

A cuatro años del plazo para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, más de 2.000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a agua potable y saneamiento de calidad, según informes recientes. El cambio climático, el crecimiento demográfico y la falta de inversión amenazan con agravar una crisis que golpea especialmente a mujeres, niñas y poblaciones vulnerables, mientras expertos advierten que el ritmo actual de progreso es insuficiente para alcanzar las metas de 2030.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 de las Naciones Unidas, dedicado al agua y saneamiento, se mantiene estancado en un nivel de progreso moderado a escala global, según los últimos informes publicados que analizan su evolución. Con la fecha límite de 2030 cada vez más cercana, quedan solo cuatro años para cumplir los compromisos adquiridos, pero los desafíos pendientes son enormes.
"El ritmo de progreso actual es insuficiente para alcanzar las metas sin una aceleración significativa", advierte Borja Montaño Sanz, profesor titular del Departamento de Análisis Económico Aplicado de la Universidad de Alicante, según Cinco Días. El experto señala que aunque ha habido ciertos avances, como el aumento del porcentaje de población con servicios gestionados de forma segura y la reducción de prácticas de defecación al aire libre, todavía falta mucho por hacer.
La Organización de Naciones Unidas aprovecha el Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo, para alertar sobre la desigualdad que genera la carencia de este recurso, especialmente en mujeres y niñas, que son las encargadas de recolectar agua en los países en vías de desarrollo, según Cinco Días. La campaña de 2026 explora la relación entre agua y género, subrayando cómo la carencia de agua potable y saneamiento impacta especialmente a mujeres y niñas y obstaculiza sus posibilidades de progreso educativo y económico, según Veolia.
**El mundo en bancarrota hídrica**
En un estudio reciente, la ONU habló de que el mundo está en bancarrota hídrica, lo que significa que las sociedades consumen más agua de la que la naturaleza puede reponer y que se están agotando las reservas estratégicas como acuíferos, glaciares y humedales, según Cinco Días. Los datos son alarmantes: pérdida de 410 millones de hectáreas de humedales, disminución del 70% de los grandes acuíferos, pérdida de volumen desde los años noventa en más del 50% de los grandes lagos y descenso de la masa glaciar de más del 30% desde 1970.
"La situación no es buena porque estamos desbalanceando los flujos del agua por la sobreexplotación, y la devolvemos contaminada", incide Paloma Alcorlo Pagés, profesora titular de Ecología y Limnología del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, según Cinco Días.
Para Víctor Ruiz Ezpeleta, profesor de OBS Business School, el principal obstáculo es la brecha en financiación, además de la falta de infraestructuras resilientes. "Se necesita cuadruplicar la inversión global", considera, según Cinco Días. A lo anterior se suma el cambio climático y el crecimiento de la población. "El primero ha elevado las sequías, las inundaciones y la variabilidad hidrológica. Y el segundo, al que prestamos menos atención, implica una demanda cada vez más creciente que eleva a su vez la presión sobre los recursos hídricos", indica Montaño.
**Desigualdad en el acceso: los más pobres pagan más**
Un estudio publicado en Earth's Future, liderado por investigadores de la Universidad de Stanford, revela cómo la escasez de agua en ciudades crecerá hasta 2050, pero lo más inquietante no es la previsión, sino lo que revela: la crisis no será igual para todos, según Ecoticias. En ciudades en expansión, los hogares más vulnerables pagarán más por menos agua.
El caso de Pune, en India, funciona como una advertencia global, según Ecoticias. Con más de siete millones de habitantes y camino de convertirse en megaciudad, su modelo hídrico refleja lo que ocurrirá en decenas de grandes urbes si no se toman decisiones estructurales. En esta ciudad, muchas familias dependen de camiones cisterna privados para abastecerse, pagando precios más elevados que los usuarios conectados a la red pública. Esta situación genera una paradoja: quienes tienen menos recursos acaban destinando una mayor parte de sus ingresos a un bien esencial.
Casi el 19% de la población de Pune vive en asentamientos informales, donde el acceso depende de grifos públicos o vendedores privados, según Ecoticias. En ese contexto, el coste del agua puede alcanzar hasta una quinta parte de los ingresos familiares, una carga que convierte un recurso básico en un lujo. El acceso varía de forma extrema: mientras algunos hogares disponen de suministro continuo, otros apenas reciben agua durante 20 minutos al día.
Pune no está sola. Desde comienzos de siglo, más de 80 grandes ciudades, incluidas Ciudad del Cabo, São Paulo o Chennai, han sufrido sequías extremas, según Ecoticias. Las previsiones son claras: más de un tercio de la población urbana mundial enfrentará escasez hídrica en 2050, y una cuarta parte estará en India.
**Soluciones: gestión, no solo más agua**
El estudio de Stanford introduce una idea clave: no sería necesario aumentar significativamente los recursos hídricos disponibles. El problema está en la gestión, según Ecoticias. Las simulaciones realizadas, que integran datos climáticos, demográficos y económicos, muestran que aplicar políticas aisladas, como reparar fugas o subir tarifas, apenas mejora la situación. El verdadero impacto aparece cuando las medidas se combinan.
Entre las soluciones más innovadoras destaca la creación de un mercado regulado de agua, en el que agricultores puedan transferir parte del recurso destinado al riego hacia el uso urbano mediante sistemas controlados, según Ecoticias. El resultado es significativo: reducción del coste del agua del 18% al 4% para los hogares vulnerables y acceso mínimo garantizado de 40 litros por persona al día. Sin estas medidas, ese nivel podría caer por debajo de 23 litros diarios, un umbral crítico para la salud.
El conflicto no es menor: la agricultura consume cerca del 80% del agua en la cuenca del río Bhima, con cultivos intensivos como la caña de azúcar, según Ecoticias. Al mismo tiempo, la ciudad crecerá de 7 a 11 millones de habitantes en apenas unas décadas. Dos demandas incompatibles compitiendo por un recurso cada vez más limitado.
"Debemos seguir mejorando la calidad del agua, disminuyendo la contaminación por nutrientes o pesticidas, mejorar en eficiencia, especialmente en agricultura (70% del consumo), y reducir el estrés hídrico y la presión sobre los ecosistemas acuáticos", avisa Montaño, según Cinco Días.
**Europa: mejor situación pero con retos pendientes**
En el caso europeo, el panorama es más halagüeño. "La región mantiene un desempeño relativamente sólido. Cuenta con altos niveles de acceso a agua potable segura y a servicios de saneamiento, respaldados por infraestructuras avanzadas y marcos regulatorios consolidados", apunta Cristina Sánchez, directora ejecutiva de Pacto Mundial ONU España, según Cinco Días. No obstante, alerta de que persisten retos vinculados a la presión de los recursos, la contaminación y la necesidad de reforzar su gestión sostenible.
España enfrenta retos específicos, siendo uno de los países europeos más afectados por el estrés hídrico y el cambio climático, según Veolia. Las sequías prolongadas y las lluvias torrenciales impactan especialmente a las poblaciones en situación de vulnerabilidad. Otros retos críticos en el país son el estrés de este recurso natural y la depuración de aguas residuales, con sanciones de la Unión Europea aún pendientes, según Cinco Días.
Alcorlo lamenta que pese al desarrollo tecnológico en Occidente se produzcan todavía fallos en el acceso, como en el barrio de la Cañada Real en Madrid o en Andalucía, en la zona del Bajo Guadalquivir, según Cinco Días. La profesora de la UAM también lamenta la escasa implantación del tratamiento terciario, más costoso, pero que retira pesticidas, medicamentos y otras drogas. "En Madrid solo 30 de las 150 instalaciones cuentan con este sistema", especifica.
**Agua como arma de guerra**
Ruiz Ezpeleta subraya que este recurso, cada vez más valioso, ya se usa como arma de guerra. "La situación empeorará con el crecimiento demográfico y la crisis climática", advierte, según Cinco Días. África, Oriente Próximo, el Mediterráneo y Asia central y meridional son las zonas en peligro de quiebra. "El agua es uno de los factores más estratégicos en la actualidad y eso la convierten en un elemento de poder, vulnerabilidad, amenaza y negociación entre Estados", apostilla Alberto Garrido, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, según Cinco Días.
**Iniciativas y proyectos en marcha**
Existen algunas iniciativas en marcha para cumplir con los objetivos marcados. Montaño menciona el proyecto de investigación SOS Agua XXI, subvencionado con seis millones de euros por el CDTI y gracias a fondos europeos y el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, según Cinco Días. El objetivo es la investigación en eficiencia hídrica y agricultura de precisión con la participación de empresas y universidades, con un papel destacado de la Universidad de Alicante y el Instituto del Agua y las Ciencias Ambientales.
Garrido, también director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín, relata una medida novedosa que se está implantando en nuevos desarrollos urbanos en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares, y que ya es un estándar en Australia, Japón y Singapur: "El uso del agua de ducha para llenar las cisternas de los inodoros a través de la red secundaria en zonas con estrés hídrico", según Cinco Días. Se trata de un segundo circuito de tuberías dentro del mismo edificio, separado de las de agua potable, que transporta las aguas grises tratadas para el riego de jardines, limpieza de zonas comunes o sistemas contra incendios.
En Alicante, País Vasco y en otras ciudades europeas se están impulsando proyectos de parques inundables que buscan recuperar zonas inundables ocupadas por carreteras, urbanizaciones o polígonos industriales, según Cinco Días. También se están implementando drenajes sostenibles que, en vez de colocar un pavimento de hormigón, utilizan ladrillos sin cementación sobre un lecho de arena que permite la infiltración del agua cuando se produzcan precipitaciones. "Minimiza el impacto de las inundaciones y ayuda a recargar los acuíferos", subraya Alcorlo Pagés.
Veolia, empresa líder en gestión del agua, impulsa la seguridad ecológica ofreciendo soluciones que mitigan el impacto del cambio climático y fomentan el desarrollo sostenible, según la compañía. La empresa fue seleccionada por la Agencia Ejecutiva Europea de Salud y Digital para supervisar la monitorización de patógenos en aguas residuales en un importante proyecto de vigilancia epidemiológica. Sus laboratorios analizarán hasta 500 muestras europeas, realizando más de 500 análisis por muestra para detectar virus, bacterias y contaminantes, creando un sistema de alerta temprana para prevenir riesgos sanitarios.
La regeneración y reutilización del agua, junto con la valorización de residuos, la eficiencia energética y la preservación de la biodiversidad, son los ejes que han transformado a las antiguas depuradoras en ecofactorías, infraestructuras verdes que afrontan la escasez de recursos y los revalorizan, como la Ecofactoría del Baix Llobregat en Barcelona y la Ecofactoría BioSur en Granada, según Veolia.
Veolia ha obtenido los mejores resultados del sector privado en los PERTEs de digitalización del agua, con 17 proyectos cofinanciados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y los fondos NextGenerationEU que beneficiarán a más de 6,2 millones de habitantes en 209 municipios, desde grandes ciudades a zonas con baja densidad de población, creando 1.457 empleos en todo el territorio nacional, según la compañía.
**El reto empresarial**
La gestión sostenible del agua empieza a consolidarse como una prioridad en las estrategias ambientales de las empresas. Más del 60% de las compañías españolas cuenta con este tipo de políticas y el 99% tiene en marcha mecanismos para reparar los impactos adversos producidos, según el último informe del Pacto Mundial de la ONU España Comunicando el progreso 2025, citado por Cinco Días.
Sin embargo, el principal reto es calcular su consumo en los procesos industriales, como ya se hace con las emisiones de dióxido de carbono o la demanda de energía. "Si queremos cumplir el ODS 6, el primer gran desafío es medir el agua que utilizamos en el tejido empresarial", avisa Cristina Sánchez, según Cinco Días.
El 64% de las compañías dice conocer su consumo, pero apenas el 20% dispone de datos sobre su extracción, cuando el promedio global se sitúa en el 41%, según Cinco Días. Una brecha que se explica por la prevalencia de pymes y su menor capacidad para calcular la huella, ya que solo el 12% lo hace.
Garrido agrega que el 93% de los hoteles ya mide su consumo y el 77% aplica medidas de ahorro, pero solo el 46% cumple sus objetivos de reducción, según Cinco Días. Además, destaca que empresas como Nestlé, Matarromera, Mahou-San Miguel, Danone y Pascual trabajan en la optimización de procesos de limpieza para recortar el gasto, la captación de agua de lluvia y uso de la regenerada, control de fugas, mantenimiento predictivo y tratamiento avanzado de efluentes para la reutilización interna. En el sector financiero, BBVA redujo un 27% su consumo entre 2019 y 2025 en edificios, oficinas y centros de datos y un 36% la huella por empleado.
**Equidad y acceso social**
El acceso al agua es un derecho fundamental y universal que debe garantizarse a toda la ciudadanía. Ya en 2012, Veolia fue pionera al implementar medidas sociales para combatir la desigualdad y la exclusión social de colectivos vulnerables, estableciendo fondos y tarifas sociales antes de que la legislación lo exigiera, según la compañía.
En 2020, Veolia y Cruz Roja lanzaron OLA, un programa que ofrece itinerarios personalizados de inserción laboral a personas en situación de vulnerabilidad, según Veolia. En 2025, el 82% de las participantes fueron mujeres. Concebido como modelo replicable, su metodología se basa en cinco pilares: cobertura de necesidades básicas, acompañamiento emocional, servicios de empleabilidad, coordinación municipal y evaluación de impacto.
**Prevención o reacción**
"Deberíamos preguntarnos si estamos gestionando el riesgo o reaccionando cuando ya ha ocurrido. La prevención comienza con cartografía climática, inventario de fenómenos extremos, identificación de puntos críticos y análisis de recurrencia. Sin eso, se basa más en la reacción que en la planificación; hace falta continuidad técnica y estabilidad", cree Guillem Martín, profesor de Climatología de la Universidad Carlemany, según Cinco Días.
"Hay una ceguera hídrica: el agua se percibe como un recurso barato e inagotable. Si bien las empresas han empezado a calcular su huella, falta voluntad política para reformas valientes. Se echa en falta una mayor colaboración público-privada y que la sociedad valore el coste real del servicio", opina Ruiz Ezpeleta, según Cinco Días.
La lección es clara: sin reformas estructurales que incluyan inversión en infraestructuras, mejora de la gobernanza y políticas de equidad, la crisis del agua no solo será ambiental, sino también social, según Ecoticias. "Si no cambia el modelo de uso, nos enfrentaremos al riesgo de que colapsen acuíferos, aumente la desertificación y crezcan las migraciones y los conflictos", concluye Montaño, según Cinco Días. Garantizar un acceso justo y sostenible al agua se perfila como uno de los grandes retos globales del siglo XXI.