La Unión Europea ha designado oficialmente a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista, equiparándola a grupos como Al Qaeda, Hamás y Estado Islámico, en respuesta a la brutal represión de las protestas que han dejado miles de muertos en el país persa durante las últimas semanas, según anunció este jueves la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas.
La decisión, adoptada por los ministros de Exteriores de los 27 Estados miembros reunidos en Bruselas, llega en un momento de alta tensión en la región, con Estados Unidos movilizando una potente flota militar hacia el Golfo Pérsico y el presidente Donald Trump amenazando con un ataque militar contra Irán.
"La represión no puede quedar sin respuesta", declaró Kallas tras el acuerdo político alcanzado, que deberá hacerse efectivo en las próximas semanas. "Cualquier régimen que mata a miles de sus propios ciudadanos está trabajando hacia su propia desaparición", añadió la jefa de la diplomacia europea.
La medida pondrá a la Guardia Revolucionaria iraní "al mismo nivel que Al Qaeda, Hamás o Daesh", según explicó Kallas, quien subrayó: "Si actúas como un terrorista, deberías ser tratado como un terrorista". No obstante, aclaró que este paso no significa que Europa apoye un eventual ataque estadounidense contra Irán, afirmando que "la región no necesita una nueva guerra".
La Guardia Revolucionaria de Irán es un ejército paralelo cuyo cometido principal es proteger al régimen islámico. Aunque la designación como organización terrorista tendrá pocos efectos prácticos, ya que muchos de sus miembros y la propia entidad están ya incluidos en otras listas de sanciones europeas, representa un gesto político contundente frente al régimen de Teherán.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró la decisión en la red social X: "Esto era algo que llevaba mucho tiempo pendiente. 'Terrorista' es como se llama a un régimen que aplasta con sangre las protestas de su pueblo".
El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, quien en las últimas semanas había intensificado los esfuerzos para convencer a los países aún reticentes, como Italia, de dar este paso, fue contundente: "La Guardia Revolucionaria Iraní y sus tropas auxiliares son los verdugos del régimen iraní. Son ellos quienes actúan con una brutalidad inconmensurable contra su propia población, quienes han ejecutado a su propio pueblo por atreverse a alzar la voz en las calles".
La decisión de la UE se produce en respuesta a la violenta represión de las protestas antigubernamentales que comenzaron en diciembre pasado. Según la ONG iraní en el exilio HRANA, más de 6.000 personas han muerto en las manifestaciones, mientras investiga otras posibles 17.000 víctimas mortales. El propio régimen iraní reconoce más de 3.100 muertes, aunque las atribuye a la acción de "terroristas" infiltrados en las protestas.
Otras estimaciones son aún más alarmantes. La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA) con sede en Estados Unidos, ha confirmado la muerte de más de 6.301 personas, incluidos 5.925 manifestantes, mientras que el grupo Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, advierte que el número final de víctimas podría superar las 25.000.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó la decisión como un "grave error estratégico" de un actor en "grave declive" que solo logrará "avivar las llamas" en vez de trabajar por evitar una potencial guerra total en la región. En un mensaje en X, Araghchi advirtió que esta escalada también sería "profundamente perjudicial" para los intereses europeos.
"Varios países están intentando actualmente evitar la erupción de una guerra total en nuestra región. Europa, en cambio, está ocupada avivando las llamas", señaló el ministro iraní, quien añadió que la UE está "cometiendo otro gran error estratégico al designar a nuestro Ejército Nacional como una supuesta 'organización terrorista'".
Hasta casi la víspera de la reunión de ministros de Exteriores reinaron las dudas sobre si los Veintisiete lograrían la unanimidad requerida para dar este paso. Teherán había advertido de "consecuencias devastadoras" para la UE si Bruselas castigaba a su brazo militar. Sin embargo, las tornas empezaron a cambiar cuando dos de los países que más dudas planteaban, Francia y España, dejaron claro el miércoles que apoyarían la medida.
"Francia apoyará la inclusión del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica en la lista europea de organizaciones terroristas", había adelantado el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, quien explicó el paso como "un llamamiento a las autoridades iraníes" para que liberen a miles de presos, pongan fin a las ejecuciones tras la "represión más violenta de la historia reciente de Irán", restablezcan Internet y "den al pueblo iraní el derecho a decidir por sí mismo su futuro".
Por su parte, el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, declaró: "España apoya todas las acciones contra Irán en estos momentos y, por supuesto, aquellas que se refieren a su inclusión en la lista de grupos terroristas de la Guardia Revolucionaria". Ante la "represión ciega e indiscriminada" contra la población, constituye una "responsabilidad y obligación de la UE el hacer uso de todos los instrumentos que tiene" para apoyar al pueblo iraní, añadió.
Kallas aseguró que se han "calculado" los riesgos cuidadosamente: "Estimamos que los canales diplomáticos permanecerán abiertos incluso después de la inclusión de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista".
Además de esta designación, la UE también ha ampliado la lista de responsables iraníes sancionados por violaciones de derechos humanos, incluyendo al ministro de Interior y jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Eskandar Momeni, así como al fiscal general Mohammad Movahedi Azad, el juez presidente Iman Afshari, varios altos comandantes de la Guardia Revolucionaria y oficiales de policía.
Con estas nuevas incorporaciones, el número de individuos iraníes sancionados por la violación de derechos humanos asciende a 247, a los que se añaden 50 entidades. Los Veintisiete también han aprobado la propuesta de la Comisión de ampliar la prohibición de exportación, venta, transferencia o suministro desde la UE a Irán de componentes y tecnologías usados en el desarrollo y producción de drones y misiles.
La decisión de la UE se produce en un contexto de creciente tensión internacional, con el presidente estadounidense Donald Trump advirtiendo que una "masiva Armada" se dirige rápidamente hacia Irán "con gran poder, entusiasmo y propósito". Trump amenazó con un ataque "mucho peor" que los ataques estadounidenses contra Irán del año pasado si no se alcanza un acuerdo sobre su programa nuclear, afirmando que "el tiempo se está agotando" para que Teherán negocie.
En respuesta, el ministro de Exteriores iraní dijo que las fuerzas armadas del país están listas "con los dedos en el gatillo" para "responder inmediata y poderosamente" a cualquier agresión.
La UE se une así a países como Estados Unidos, Canadá y Australia, que ya habían clasificado a la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista. El Reino Unido, por su parte, aún no ha proscrito a la organización. El viceprimer ministro británico, David Lammy, condenó la "brutal opresión de manifestantes pacíficos" por parte de Irán, pero señaló que es política de larga data del gobierno "no comentar si una organización específica está siendo considerada para su proscripción".