Lenacapavir promete frenar el VIH pero enfrenta obstáculos de acceso y distribución global
Un nuevo medicamento inyectable llamado lenacapavir ofrece una alternativa revolucionaria a los tratamientos preventivos diarios contra el VIH, resolviendo el problema crítico de la adherencia al permitir protección con inyecciones cada seis meses. Sin embargo, expertos advierten que la droga aún es demasiado cara en muchas regiones, está excluida de acuerdos de distribución en países latinoamericanos clave como Brasil, México, Perú y Argentina, y por sí sola no eliminará la epidemia de VIH sin alcanzar a las poblaciones de mayor riesgo.
El lenacapavir representa un avance significativo en la prevención del VIH al abordar uno de los mayores desafíos en salud pública: la adherencia al tratamiento. Según Salim Abdool Karim, director y cofundador del Centro para el Programa de Investigación del SIDA en Sudáfrica, los estudios repetidos demuestran que aproximadamente la mitad de los pacientes que comienzan a tomar píldoras de profilaxis previa a la exposición (PrEP) diarias abandonan el tratamiento en el tercer mes, y para finales del año solo quedan unos pocos continuando con la medicación.
El desafío de la adherencia es particularmente agudo con los medicamentos preventivos diarios porque, como señala Abdool Karim, "se le pide a personas que están sanas, que no tienen ninguna enfermedad, que tomen una tableta todos los días. Eso es una barra muy alta". Las mujeres enfrentan obstáculos adicionales: pueden no conocer el estado de VIH de su pareja, pueden tener dificultades para insistir en el uso de condón, y pueden tener poco control sobre si su pareja tiene otras parejas. Además, pueden olvidar tomar la medicación, resentir la necesidad de una píldora diaria, temer que una pareja o familiar descubra el medicamento causando estigma, experimentar efectos secundarios o luchar por obtener nuevos suministros.
El lenacapavir funciona de manera completamente diferente a los medicamentos PrEP establecidos. Mientras que la mayoría de los fármacos preventivos bloquean enzimas que permiten que el virus se reproduzca y se propague, el lenacapavir es el primer medicamento PrEP que apunta a la cápside, una cubierta en forma de cono que rodea el material genético viral. La cápside es esencial para el proceso de replicación del virus, lo que la convierte en un objetivo prometedor. Según Wesley Sundquist, bioquímico de la Universidad de Utah y experto líder en la cápside del VIH, "el lenacapavir es la molécula más potente que conocemos contra el VIH". Sundquist explica que el lenacapavir permanece efectivo durante largos períodos y es potente incluso en concentraciones bajas, "estableciendo un pequeño depósito que se disuelve lentamente".
Para quienes reciben la inyección cada seis meses sin falta, el medicamento funciona de manera excelente porque la adherencia es efectivamente completa. Esto contrasta dramáticamente con los tratamientos diarios, donde la adherencia es infinitamente más difícil de mantener.
Tres grupos de población donde la incidencia de VIH permanece obstinadamente alta se beneficiarían especialmente del lenacapavir, según Abdool Karim: adolescentes y mujeres jóvenes en partes de África, hombres gay más jóvenes en Occidente, y comunidades gay vulnerables en Europa del Este y Asia Central.
En Sudáfrica, el despliegue del medicamento para personas en riesgo comenzó en junio de 2026, respaldado por un acuerdo de julio de 2025 entre el desarrollador del fármaco, Gilead, y una organización de financiamiento público-privado llamada el Fondo Global. Gilead acordó suministrar lenacapavir sin ganancia a hasta 2 millones de personas durante tres años. Anteriormente, en octubre de 2024, Gilead también acordó permitir la producción de versiones genéricas más baratas del medicamento en 120 países con recursos limitados donde las tasas de infección por VIH son altas.
Sin embargo, el acceso global sigue siendo desigual. Melissa Scharwey de Médicos Sin Fronteras informó que algunos países latinoamericanos, incluyendo Brasil, México, Perú y Argentina, han sido excluidos de los despliegues recientes de lenacapavir, a pesar de haber participado en sus ensayos clínicos. Incluso dentro de los países elegibles, los grupos vulnerables pueden seguir siendo ignorados. Scharwey instó a Gilead a aumentar el suministro y vender directamente a Médicos Sin Fronteras a un precio asequible de alrededor de 40 dólares por inyección.
Según la epidemióloga Monisha Sharma de la Universidad de Washington, la pregunta decisiva para reducir el VIH es si el medicamento llega a las personas y lugares donde el VIH se propaga más rápidamente. En su modelado de Sudáfrica, Zimbabue y el occidente de Kenia, proporcionar lenacapavir a aproximadamente el 2-4% de la población adulta, con adopción dirigida entre personas de mayor riesgo, evitó aproximadamente el 12-18% de nuevas infecciones durante diez años.
Aunque el lenacapavir podría acelerar sustancialmente el progreso hacia la reducción de la incidencia, Sharma advierte que "es poco probable que elimine la transmisión del VIH por sí solo". Este impacto depende altamente de precios asequibles del medicamento, canales de distribución eficientes y adopción dirigida entre personas con mayor riesgo de VIH.
La preocupación más profunda de Abdool Karim radica en un problema que el lenacapavir no puede resolver: identificar y alcanzar a quienes están en mayor peligro. "El problema es que aquellos con mayor riesgo necesitan presentarse para tomar la medicación. Y a menudo aquellos con mayor riesgo no se ven a sí mismos en riesgo. Por eso están en riesgo", explica. "Si no podemos alcanzar a aquellos con mayor riesgo, entonces no vamos a hacer mella en esta epidemia de la manera en que esperábamos".
El lenacapavir sigue siendo demasiado caro en algunas regiones y el acceso es bajo. La brecha entre el potencial del medicamento y su implementación real dependerá de decisiones sobre precios, distribución y la capacidad de los sistemas de salud para identificar y llegar a las poblaciones más vulnerables al VIH.

