Líder del Cartel Jalisco Nueva Generación asistió al Mundial de Brasil 2014 mientras era buscado por EE UU
Gerardo González Valencia, uno de los principales líderes de Los Cuinis y cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, asistió a la semifinal del Mundial de Brasil 2014 entre Argentina y Países Bajos mientras era buscado por autoridades estadounidenses por narcotráfico. El capo mexicano, quien vivía bajo identidad falsa en Uruguay desde 2012, presenció el partido desde el Arena de São Paulo el 9 de julio de 2014, según documentos judiciales de Estados Unidos que revelan su doble vida como empresario próspero mientras dirigía operaciones de tráfico de cocaína a gran escala.
Gerardo González Valencia, conocido con los alias de "Lalo", "Flaco" y "Silverio", cruzó la frontera entre Uruguay y Brasil el 4 de julio de 2014 por el paso fronterizo de Chuy, según registros de la Dirección Nacional de Migración de Uruguay que forman parte de su expediente judicial en Estados Unidos. Cinco días después, el 9 de julio, el narcotraficante presenció desde un asiento cercano a la cancha en el Arena de São Paulo la semifinal entre Argentina y Países Bajos, que se definió en penales a favor de la selección argentina liderada por Lionel Messi.
"Juanita hermosa. Aquí viene la fecha de la semifinal y final. Para que busques hotel y vuelos para esas fechas", escribió González Valencia a su esposa, Wendy Amaral, en un correo electrónico previo al viaje, según documentos judiciales. En ese mensaje, el capo le pedía que organizara un viaje familiar desde su escondite en Uruguay hacia dos de las sedes de la Copa del Mundo. Entre las opciones que le envió figuraban boletos que alcanzaban los 21.300 dólares, según un documento adjunto al mensaje. "Igual busca algún lugar donde quieras pasar tu cumple para que reserves", añadió.
González Valencia regresó a Uruguay el 12 de julio de 2014 por el mismo puesto fronterizo, según los registros migratorios. La final del Mundial, en la que Alemania se proclamó campeona del mundo, la vio desde su casa en Punta del Este.
**Buscado por narcotráfico y fuga**
En esa época, González Valencia ya estaba en la mira de la agencia antidrogas DEA: desde 2003 traficaba cocaína a gran escala junto con sus hermanos y su cuñado, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). También era buscado por el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos debido a que en 2001 escapó de una casa de transición en Oakland, California, donde cumplía la parte final de una condena de cuatro años por posesión de metanfetamina con fines de distribución. Había obtenido permiso para salir a buscar trabajo, pero nunca regresó.
González Valencia es uno de los líderes de Los Cuinis, el clan criminal que fue clave para que el CJNG se convirtiera en una de las organizaciones de narcotráfico más grandes del mundo. Las investigaciones atribuyen a González Valencia un cargamento de 750 kilos de cocaína que viajaba oculto entre tiburones congelados y que fue interceptado por las autoridades mexicanas en la península de Yucatán en 2009. También se le responsabiliza por los 4.000 kilos de cocaína transportados en un narcosubmarino detectado por la Guardia Costera estadounidense en 2007. Asimismo, lo vinculan con al menos tres homicidios y el tráfico de armas que recibían asociados del CJNG.
**Vida de empresario en Sudamérica**
Sudamérica se convirtió en el refugio de Gerardo González Valencia, su esposa y sus tres hijos a partir de 2009. Primero se instalaron en Argentina y, tres años después, se mudaron a Punta del Este, Uruguay. "Elegimos vivir solos, lejos de todo lo que habíamos conocido en México, con el propósito de darle a nuestra hija y dos hijos una vida diferente a la que teníamos", escribió Wendy Amaral en una carta dirigida al juez federal estadounidense que revisó el caso de su esposo.
González Valencia se hacía pasar por un próspero empresario mexicano que administraba tiendas de conveniencia en Sudamérica. Esos establecimientos recibían alrededor de 1.000 clientes al día. "Ayer (septiembre de 2011), las tiendas batieron récord de ventas: 24.063 pesos. Objetivo cumplido antes de tiempo", le dijo su gerente en un correo electrónico, según documentos judiciales.
Antes del viaje a Brasil para asistir al Mundial de la FIFA, "Lalo" y su familia recorrieron distintos países de Europa y África. En Botsuana, el capo practicó la cacería, una de sus aficiones. También regresó en varias ocasiones a Jalisco, el estado donde se originó su organización criminal. En febrero de 2013 asistió a la fiesta de cumpleaños de uno de sus hijos, según fotografías que sus abogados incorporaron al expediente penal en un intento por demostrar que llevaba una vida familiar y estaba alejado del narcotráfico.
"La frecuencia de estos viajes familiares de rutina hacia y desde México, y alrededor de Sudamérica y el mundo, es claramente inconsistente con la conducta de alguien que, según el gobierno, actuaba en ese momento como líder de una organización criminal", sostuvieron sus defensores en un memorando. "Él comenzó una nueva vida al mudarse a Argentina".
**Caída del imperio**
Uno de sus negocios en México, el Hotelito Desconocido, fue fichado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por lavar dinero del CJNG. También perdió sus tiendas de conveniencia en Sudamérica, que le ayudaban a justificar su lujosa vida.
Esa imagen de empresario acaudalado terminó por derrumbarse en abril de 2016, cuando fue detenido en Uruguay. Las autoridades le decomisaron identificaciones y actas de nacimiento falsas, teléfonos celulares y joyas. Cuatro años después fue extraditado a Estados Unidos, donde se declaró culpable de cargos de narcotráfico.
Hoy, la única manera que tiene "Lalo" de seguir un Mundial es a través del televisor de la prisión federal de mediana seguridad de Victorville, en California, donde cumple una sentencia de cadena perpetua.






