Salud

La ciencia confirma que el duelo intenso puede elevar el riesgo de muerte

La muerte de la historietista y cineasta Marjane Satrapi, autora de Persépolis, atribuida por su familia a "tristeza" tras el fallecimiento de su esposo, ha reavivado el debate científico sobre si es posible morir de pena. Aunque la expresión suena romántica, la investigación médica confirma que el duelo intenso y prolongado puede deteriorar la salud mental, desencadenar problemas cardiovasculares y, en última instancia, aumentar significativamente el riesgo de fallecer.

SALUD6 JUN 2026

La familia de Marjane Satrapi comunicó este martes que la autora ha fallecido "de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida", según informó El País. No se han dado más detalles sobre las circunstancias personales de Satrapi. Sin embargo, independientemente de este caso particular, la comunidad científica ha estudiado ampliamente el fenómeno y confirma que el duelo intenso puede tener consecuencias mortales.

Juan Carlos Pascual Mateo, psiquiatra y miembro del comité ejecutivo de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, descarta la épica romántica de morir de pena y señala una explicación biológica del fenómeno. "Los estados emocionales repercuten a nivel físico. Hay una afectación a nivel del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, aumenta el cortisol y puede tener repercusión en el sistema inmune, que esté más deprimido y vulnerable. Todo eso te predispone más a fallecer por alguna enfermedad. No te mueres de tristeza, sino de otra causa médica", dijo el especialista, según El País.

El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal es un sistema neuroendocrino que regula la respuesta del cuerpo al estrés, según la fuente. Cuando este sistema se ve afectado por estados emocionales intensos, aumenta la producción de cortisol, una hormona del estrés que puede debilitar el sistema inmunitario y hacer al organismo más vulnerable a enfermedades.

El duelo y sus consecuencias médicas

El duelo tras la muerte de una persona cercana es natural y forma parte de un proceso adaptativo, según Pascual Mateo. Es normal sentir tristeza y abatimiento. El problema surge cuando esas emociones se enquistan hasta convertirse en invalidantes.

Un estudio danés con más de 1.700 personas que habían perdido a seres queridos reveló que aquellas con síntomas de duelo más intensos y prolongados en el tiempo visitaban más al médico, consumían más psicofármacos como ansiolíticos y antidepresivos, y tenían hasta un 88% más de riesgo de muerte en el plazo de 10 años, según El País.

Acontecimientos que favorecen una clínica depresiva, como el duelo, pueden provocar otras enfermedades. La depresión se asocia con peor salud cardiovascular y metabólica, obesidad, alteraciones del sistema inmune, y también eleva el riesgo de suicidio, ejemplificó Pascual Mateo.

El trastorno por duelo prolongado

Cuando el proceso de duelo deja de ser adaptativo, es persistente y evita que la persona recupere su funcionalidad, se denomina trastorno por duelo prolongado, según explicó Guillermo Lahera, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá, en un artículo en El País.

"Su clínica se parece mucho a la depresión mayor y, a veces, al estrés postraumático; se asocia, como estas, a mayor mortalidad por causa física. La clave no está en la intensidad o duración del dolor, está en su rigidez. Al no haberse producido la transformación que implica el duelo adaptativo, el mundo interno queda 'fijado' a la presencia del ausente y sanar supone ya 'traicionar' al fallecido", dijo Lahera.

Evidencia científica variable

La literatura científica sobre el riesgo de muerte en personas en duelo es variable, según El País. Hay estudios que, como el danés, sí encuentran un aumento de la probabilidad de fallecer y otros que no lo ven tan claro.

Los autores del estudio danés achacan estas discrepancias a que el perfil de los familiares en duelo es "heterogéneo" y hay diversos factores de riesgo que suman o restan vulnerabilidad. Por ejemplo, el cuidado de gente cercana amortigua el estrés en las personas que experimentan la pérdida de un ser querido. En cambio, si alguien en duelo sufre angustia también debido a su propia enfermedad física, esto puede aumentar la vulnerabilidad, según los investigadores.

Una revisión publicada en The Lancet encontró que la probabilidad de mortalidad es más alta en los seis primeros meses tras el fallecimiento del ser querido y va bajando con el tiempo, aunque en algunos casos, como padres que pierden a un hijo, ese riesgo puede permanecer años elevado, según El País.

Factores de riesgo específicos

Cuando la pérdida es de la pareja, la mayoría de los estudios están enfocados en ese escenario particular, el riesgo de mortalidad es mayor en las personas jóvenes y en los hombres viudos, según la revisión de The Lancet.

Sobre las causas de la muerte, se observan desde accidentes, motivos violentos y enfermedades relacionadas con el alcohol, hasta problemas cardiovasculares o suicidio. "La mortalidad por duelo se atribuye en gran medida al llamado corazón roto. Es decir, la angustia psicológica por la pérdida, como la soledad; y las consecuencias secundarias de esa muerte, como cambios en los lazos sociales, en la situación de convivencia, en los hábitos alimenticios y en el apoyo económico", señalaron los autores de la revisión.

El sufrimiento asociado al duelo abarca dimensiones físicas, emocionales, cognitivas y sociales. Pero no todo el mundo es igual de vulnerable a sufrir un duelo patológico. Según los autores del estudio danés, los antecedentes de problemas de salud mental y un bajo nivel educativo son factores de riesgo de angustia psicológica a largo plazo en los familiares en duelo.

El síndrome del corazón roto

La muerte de un ser querido es, en sí misma, una situación altamente estresante. Y la carga emocional de todo ello también puede tener otras repercusiones orgánicas más allá del impacto en salud mental.

En cardiología existe una dolencia muy asociada a momentos vitales de gran impacto: el síndrome de Tako-Tsubo, conocido coloquialmente como el síndrome del corazón roto, según la Fundación Española del Corazón. Esta dolencia tiene la apariencia de un infarto de miocardio, pero, a diferencia de este, no hay arterias obstruidas en el corazón que expliquen la disfunción cardíaca.

"El 85% de los casos reportados son mujeres postmenopáusicas, con estrés emocional o físico repentino e inesperado, causando una liberación excesiva de adrenalina, que puede dañar temporalmente el corazón de algunas personas", explicó la Fundación Española del Corazón. En esta etapa de la vida, las mujeres han perdido la protección cardiovascular que dan los estrógenos, según la organización.

Algunos desencadenantes suelen ser noticias sobre una muerte inesperada de alguien querido, un diagnóstico médico aterrador o situaciones estresantes como actuar en público, un divorcio o desastres naturales, según la Fundación. Pascual Mateo admitió que en tres décadas de carrera profesional, él solo se encontró con un caso.

La mayoría de duelos son adaptativos

Hay muchas trayectorias del duelo y la mayoría son adaptativas, recordaron los expertos consultados por El País. Lahera subrayó que, en la mayoría de los casos, ese momento vital no hay que tratarlo con fármacos o terapia, solo atravesarlo, transitarlo.

"El duelo no es un proceso lineal, ni una serie de fases que se puedan tachar como casillas, ni una depresión transitoria causada por mero desbalance bioquímico. Es un trastorno del tiempo y del cuerpo", dijo el catedrático de Psiquiatría.

La evidencia científica confirma que, aunque la expresión "morir de pena" suene romántica, existe una base biológica real detrás del fenómeno. El duelo intenso y prolongado puede desencadenar una cascada de efectos físicos y mentales que, en última instancia, aumentan significativamente el riesgo de muerte, especialmente en los primeros meses tras la pérdida y en poblaciones vulnerables como hombres viudos jóvenes o personas con antecedentes de problemas de salud mental.

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La muerte de la historietista y cineasta Marjane Satrapi, autora de Persépolis, atribuida por su familia a "tristeza" tras el fallecimiento de su esposo, ha reavivado el debate científico sobre si es posible morir de pena. Aunque la expresión suena romántica, la investigación médica confirma que el duelo intenso y prolongado puede deteriorar la salud mental, desencadenar problemas cardiovasculares y, en última instancia, aumentar significativamente el riesgo de fallecer.

6 jun 2026
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La familia de Marjane Satrapi comunicó este martes que la autora ha fallecido "de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida", según informó El País. No se han dado más detalles sobre las circunstancias personales de Satrapi. Sin embargo, independientemente de este caso particular, la comunidad científica ha estudiado ampliamente el fenómeno y confirma que el duelo intenso puede tener consecuencias mortales.

Juan Carlos Pascual Mateo, psiquiatra y miembro del comité ejecutivo de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, descarta la épica romántica de morir de pena y señala una explicación biológica del fenómeno. "Los estados emocionales repercuten a nivel físico. Hay una afectación a nivel del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, aumenta el cortisol y puede tener repercusión en el sistema inmune, que esté más deprimido y vulnerable. Todo eso te predispone más a fallecer por alguna enfermedad. No te mueres de tristeza, sino de otra causa médica", dijo el especialista, según El País.

El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal es un sistema neuroendocrino que regula la respuesta del cuerpo al estrés, según la fuente. Cuando este sistema se ve afectado por estados emocionales intensos, aumenta la producción de cortisol, una hormona del estrés que puede debilitar el sistema inmunitario y hacer al organismo más vulnerable a enfermedades.

El duelo y sus consecuencias médicas

El duelo tras la muerte de una persona cercana es natural y forma parte de un proceso adaptativo, según Pascual Mateo. Es normal sentir tristeza y abatimiento. El problema surge cuando esas emociones se enquistan hasta convertirse en invalidantes.

Un estudio danés con más de 1.700 personas que habían perdido a seres queridos reveló que aquellas con síntomas de duelo más intensos y prolongados en el tiempo visitaban más al médico, consumían más psicofármacos como ansiolíticos y antidepresivos, y tenían hasta un 88% más de riesgo de muerte en el plazo de 10 años, según El País.

Acontecimientos que favorecen una clínica depresiva, como el duelo, pueden provocar otras enfermedades. La depresión se asocia con peor salud cardiovascular y metabólica, obesidad, alteraciones del sistema inmune, y también eleva el riesgo de suicidio, ejemplificó Pascual Mateo.

El trastorno por duelo prolongado

Cuando el proceso de duelo deja de ser adaptativo, es persistente y evita que la persona recupere su funcionalidad, se denomina trastorno por duelo prolongado, según explicó Guillermo Lahera, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá, en un artículo en El País.

"Su clínica se parece mucho a la depresión mayor y, a veces, al estrés postraumático; se asocia, como estas, a mayor mortalidad por causa física. La clave no está en la intensidad o duración del dolor, está en su rigidez. Al no haberse producido la transformación que implica el duelo adaptativo, el mundo interno queda 'fijado' a la presencia del ausente y sanar supone ya 'traicionar' al fallecido", dijo Lahera.

Evidencia científica variable

La literatura científica sobre el riesgo de muerte en personas en duelo es variable, según El País. Hay estudios que, como el danés, sí encuentran un aumento de la probabilidad de fallecer y otros que no lo ven tan claro.

Los autores del estudio danés achacan estas discrepancias a que el perfil de los familiares en duelo es "heterogéneo" y hay diversos factores de riesgo que suman o restan vulnerabilidad. Por ejemplo, el cuidado de gente cercana amortigua el estrés en las personas que experimentan la pérdida de un ser querido. En cambio, si alguien en duelo sufre angustia también debido a su propia enfermedad física, esto puede aumentar la vulnerabilidad, según los investigadores.

Una revisión publicada en The Lancet encontró que la probabilidad de mortalidad es más alta en los seis primeros meses tras el fallecimiento del ser querido y va bajando con el tiempo, aunque en algunos casos, como padres que pierden a un hijo, ese riesgo puede permanecer años elevado, según El País.

Factores de riesgo específicos

Cuando la pérdida es de la pareja, la mayoría de los estudios están enfocados en ese escenario particular, el riesgo de mortalidad es mayor en las personas jóvenes y en los hombres viudos, según la revisión de The Lancet.

Sobre las causas de la muerte, se observan desde accidentes, motivos violentos y enfermedades relacionadas con el alcohol, hasta problemas cardiovasculares o suicidio. "La mortalidad por duelo se atribuye en gran medida al llamado corazón roto. Es decir, la angustia psicológica por la pérdida, como la soledad; y las consecuencias secundarias de esa muerte, como cambios en los lazos sociales, en la situación de convivencia, en los hábitos alimenticios y en el apoyo económico", señalaron los autores de la revisión.

El sufrimiento asociado al duelo abarca dimensiones físicas, emocionales, cognitivas y sociales. Pero no todo el mundo es igual de vulnerable a sufrir un duelo patológico. Según los autores del estudio danés, los antecedentes de problemas de salud mental y un bajo nivel educativo son factores de riesgo de angustia psicológica a largo plazo en los familiares en duelo.

El síndrome del corazón roto

La muerte de un ser querido es, en sí misma, una situación altamente estresante. Y la carga emocional de todo ello también puede tener otras repercusiones orgánicas más allá del impacto en salud mental.

En cardiología existe una dolencia muy asociada a momentos vitales de gran impacto: el síndrome de Tako-Tsubo, conocido coloquialmente como el síndrome del corazón roto, según la Fundación Española del Corazón. Esta dolencia tiene la apariencia de un infarto de miocardio, pero, a diferencia de este, no hay arterias obstruidas en el corazón que expliquen la disfunción cardíaca.

"El 85% de los casos reportados son mujeres postmenopáusicas, con estrés emocional o físico repentino e inesperado, causando una liberación excesiva de adrenalina, que puede dañar temporalmente el corazón de algunas personas", explicó la Fundación Española del Corazón. En esta etapa de la vida, las mujeres han perdido la protección cardiovascular que dan los estrógenos, según la organización.

Algunos desencadenantes suelen ser noticias sobre una muerte inesperada de alguien querido, un diagnóstico médico aterrador o situaciones estresantes como actuar en público, un divorcio o desastres naturales, según la Fundación. Pascual Mateo admitió que en tres décadas de carrera profesional, él solo se encontró con un caso.

La mayoría de duelos son adaptativos

Hay muchas trayectorias del duelo y la mayoría son adaptativas, recordaron los expertos consultados por El País. Lahera subrayó que, en la mayoría de los casos, ese momento vital no hay que tratarlo con fármacos o terapia, solo atravesarlo, transitarlo.

"El duelo no es un proceso lineal, ni una serie de fases que se puedan tachar como casillas, ni una depresión transitoria causada por mero desbalance bioquímico. Es un trastorno del tiempo y del cuerpo", dijo el catedrático de Psiquiatría.

La evidencia científica confirma que, aunque la expresión "morir de pena" suene romántica, existe una base biológica real detrás del fenómeno. El duelo intenso y prolongado puede desencadenar una cascada de efectos físicos y mentales que, en última instancia, aumentan significativamente el riesgo de muerte, especialmente en los primeros meses tras la pérdida y en poblaciones vulnerables como hombres viudos jóvenes o personas con antecedentes de problemas de salud mental.

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