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Maduro comparece por segunda vez ante tribunal de Nueva York acusado de narcoterrorismo

El depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores comparecen este jueves 26 de marzo de 2026 ante el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York para su segunda audiencia desde su captura en enero, enfrentando cuatro cargos de narcoterrorismo y posesión de armas. La vista, presidida por el juez federal Alvin Hellerstein de 92 años, abordará la validez de las pruebas presentadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, mientras la defensa denuncia el bloqueo de fondos venezolanos necesarios para pagar sus honorarios legales.

INTERNACIONAL26 MAR 2026

Maduro y Flores se presentan ante el veterano juez federal Alvin Hellerstein acusados de cuatro cargos de narcoterrorismo y posesión de armas, de los cuales ya se declararon "no culpables" en la primera audiencia celebrada en enero, según El País. En la vista oral de este jueves, prevista inicialmente para el 17 de marzo, se espera que se empiece a debatir la validez de las pruebas sobre las que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha fundamentado el caso, además de definirse las líneas y alegatos de los abogados.

La audiencia es clave para determinar si el juez Hellerstein acepta las peticiones de la defensa y la fiscalía o si el calendario procesal sigue su curso hacia un juicio que los expertos pronostican que no empezará hasta dentro de uno o dos años, cuando el juez tendría 94 años, según el medio español. The New York Times reportó que el magistrado fue visto quedándose dormido durante una vista el año pasado, lo que suscita dudas sobre su capacidad para conducir un proceso que se prevé largo y de extrema complejidad técnica.

Uno de los nudos gordianos será si se puede juzgar a un mandatario sacado por la fuerza de su país, es decir, si a Maduro le asiste o no la legalidad internacional, según El País.

La defensa presentó el jueves una nueva moción ante el tribunal en la que insiste en que se desestimen los cargos de narcoterrorismo y cuestionan directamente los argumentos del Gobierno de Estados Unidos. Maduro y Flores alegan no tener recursos propios para pagar su defensa privada y denuncian que se les impide usar fondos del Estado venezolano al no ser reconocido ya como jefe de Estado, según la información publicada.

La moción, firmada por Barry Pollack, representante legal de Maduro, y Mark Donnelly, abogado de Flores, sostiene que el bloqueo de fondos impuesto por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que el 9 de febrero revocó una licencia inicial para liberar el pago, vulnera la Sexta enmienda de la Constitución de Estados Unidos, y ello "interfiere directamente con el derecho de la pareja a elegir al abogado de su preferencia", según El País. "El Gobierno de Venezuela tiene la obligación de pagar los honorarios del señor Maduro", insiste Pollack en el documento.

El caso dio una nueva vuelta de tuerca el lunes, cuando el Gobierno de Estados Unidos, a través del fiscal encargado del caso, Jay Clayton, pidió al juez Hellerstein una orden de protección, o confidencialidad, sobre el material probatorio para que no comparta con la defensa algunas evidencias, según la fuente. Los abogados de Maduro y Flores la aceptaron en su mayor parte, excepto un párrafo clave: el número 13, que les impide compartir las pruebas con los otros cuatro coacusados en el caso, todos prófugos de la justicia estadounidense.

Se trata del ministro del Interior, Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín, Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente, y Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero y presunto líder de la organización criminal Tren de Aragua, según El País. Ninguno ha pisado jamás un tribunal estadounidense.

Maduro Guerra se manifestó esta semana en Caracas mediante un vídeo en la red social X para decir que su padre "está muy bien", con "mucho ánimo" y "fuerza" pese a las duras condiciones de reclusión en la cárcel de Brooklyn donde está preso desde principios de enero, según el medio. "Vamos a ver a un presidente delgado, atleta, está haciendo ejercicio todos los días", dijo el diputado. Sobre Cilia Flores, destacó que está "firme y alerta".

El argumento de la fiscalía para pedir la máxima reserva sobre pruebas del caso es contundente: estos cuatro coacusados, que se encuentran en libertad en el extranjero, podrían identificar a los testigos y, "a través del aparato del Estado venezolano", arrestarlos, amenazarlos o causarles mayor daño, según El País. En su carta a Hellerstein, la fiscalía cita como precedente el caso de militares venezolanos detenidos en 2006 para encubrir un cargamento de cocaína vinculado a Maduro y Cabello. Los oficiales habrían sido arrestados para desviar el foco de atención del caso.

Si el juez Hellerstein aprueba la orden de protección, el tribunal de Nueva York controlaría qué información llega y cuál no llega a figuras que siguen ejerciendo poder en Venezuela. Pero si la rechaza, los abogados de Maduro y Flores podrían compartir libremente los documentos del caso con Cabello, Rodríguez Chacín, Maduro Guerra y Guerrero Flores sin que el tribunal pueda sancionarlo, según la información. La defensa tiene la intención de recurrir la solicitud del fiscal, como muy tarde, el 30 de marzo, lo que podría provocar una nueva demora. Los tribunales suelen dictar órdenes de protección como un "medio para proteger la identidad de los testigos".

En su carta al juez, Clayton, en su día presidente del regulador bursátil estadounidense SEC, subraya que el riesgo de daño a testigos y destrucción de pruebas "resulta particularmente apremiante en el presente caso, no solo porque los individuos no detenidos han recurrido históricamente a la violencia contra testigos y otras personas, sino también porque lo han hecho bajo el amparo del poder estatal, y podrían volver a hacerlo contra los testigos o sus familiares, quienes podrían ser injustificadamente arrestados y detenidos sin que el Gobierno o este tribunal dispongan de recurso alguno" para impedirlo, según El País.

Cada uno de los coacusados es objeto de una orden de detención vigente emitida por el tribunal. "Cabello Rondón, Rodríguez Chacín y Maduro Guerra son figuras políticas destacadas en Venezuela, con estrechos vínculos con las fuerzas militares y de seguridad venezolanas, y cuentan con cientos de miles o incluso millones de seguidores en línea", explica el fiscal al juez, según la fuente. Cabello tiene 2,6 millones de seguidores en X y más de un millón en Instagram. También se les imputa haber traficado cantidades masivas de cocaína hacia Estados Unidos y, en el caso de Cabello Rondón y Rodríguez Chacín, en asociación con organizaciones terroristas extranjeras.

Estados Unidos emprendió la persecución legal de Maduro en marzo de 2020, cuando acusó al presidente de Venezuela de narcotráfico y ofreció 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, según El País. "Es hora de llamar a este régimen por lo que es", dijo entonces, en el último año de la primera presidencia de Donald Trump, el fiscal general William Barr al anunciar unos cargos que afectaron también a otros destacados miembros del Gobierno venezolano, entre ellos Diosdado Cabello, Hugo El Pollo Carvajal, extraditado a Estados Unidos y que el año pasado se declaró culpable de los delitos que se le imputan, el recientemente destituido Vladímir Padrino y el ministro de Industria Tareck El Aissami.

Cuando este jueves vuelva a sentarse ante el juez, Maduro lo hará por cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y un cuarto delito de posesión de esas armas, según la información. Flores, por su parte, está acusada de otros cuatro cargos relacionados: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas. En su primera comparecencia ante el juez, Maduro, además de declararse "no culpable", se presentó como "prisionero de guerra", según El País.

El proceso judicial se prevé largo y tortuoso, con múltiples cuestiones legales complejas por resolver, incluyendo la validez de juzgar a un mandatario extraído por la fuerza de su país, el acceso a fondos para la defensa legal, y la protección de testigos en un caso que involucra a figuras que mantienen poder en Venezuela. La decisión del juez Hellerstein sobre la orden de protección solicitada por la fiscalía será determinante para el desarrollo del caso, ya que podría limitar significativamente la capacidad de la defensa para coordinar estrategias con los coacusados que permanecen fuera del alcance de la justicia estadounidense.

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