center, Trump simuló confundirse al decir el nombre del complejo artístico, según El País. "¡Qué calor hace aquí! El Centro Trump-Kennedy. Quiero decir, el Centro Kennedy", señaló en un falso descuido. "Uy, lo siento. Esto es terriblemente vergonzoso". La ceremonia del año pasado reconoció la trayectoria profesional del actor Sylvester Stallone, la banda de rock Kiss y la diva Gloria Gaynor.
El Kennedy Center ha mantenido actuaciones antes del cierre programado, aunque a un ritmo mucho más lento que en años anteriores, según DW. Pese a las descripciones de Trump sobre el estado del edificio, ha celebrado más actos políticos que nunca en el inmueble, como la vigilia en homenaje a Charlie Kirk, el activista ultraconservador asesinado el verano pasado mientras pronunciaba un discurso, concentraciones de legisladores republicanos y el sorteo del Mundial de fútbol, según El País.
La congresista Beatty calificó la decisión como una victoria para el Kennedy Center y las artes escénicas. "Ahora esperamos que la gente pueda volver al trabajo, podemos continuar siendo el Kennedy Center que estábamos destinados a ser", dijo, según DW.
La administración Trump dispone ahora de dos semanas para retirar el nombre de Donald Trump del edificio, según El País. Lo que comenzó como una obra ha terminado siendo un nuevo campo de batalla judicial entre el presidente y sus detractores. La decisión judicial del viernes representa el último revés legal para los esfuerzos de Trump de dejar su marca personal en el paisaje y los monumentos de Washington, según DW.



