Los trabajadores latinoamericanos superan por primera vez a los europeos en la Seguridad Social de España
Por primera vez desde que existen registros consolidados, los afiliados a la Seguridad Social de nacionalidades latinoamericanas han superado al conjunto de cotizantes europeos en España. Según datos distribuidos por la Seguridad Social, hay 1,23 millones de afiliados latinoamericanos frente a 1,19 millones de europeos, un cambio radical respecto a 2019 cuando los europeos superaban a los latinoamericanos en 450.000 cotizantes. El sorpasso refleja tanto las condiciones económicas en los países de origen como la demanda de mano de obra en sectores como turismo, hostelería y construcción en España.
El hito marca un giro demográfico significativo en el mercado laboral español. Desde 2019, los afiliados latinoamericanos han ganado 692.000 cotizantes, mientras que los europeos solo han sumado 210.000. En el último mes previo a los datos publicados, los latinoamericanos incorporaron 64.000 nuevos cotizantes frente a los 3.100 que aportaron las nacionalidades europeas, según información de El País.
La regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno ha acelerado este proceso. En el mes anterior a la publicación de datos, los latinoamericanos incorporaron 64.000 cotizantes, consolidando una tendencia que llevaba meses gestándose. El total de afiliados extranjeros en España alcanzó un nuevo récord de 3,45 millones, un salto considerable respecto a los 2,17 millones de 2019 y los 1,74 millones de hace una década.
**Las nacionalidades latinoamericanas que lideran el crecimiento**
Colombia encabeza el crecimiento latinoamericano, pasando de 73.800 afiliados en junio de 2019 a 316.000 en 2026, según los datos de la Seguridad Social. Venezuela le sigue con un aumento de 56.000 a 240.000 cotizantes en el mismo período. Perú ocupa la tercera posición, creciendo de 37.600 a 122.000 afiliados.
Honduras, Argentina y Paraguay completan el grupo de nacionalidades latinoamericanas con mayor crecimiento. Honduras pasó de 27.800 a 70.900 cotizantes, Argentina de 37.000 a 75.000, y Paraguay de 38.000 a 61.600. Ecuador, que fue la primera nacionalidad latinoamericana en afiliaciones en 2012, ha crecido mucho menos: solo sumó 4.300 cotizantes desde 2019, manteniéndose como la cuarta nacionalidad con más empleados pero con un ritmo de expansión significativamente menor que sus vecinos.
**Razones del desplazamiento migratorio**
Javier Ruiz Santacruz, exdirector de Censos y Demografía del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia, señala que "el motor principal" de la llegada de trabajadores latinos a España "es la búsqueda de economías que ofrezcan mayores garantías de formalización laboral y seguridad jurídica para construir proyectos de vida a largo plazo, contrastando con la alta informalidad estructural en los países de origen", según reporta El País.
Mónica María Monguí, doctora en Sociología e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, añade que "en varios países latinoamericanos sigue pesando la inestabilidad laboral, los bajos salarios, la desigualdad, inseguridad y la dificultad de mejorar la calidad de vida en general". Contrasta esto con la situación europea: "La movilidad europea se encuentra en una fase distinta, ya que estas comunidades llevan décadas asentándose en España al amparo de la libre circulación, y una parte importante de ese proceso ya está consolidado. El margen para registrar crecimientos acelerados es menor".
Monguí también señala que en otros países europeos "los salarios, la estabilidad y la protección social pueden ser más favorables, de modo que trasladarse a España no siempre representa una mejora profesional". Esto explica por qué países como Polonia, cuya economía ha avanzado significativamente en los últimos años, ya no son fuente de migración hacia España como lo fueron en el pasado.
**Factores de atracción desde España**
Jacobo Muñoz Comet, especialista de la UNED, considera que "la creación de empleo es sin duda uno de los principales motores que explica el incremento de la llegada de inmigrantes en los últimos años". Subraya que el crecimiento "sigue apoyándose en la expansión de actividades como el turismo, la hostelería y la construcción", sectores que demandan "mano de obra poco cualificada y que la población inmigrante, como la latinoamericana, ayuda a cubrir".
Muñoz Comet destaca que España "siempre ha sido un destino atractivo para la población latinoamericana por la afinidad cultural e idiomática, y ahora más todavía por unas redes sociales consolidadas tras más de dos décadas de asentamiento que facilitan las llegadas".
**El papel de Italia y el crecimiento europeo**
Italia es el país europeo que más nuevo empleo ha aportado en los últimos años, pasando de 131.000 afiliados en 2019 a 220.000 en 2026. Los especialistas subrayan que una parte importante de este crecimiento corresponde a personas latinoamericanas con ascendencia italiana que desarrollan su carrera laboral en España.
Ucrania ocupa el segundo lugar en crecimiento europeo, pasando de 49.000 afiliados antes de la pandemia a 83.000 actualmente. Este aumento está directamente vinculado a la invasión rusa de 2022, que convirtió a los ucranianos en la comunidad laboral europea que más ha crecido en los últimos años. Rusia, por su parte, pasó de 21.600 a 37.900 cotizantes en el mismo período.
Portugal, Francia y Alemania también registran crecimientos significativos. Portugal pasó de 57.600 a 73.200 afiliados, Francia de 51.700 a 66.000, y Alemania de 45.000 a 56.000. Rumania, que fue el primer país global en afiliaciones hasta que Marruecos la superó en 2024, retrocede desde 2019 con una pérdida de 7.900 afiliados, aunque en el último año vuelve a registrar crecimiento con 2.600 cotizantes más.
**Marruecos lidera el crecimiento africano**
Marruecos es el protagonista del conjunto africano, concentrando dos de cada tres afiliados africanos a la Seguridad Social. La comunidad marroquí ha crecido con fuerza desde 2019, pasando de 274.000 cotizantes a 422.000. El total de afiliados africanos alcanza 667.000, siendo Marruecos seguido por Senegal, que creció de 37.900 a 70.200 empleos, y Malí, que pasó de 17.900 a 44.500 afiliados.
**Asia en expansión**
Asia también registra un impulso significativo, pasando de 228.000 afiliados en junio de 2019 a 321.000 en 2026. China es el país que más contribuye a este avance, creciendo de 107.000 a 133.000 cotizantes. Pakistán pasó de 38.900 a 58.500 afiliados, e India de 22.200 a 35.500. Los asiáticos representan 321.000 afiliados totales, con cuatro de cada diez siendo chinos.
**Otros grupos migratorios**
Los americanos que no hablan lenguas romances suman 18.400 afiliados, pasando de 10.500 en 2019. Estados Unidos es el principal país de este grupo con 15.200 cotizantes. Oceanía registra 2.286 afiliados en 2026, casi todos australianos, frente a 1.316 en 2019. Los apátridas pasaron de 455 a 2.487, y los que no consta su nacionalidad de 2.382 a 3.267.
**Diferencias con la Encuesta de Población Activa**
Los datos de la Seguridad Social difieren de los de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), ya que la primera es un registro administrativo que no capta la economía irregular, mientras que la segunda sí. La Seguridad Social registra 3,4 millones de cotizantes extranjeros, mientras que el INE sitúa el total de ocupados extranjeros en 3,52 millones en el primer trimestre. Esta diferencia de aproximadamente 400.000 personas da una aproximación a la dimensión del empleo irregular en España, según los especialistas.
Sin embargo, el hito del sorpasso latinoamericano sobre europeos ya se había producido en los datos del INE. Los ocupados latinoamericanos superan a los europeos en casi 300.000 personas y están por delante cada trimestre desde el segundo de 2022. La previsión es que el proceso de regularización extraordinaria estreche la brecha entre los registros de la Seguridad Social y los del INE, convirtiendo buena parte del empleo irregular en cotizaciones formales.
**Precedentes históricos**
Este fenómeno no es completamente nuevo. La primacía de los ocupados latinoamericanos sobre los europeos ya se produjo durante la primera gran ola migratoria de principios de siglo: de 2002 a 2012 había más ocupados del otro lado del Atlántico que del continente europeo. Este patrón se revirtió durante la Gran Recesión y en los años posteriores, pero ahora vuelve a repetirse con mayor intensidad.
Los datos consolidados de la Seguridad Social no permiten afinar completamente el dato de todos los países antes de 2012, ya que antes de esa fecha no se distribuía la afiliación media de cada nacionalidad. En junio de 2007, antes del colapso de la burbuja inmobiliaria, la Unión Europea sumaba 659.000 afiliados, por debajo de los seis países latinoamericanos que entraban en la decena de principales (667.500), aunque estos datos tienen limitaciones metodológicas.
**Trabajadores con doble nacionalidad**
La EPA también detalla un dato que no aporta la Seguridad Social: el conjunto de trabajadores con doble nacionalidad. En los registros de cotizantes cuentan como españoles, mientras que en los del INE se les diferencia con esa categoría. Ya son 1,25 millones, el doble que antes de la pandemia. La mayoría de estos trabajadores son de origen latinoamericano, ya que casi todos los pasaportes que España permite compatibilizar con el suyo son de esa zona del mundo.



