La carrera por las tierras raras de Groenlandia: entre la oportunidad económica y la protección ambiental
Internacional

La carrera por las tierras raras de Groenlandia: entre la oportunidad económica y la protección ambiental

Empresas mineras occidentales buscan romper el monopolio chino sobre las tierras raras mediante la explotación de los ricos yacimientos de Groenlandia, mientras el territorio autónomo danés enfrenta el dilema entre el desarrollo económico y la protección de su frágil ecosistema ártico.

INTERNACIONAL5 NOV 2025

Bajo las escarpadas montañas y los fiordos helados de Groenlandia se esconde lo que podría ser la clave para romper el dominio chino sobre los minerales críticos para la transición energética global. El territorio autónomo danés, con sus vastos depósitos de tierras raras, se ha convertido en el centro de una intensa competencia geopolítica mientras Occidente busca asegurar su propio suministro de estos elementos esenciales.

China controla actualmente más del 60% de la extracción mundial de tierras raras y procesa más del 90% de estos minerales, según datos recogidos por la BBC. Esta posición dominante ha generado preocupación en Estados Unidos y Europa, especialmente después de que Beijing anunciara restricciones a la exportación el mes pasado, medidas que posteriormente suspendió tras conversaciones comerciales con Estados Unidos.

"China controla el suministro mundial", afirma Tony Sage, CEO de Critical Metals, mientras señala el sitio propuesto para una mina en la montaña Killlavaat Alannguat en el sur de Groenlandia. "Por eso se ve a la UE, la OTAN, el Departamento de Defensa de EE.UU. y el Sr. Trump tratando de obtener este material", añade según reporta la BBC.

Las tierras raras, un grupo de 17 metales con nombres exóticos como terbio y neodimio, son fundamentales para tecnologías cotidianas como smartphones y pantallas de televisión, así como para tecnologías verdes como vehículos eléctricos y turbinas eólicas. También son esenciales para equipos militares, desde sistemas de misiles guiados hasta aviones de combate F-35.

El proyecto Tanbreez, respaldado por Critical Metals, es uno de los mayores depósitos de tierras raras encontrados en Groenlandia. La empresa ya ha obtenido una licencia de explotación hace cinco años, pero establecer una mina en este remoto territorio presenta enormes desafíos logísticos y financieros. Sin acceso por carretera, la única forma de llegar es en barco o helicóptero, y toda la infraestructura, incluida una planta, alojamiento y un muelle marítimo, debe construirse desde cero.

A pesar de estos obstáculos, el veterano geólogo Greg Barnes, fundador de Tanbreez, cree que el proyecto podría ser un punto de inflexión para Occidente. "Hay mucho mineral, suficiente para miles de años", afirma Barnes, quien durante el primer mandato de Trump fue convocado a una reunión con funcionarios en la Casa Blanca para discutir el potencial de Groenlandia.

El interés estadounidense en los recursos minerales de Groenlandia no es nuevo. En 2019, el entonces presidente Donald Trump expresó su deseo de que Estados Unidos adquiriera el territorio autónomo danés "por razones de seguridad nacional", una propuesta que el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, rechazó categóricamente, afirmando que la isla "no es una propiedad que pueda comprarse".

Sin embargo, la colaboración económica avanza. Tanbreez ha firmado acuerdos no vinculantes para suministrar material minado a dos empresas estadounidenses de procesamiento de tierras raras y fabricación de imanes, con vínculos con la defensa estadounidense. Además, un posible préstamo de 120 millones de dólares del banco de Exportación-Importación de EE.UU. está sobre la mesa, tras recibir una "carta de interés".

Estos avances forman parte de los esfuerzos de Estados Unidos para construir su propia cadena de suministro "de la mina al imán" para contrarrestar el dominio de China en el mercado. "La financiación pública está fluyendo hacia este espacio como nunca antes", afirma Neha Mukherjee, analista de Benchmark Mineral Intelligence.

Groenlandia, con una extensión de más de dos millones de kilómetros cuadrados y mayormente cubierta de hielo, posee un potencial minero extraordinario. Según Diogo Rosa, geólogo económico del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, el territorio cuenta con 25 de las más de 30 materias primas consideradas "críticas" por la UE, además de metales valiosos como oro, zinc y hierro, así como recursos de petróleo y gas.

"Es una masa terrestre bastante grande que ha sido poco explorada y es geológicamente muy favorable", explica Rosa. "Estamos agotando los recursos en otros lugares, por lo que existe esta tendencia global de ir a áreas más remotas".

La ministra de Negocios y Minerales de Groenlandia, Naaja Nathanielsen, confirma el creciente interés internacional: "Ahora mismo estamos empezando a ver muchos proyectos avanzando. También hay interés estadounidense en ellos, y también hay interés europeo". Nathanielsen señala que Groenlandia busca "socios afines", apuntando a la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos.

La economía de Groenlandia, valorada en 3.000 millones de dólares, depende en gran medida del sector público, las exportaciones pesqueras y las importantes subvenciones de Dinamarca. Sus líderes buscan diversificar la economía, con el turismo creciendo rápidamente y el sector minero potencialmente jugando un papel "sustancial" en el futuro, según Nathanielsen. Sin embargo, advierte que es un "negocio lento" y espera tener "de tres a cinco minas, espero, dentro de los próximos 10 años".

Los desafíos para el desarrollo minero en Groenlandia son considerables. La remota geografía del norte, el terreno montañoso y el clima frío hacen que la minería sea desafiante y costosa. La falta de infraestructura, una fuerza laboral pequeña, así como la burocracia y las estrictas regulaciones ambientales, son otros factores limitantes.

Actualmente, solo nueve empresas poseen permisos comerciales de minería en Groenlandia, y hay solo dos minas activas. Una de ellas, Lumina Sustainable Materials, ubicada por encima del Círculo Ártico en la costa oeste de Groenlandia, exporta anortosita utilizada para vidrio-e, cemento e incluso como polvo lunar para entrenamiento de astronautas. Su director gerente, Bent Olsvig Jensen, explica que solo pueden exportar sus productos siete meses al año debido a que el fiordo se congela en invierno.

La mayoría de la actividad minera se concentra en el sur más templado, donde hay acceso marítimo durante todo el año. Aquí, tres de los depósitos de tierras raras de Groenlandia podrían clasificarse entre los 10 más grandes del mundo, según Rosa. Sin embargo, existen obstáculos significativos para su desarrollo.

Entre las empresas que buscan tierras raras están la australiana Eclipse Metals, la canadiense Neo y la británica Alba Resources, que ahora está adquiriendo un área de proyecto potencialmente enorme llamada Motzfeldt. Sin embargo, uno de los depósitos más grandes, llamado Kuannersuit (o Kvanefjeld), está enredado en litigios.

El sitio de Kvanefjeld también contiene uranio, y después de una fuerte oposición pública, el proyecto fue finalmente bloqueado. Un caso de arbitraje fue desestimado la semana pasada, pero la empresa detrás del proyecto está desafiando al gobierno de Groenlandia a través de los tribunales.

El 28 de octubre, un tribunal de arbitraje en Copenhague dictaminó que la disputa sobre una licencia de explotación rechazada debe ser escuchada por los tribunales de Groenlandia. Sin embargo, también confirmó que las reclamaciones por incumplimiento de contrato y daños aún pueden proceder mediante arbitraje después de la decisión del tribunal groenlandés, según informa Climate Rights International (CRI).

El caso de Groenlandia forma parte de un patrón global creciente donde empresas de combustibles fósiles y mineras utilizan mecanismos de Solución de Controversias entre Inversores y Estados (ISDS) para desalentar a los gobiernos de promulgar salvaguardias ambientales o políticas ambiciosas sobre cambio climático, o para presionarlos a revocar tales políticas.

La reclamación legal de Energy Transition Minerals Ltd (ETM) se deriva de la decisión de Groenlandia en 2021 de prohibir cualquier forma de minería que libere radiactividad al medio ambiente, una ley diseñada para proteger la salud pública y los frágiles ecosistemas de la posible contaminación por uranio y torio. La prohibición impidió efectivamente que Greenland Minerals A/S (GMAS), una subsidiaria de ETM, obtuviera una licencia de explotación.

GMAS había estado buscando aproximadamente 11.500 millones de dólares en daños e intereses en el arbitraje, más de diez veces el presupuesto anual de Groenlandia, según CRI.

La mina a cielo abierto propuesta en Kvanefjeld se encuentra aproximadamente a ocho kilómetros de la ciudad de Narsaq, una comunidad de unas 1.000 personas en el sur de Groenlandia cuyos medios de vida dependen en gran medida de la pesca, la cría de ovejas y la recolección de la tierra y el mar. El cuerpo mineral contiene valiosos minerales de tierras raras pero está entrelazado con uranio y torio, lo que significa que cualquier minería corre el riesgo de liberar materiales radiactivos al medio ambiente.

"Dependemos de la tierra y el mar. Esta área está llena de vida y queremos que siga así", dijo un residente de larga data de Narsaq a CRI. "El polvo de uranio destruiría todo lo que dependemos".

En respuesta a estas preocupaciones y a la abrumadora oposición local, el parlamento de Groenlandia, liderado por el partido Inuit Ataqatigiit (IA), elegido con una plataforma anti-uranio, aprobó legislación en 2021 prohibiendo la minería que liberaría radiactividad al medio ambiente. La prohibición reflejaba tanto la voluntad del pueblo groenlandés como la obligación del gobierno de proteger a sus ciudadanos de daños percibidos para la salud y el medio ambiente. El actual gobierno de coalición, formado tras las elecciones de marzo de 2025, ha mantenido la prohibición.

A pesar de estos desafíos, el sur de Groenlandia está al borde de un cambio importante. La región alberga a unos 6.000 residentes, que viven en pequeñas ciudades, aldeas dispersas y dos docenas de granjas de ovejas. En la ciudad más grande, Qaqortoq, pronto se abrirá un nuevo aeropuerto y hay planes para un puerto de aguas profundas.

"En los próximos dos o tres o cuatro años, tal vez tres minas estarán en funcionamiento", dice Malene Vahl Rasmussen, alcaldesa del municipio de Kujalleq.

Los líderes de Groenlandia dicen que el país está a favor de la minería. Sin embargo, las opiniones de los residentes tienden a depender del proyecto. En una cultura donde la caza y la pesca son importantes, algunos dudan en impactar la naturaleza local. Sin embargo, en un lugar donde la gente se ha estado mudando, también hay esperanza de un cambio de fortuna.

"Esperamos atraerlos de nuevo", dice Rasmussen. "Espero que traiga mejores oportunidades de trabajo para la gente local, no solo los trabajos de limpieza y los mecánicos".

Mientras tanto, la disputa sobre Kvanefjeld sigue siendo una prueba crucial para determinar si los gobiernos pueden regular en defensa del medio ambiente y los derechos humanos sin ser arrastrados a procesos legales costosos y que consumen tiempo. Como señala Felix Horne, experto senior de Climate Rights International: "El gobierno y el pueblo de Groenlandia merecen establecer su propio camino, en desarrollo, protección ambiental y derechos humanos, sin ser rehenes de amenazas de inversores".

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5 nov 2025
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Bajo las escarpadas montañas y los fiordos helados de Groenlandia se esconde lo que podría ser la clave para romper el dominio chino sobre los minerales críticos para la transición energética global. El territorio autónomo danés, con sus vastos depósitos de tierras raras, se ha convertido en el centro de una intensa competencia geopolítica mientras Occidente busca asegurar su propio suministro de estos elementos esenciales.

China controla actualmente más del 60% de la extracción mundial de tierras raras y procesa más del 90% de estos minerales, según datos recogidos por la BBC. Esta posición dominante ha generado preocupación en Estados Unidos y Europa, especialmente después de que Beijing anunciara restricciones a la exportación el mes pasado, medidas que posteriormente suspendió tras conversaciones comerciales con Estados Unidos.

"China controla el suministro mundial", afirma Tony Sage, CEO de Critical Metals, mientras señala el sitio propuesto para una mina en la montaña Killlavaat Alannguat en el sur de Groenlandia. "Por eso se ve a la UE, la OTAN, el Departamento de Defensa de EE.UU. y el Sr. Trump tratando de obtener este material", añade según reporta la BBC.

Las tierras raras, un grupo de 17 metales con nombres exóticos como terbio y neodimio, son fundamentales para tecnologías cotidianas como smartphones y pantallas de televisión, así como para tecnologías verdes como vehículos eléctricos y turbinas eólicas. También son esenciales para equipos militares, desde sistemas de misiles guiados hasta aviones de combate F-35.

El proyecto Tanbreez, respaldado por Critical Metals, es uno de los mayores depósitos de tierras raras encontrados en Groenlandia. La empresa ya ha obtenido una licencia de explotación hace cinco años, pero establecer una mina en este remoto territorio presenta enormes desafíos logísticos y financieros. Sin acceso por carretera, la única forma de llegar es en barco o helicóptero, y toda la infraestructura, incluida una planta, alojamiento y un muelle marítimo, debe construirse desde cero.

A pesar de estos obstáculos, el veterano geólogo Greg Barnes, fundador de Tanbreez, cree que el proyecto podría ser un punto de inflexión para Occidente. "Hay mucho mineral, suficiente para miles de años", afirma Barnes, quien durante el primer mandato de Trump fue convocado a una reunión con funcionarios en la Casa Blanca para discutir el potencial de Groenlandia.

El interés estadounidense en los recursos minerales de Groenlandia no es nuevo. En 2019, el entonces presidente Donald Trump expresó su deseo de que Estados Unidos adquiriera el territorio autónomo danés "por razones de seguridad nacional", una propuesta que el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, rechazó categóricamente, afirmando que la isla "no es una propiedad que pueda comprarse".

Sin embargo, la colaboración económica avanza. Tanbreez ha firmado acuerdos no vinculantes para suministrar material minado a dos empresas estadounidenses de procesamiento de tierras raras y fabricación de imanes, con vínculos con la defensa estadounidense. Además, un posible préstamo de 120 millones de dólares del banco de Exportación-Importación de EE.UU. está sobre la mesa, tras recibir una "carta de interés".

Estos avances forman parte de los esfuerzos de Estados Unidos para construir su propia cadena de suministro "de la mina al imán" para contrarrestar el dominio de China en el mercado. "La financiación pública está fluyendo hacia este espacio como nunca antes", afirma Neha Mukherjee, analista de Benchmark Mineral Intelligence.

Groenlandia, con una extensión de más de dos millones de kilómetros cuadrados y mayormente cubierta de hielo, posee un potencial minero extraordinario. Según Diogo Rosa, geólogo económico del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, el territorio cuenta con 25 de las más de 30 materias primas consideradas "críticas" por la UE, además de metales valiosos como oro, zinc y hierro, así como recursos de petróleo y gas.

"Es una masa terrestre bastante grande que ha sido poco explorada y es geológicamente muy favorable", explica Rosa. "Estamos agotando los recursos en otros lugares, por lo que existe esta tendencia global de ir a áreas más remotas".

La ministra de Negocios y Minerales de Groenlandia, Naaja Nathanielsen, confirma el creciente interés internacional: "Ahora mismo estamos empezando a ver muchos proyectos avanzando. También hay interés estadounidense en ellos, y también hay interés europeo". Nathanielsen señala que Groenlandia busca "socios afines", apuntando a la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos.

La economía de Groenlandia, valorada en 3.000 millones de dólares, depende en gran medida del sector público, las exportaciones pesqueras y las importantes subvenciones de Dinamarca. Sus líderes buscan diversificar la economía, con el turismo creciendo rápidamente y el sector minero potencialmente jugando un papel "sustancial" en el futuro, según Nathanielsen. Sin embargo, advierte que es un "negocio lento" y espera tener "de tres a cinco minas, espero, dentro de los próximos 10 años".

Los desafíos para el desarrollo minero en Groenlandia son considerables. La remota geografía del norte, el terreno montañoso y el clima frío hacen que la minería sea desafiante y costosa. La falta de infraestructura, una fuerza laboral pequeña, así como la burocracia y las estrictas regulaciones ambientales, son otros factores limitantes.

Actualmente, solo nueve empresas poseen permisos comerciales de minería en Groenlandia, y hay solo dos minas activas. Una de ellas, Lumina Sustainable Materials, ubicada por encima del Círculo Ártico en la costa oeste de Groenlandia, exporta anortosita utilizada para vidrio-e, cemento e incluso como polvo lunar para entrenamiento de astronautas. Su director gerente, Bent Olsvig Jensen, explica que solo pueden exportar sus productos siete meses al año debido a que el fiordo se congela en invierno.

La mayoría de la actividad minera se concentra en el sur más templado, donde hay acceso marítimo durante todo el año. Aquí, tres de los depósitos de tierras raras de Groenlandia podrían clasificarse entre los 10 más grandes del mundo, según Rosa. Sin embargo, existen obstáculos significativos para su desarrollo.

Entre las empresas que buscan tierras raras están la australiana Eclipse Metals, la canadiense Neo y la británica Alba Resources, que ahora está adquiriendo un área de proyecto potencialmente enorme llamada Motzfeldt. Sin embargo, uno de los depósitos más grandes, llamado Kuannersuit (o Kvanefjeld), está enredado en litigios.

El sitio de Kvanefjeld también contiene uranio, y después de una fuerte oposición pública, el proyecto fue finalmente bloqueado. Un caso de arbitraje fue desestimado la semana pasada, pero la empresa detrás del proyecto está desafiando al gobierno de Groenlandia a través de los tribunales.

El 28 de octubre, un tribunal de arbitraje en Copenhague dictaminó que la disputa sobre una licencia de explotación rechazada debe ser escuchada por los tribunales de Groenlandia. Sin embargo, también confirmó que las reclamaciones por incumplimiento de contrato y daños aún pueden proceder mediante arbitraje después de la decisión del tribunal groenlandés, según informa Climate Rights International (CRI).

El caso de Groenlandia forma parte de un patrón global creciente donde empresas de combustibles fósiles y mineras utilizan mecanismos de Solución de Controversias entre Inversores y Estados (ISDS) para desalentar a los gobiernos de promulgar salvaguardias ambientales o políticas ambiciosas sobre cambio climático, o para presionarlos a revocar tales políticas.

La reclamación legal de Energy Transition Minerals Ltd (ETM) se deriva de la decisión de Groenlandia en 2021 de prohibir cualquier forma de minería que libere radiactividad al medio ambiente, una ley diseñada para proteger la salud pública y los frágiles ecosistemas de la posible contaminación por uranio y torio. La prohibición impidió efectivamente que Greenland Minerals A/S (GMAS), una subsidiaria de ETM, obtuviera una licencia de explotación.

GMAS había estado buscando aproximadamente 11.500 millones de dólares en daños e intereses en el arbitraje, más de diez veces el presupuesto anual de Groenlandia, según CRI.

La mina a cielo abierto propuesta en Kvanefjeld se encuentra aproximadamente a ocho kilómetros de la ciudad de Narsaq, una comunidad de unas 1.000 personas en el sur de Groenlandia cuyos medios de vida dependen en gran medida de la pesca, la cría de ovejas y la recolección de la tierra y el mar. El cuerpo mineral contiene valiosos minerales de tierras raras pero está entrelazado con uranio y torio, lo que significa que cualquier minería corre el riesgo de liberar materiales radiactivos al medio ambiente.

"Dependemos de la tierra y el mar. Esta área está llena de vida y queremos que siga así", dijo un residente de larga data de Narsaq a CRI. "El polvo de uranio destruiría todo lo que dependemos".

En respuesta a estas preocupaciones y a la abrumadora oposición local, el parlamento de Groenlandia, liderado por el partido Inuit Ataqatigiit (IA), elegido con una plataforma anti-uranio, aprobó legislación en 2021 prohibiendo la minería que liberaría radiactividad al medio ambiente. La prohibición reflejaba tanto la voluntad del pueblo groenlandés como la obligación del gobierno de proteger a sus ciudadanos de daños percibidos para la salud y el medio ambiente. El actual gobierno de coalición, formado tras las elecciones de marzo de 2025, ha mantenido la prohibición.

A pesar de estos desafíos, el sur de Groenlandia está al borde de un cambio importante. La región alberga a unos 6.000 residentes, que viven en pequeñas ciudades, aldeas dispersas y dos docenas de granjas de ovejas. En la ciudad más grande, Qaqortoq, pronto se abrirá un nuevo aeropuerto y hay planes para un puerto de aguas profundas.

"En los próximos dos o tres o cuatro años, tal vez tres minas estarán en funcionamiento", dice Malene Vahl Rasmussen, alcaldesa del municipio de Kujalleq.

Los líderes de Groenlandia dicen que el país está a favor de la minería. Sin embargo, las opiniones de los residentes tienden a depender del proyecto. En una cultura donde la caza y la pesca son importantes, algunos dudan en impactar la naturaleza local. Sin embargo, en un lugar donde la gente se ha estado mudando, también hay esperanza de un cambio de fortuna.

"Esperamos atraerlos de nuevo", dice Rasmussen. "Espero que traiga mejores oportunidades de trabajo para la gente local, no solo los trabajos de limpieza y los mecánicos".

Mientras tanto, la disputa sobre Kvanefjeld sigue siendo una prueba crucial para determinar si los gobiernos pueden regular en defensa del medio ambiente y los derechos humanos sin ser arrastrados a procesos legales costosos y que consumen tiempo. Como señala Felix Horne, experto senior de Climate Rights International: "El gobierno y el pueblo de Groenlandia merecen establecer su propio camino, en desarrollo, protección ambiental y derechos humanos, sin ser rehenes de amenazas de inversores".

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