La Unión Europea amenaza con sancionar a Israel por permitir la descarga de grano ucraniano robado por Rusia
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La Unión Europea amenaza con sancionar a Israel por permitir la descarga de grano ucraniano robado por Rusia

La Unión Europea estudia imponer sanciones a entidades israelíes tras la llegada al puerto de Haifa de al menos dos buques rusos cargados con cereales robados en territorios ocupados de Ucrania, según confirmó el portavoz de la Comisión Europea para relaciones exteriores, Anouar El Anouni. El primer mercante desembarcó el 16 de abril y un segundo atracó esta semana, desatando una crisis diplomática entre Kiev y Tel Aviv que expone las tensas relaciones bilaterales y la postura neutral de Israel en la guerra de Ucrania.

INTERNACIONAL28 ABR 2026

La Unión Europea ha confirmado que estudia la posibilidad de aplicar sanciones a entidades israelíes por permitir la descarga de grano ucraniano robado por Rusia en el puerto de Haifa, según declaró Anouar El Anouni, portavoz de la Comisión Europea para relaciones exteriores, en un mensaje a medios de comunicación.

"La UE ha tomado nota de los informes que señalan que se ha permitido a un buque de la flota clandestina rusa, que transportaba grano ucranio robado, descargar en el puerto de Haifa, a pesar de los contactos previos de Ucrania con las autoridades israelíes sobre esta cuestión", declaró El Anouni. El portavoz añadió que Bruselas condena "todas las acciones que contribuyen a financiar el esfuerzo bélico ilegal de Rusia y a eludir las sanciones de la UE", y mantiene su "disposición a tomar medidas contra dichas acciones, incluyendo a personas y entidades en terceros países en caso necesario".

Según denunció el Gobierno ucranio, el primer mercante ruso con trigo cosechado en los territorios ocupados de Ucrania desembarcó el 16 de abril en el puerto israelí de Haifa, y un segundo carguero atracó allí esta semana. El buque más reciente, llamado Panormitis y con bandera de Panamá, transporta más de 6.200 toneladas de trigo y 19.000 toneladas de cebada, según informó Euronews. Aunque este segundo navío aún no ha descargado su mercancía, a principios de mes se autorizó la salida de otro cargamento de grano ucraniano robado, según las mismas fuentes.

El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, llamó el lunes a consultas al embajador de Israel, Michael Brodsky. Sibiga compartió en redes sociales un mensaje que intentaba ser conciliador y severo al mismo tiempo: "Las relaciones amistosas entre Ucrania e Israel benefician potencialmente a ambos países, y el comercio ilegal de grano ucranio robado por Rusia no debería socavarlas. Resulta difícil comprender la falta de una respuesta adecuada de Israel a la solicitud legítima de Ucrania".

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, exigió este martes en un comunicado que se sancione a los actores involucrados en estas operaciones, incluidas entidades y ciudadanos israelíes. "Estas transacciones violan la legislación del propio Estado de Israel. Ucrania ha tomado todas las medidas necesarias por vía diplomática para prevenir este tipo de incidentes. Sin embargo, observamos que otro barco de este tipo no ha sido interceptado. He instruido al Ministerio de Exteriores para que informe a todos nuestros socios sobre la situación", declaró Zelenski.

El mandatario ucraniano elevó el tono al afirmar que "las autoridades israelíes no pueden desconocer qué barcos llegan a los puertos del país ni qué carga transportan", y advirtió que "en cualquier país normal, la compra de bienes robados conlleva responsabilidad legal". Zelenski instó a Israel a rechazar el buque y anunció que su Gobierno comenzará a preparar "las sanciones pertinentes", en coordinación con los socios europeos, contra quienes "intenten aprovecharse de esta trama criminal".

Los cereales y otras materias primas que explota Rusia en los territorios ocupados de Ucrania forman parte del comercio sancionado por los aliados de Kiev. La llamada flota fantasma rusa —barcos con pabellones extranjeros utilizados por Moscú para eludir las sanciones occidentales— permite saltarse este embargo, también el comercio de crudo ruso, lo que la UE considera que, además de ilegal, financia la maquinaria de guerra del invasor. En 2024, el bloque comunitario acordó imponer aranceles sobre los productos cerealeros procedentes de Rusia y Bielorrusia para frenar el comercio de mercancías robadas, según informó Euronews.

El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, está liderando la respuesta israelí. El lunes reaccionó al mensaje de Sibiga en la red social X, instándole a proporcionar "pruebas que respalden las alegaciones" y a no recurrir a "Twitter ni los medios de comunicación" para resolver las diferencias bilaterales. Este martes, abordó el tema —visiblemente molesto— en una rueda de prensa en Jerusalén. Calificó de "sorprendentes" las acusaciones, viniendo de un país al que Israel ha "apoyado de tantas formas", y señaló que el segundo buque no ha entrado en el puerto de Haifa, por lo que "no ha presentado aún la documentación" necesaria para "verificar la veracidad" de las afirmaciones de Kiev. Saar afirmó que el Panormitis será "examinado" y que las autoridades nacionales "actuarán de acuerdo con la ley".

Una investigación del diario israelí Haaretz reveló este domingo que el asunto va mucho más allá del último barco. Ya en 2023 llegaron al país dos buques con grano robado de Ucrania, y al menos uno de ellos lo descargó. La información, basada en datos de seguimiento de los navíos e imágenes satelitales, da cuenta también de registros internos de las autoridades rusas en puertos de la Ucrania ocupada que contabilizan más de 30 envíos de bienes robados en los que Israel figura como destino.

La Comisión Europea confirmó que ha habido contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel para expresarle su desacuerdo con esta cuestión, según declaró El Anouni a Europa Press. El portavoz comunitario reivindicó que el bloque "se mantiene firme" en su apoyo a Ucrania y en "la presión sobre Rusia" hasta que Moscú ponga fin "a su guerra de agresión", como se demostró la semana pasada con la aprobación definitiva del préstamo de 90.000 millones de euros para Kiev y el vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.

Sin embargo, cualquier medida de política exterior como la imposición de sanciones requiere la unanimidad de los 27 Estados miembro de la UE, un hito difícil de conseguir cuando se refiere al Gobierno de Benjamín Netanyahu. Esto se vio la semana pasada, cuando no se logró un acuerdo para la suspensión del Acuerdo de Asociación bilateral, como propuso España. Tampoco se alcanzó un pacto para la aplicación de medidas de carácter comercial, para las que se requiere simplemente una mayoría cualificada, ya que hubo países como Alemania o Italia que defendieron que era "inadecuado" sancionar a Israel porque implicaría castigar también a sus ciudadanos, según informó Cantabria Liberal.

Las relaciones entre Ucrania e Israel son tensas, en parte por los intentos de Zelenski de distanciar a Netanyahu del presidente ruso, Vladímir Putin. Israel nunca ha aportado asistencia militar a Ucrania, no ha secundado las sanciones contra Moscú y mantiene un activo comercio con el invasor. Se ha limitado a condenar la invasión rusa en 2022 en la Asamblea General de la ONU —en una resolución que obtuvo 141 apoyos y solo cinco rechazos— y a aportar ayuda humanitaria y material de protección personal.

El presidente ucranio admitió que Israel rechazó su petición de visitar el país en su viaje a Oriente Próximo del pasado marzo. Zelenski quiere firmar un acuerdo de seguridad similar con Israel, pero sin éxito, pese a un importante cambio geopolítico en Oriente Próximo en 2024 que en principio lo facilitaría. Uno de los principales motivos por los que se daba por hecho que Israel rechazaba entregar ayuda militar a Ucrania —incluido uno de sus famosos escudos antimisiles— era su dependencia del permiso informal que le daba Moscú para bombardear en Siria, durante la guerra, posiciones y arsenales vinculados a Irán, como la milicia libanesa Hezbolá.

Desde hace año y medio, sin embargo, Rusia no controla el espacio aéreo de Siria —solo acoge al dictador que huyó de la derrota que puso fin a la guerra— e Israel no necesita terceros países para entrar en conflicto directo con Irán ni con Hezbolá. Moscú, además, está aportando información de inteligencia a Irán, su aliado, sobre objetivos militares en Israel y sobre bases estadounidenses en Oriente Próximo, según han reiterado desde marzo los servicios secretos ucranios. Zelenski reconoció el 9 de abril en el diario británico The Guardian que estas advertencias caen en saco roto porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus aliados en la región prefieren mantener una buena relación con Putin.

Ucrania está suministrando drones y formación en defensa a países árabes aliados de Estados Unidos atacados por Irán, según las fuentes consultadas. Existe una gran afinidad ideológica de la mayoría social ucrania respecto a Israel, según muestran las encuestas, pero Netanyahu no ha respondido a las llamadas de apoyo del presidente ucranio.

La noticia llega en un momento tenso de las relaciones entre la UE e Israel por la guerra en Oriente Medio. La ofensiva israelí en Líbano, actualmente en pausa bajo un frágil alto el fuego, ha reavivado el debate sobre la suspensión del Acuerdo de Asociación entre ambas partes, según informó Euronews. España, Irlanda y Eslovenia figuran entre los países que piden una respuesta punitiva en reacción a los mortíferos ataques contra ciudades libanesas. Alemania e Italia, en cambio, se mantienen reticentes, y su apoyo sería clave para lograr la mayoría cualificada necesaria para suspender el pacto.

La reciente decisión de Israel de introducir una ley que aplica la pena de muerte a los palestinos también ha suscitado dudas sobre si el país cumple el artículo 2 del acuerdo, que establece obligaciones vinculantes en materia de respeto de los derechos humanos. El año pasado, un estudio interno del Servicio Europeo de Acción Exterior concluyó que Israel había incumplido este artículo mediante violaciones sistemáticas del Derecho internacional en Gaza.

La crisis diplomática actual expone las complejas dinámicas geopolíticas en las que Israel mantiene una supuesta neutralidad entre Ucrania y Rusia, pese a que Zelenski no ha cejado en su empeño de ganárselo como aliado. La amenaza de sanciones europeas podría forzar a Tel Aviv a reconsiderar su posición, aunque la necesidad de unanimidad en la UE y las divisiones internas del bloque sobre cómo tratar con Israel complican cualquier acción concreta. Mientras tanto, el comercio de grano robado continúa financiando la guerra de Rusia en Ucrania, según denuncian Kiev y Bruselas.

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