Masacre en El Fasher: más de 2.000 civiles ejecutados por paramilitares sudaneses en brutal limpieza étnica
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Masacre en El Fasher: más de 2.000 civiles ejecutados por paramilitares sudaneses en brutal limpieza étnica

Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han perpetrado una masacre sistemática contra la población civil en El Fasher, Sudán, tras capturar la ciudad a finales de octubre de 2025. Según múltiples fuentes, más de 2.000 personas han sido ejecutadas en pocos días, incluyendo mujeres, niños y ancianos, en lo que expertos comparan con las primeras horas del genocidio de Ruanda.

INTERNACIONAL7 NOV 2025

La ciudad sudanesa de El Fasher, último bastión del ejército regular en la región de Darfur, cayó en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) el 26 de octubre de 2025, desencadenando una ola de violencia extrema contra la población civil que continúa hasta hoy. Según informes de Naciones Unidas, organizaciones humanitarias y testimonios de supervivientes, los paramilitares han ejecutado a más de 2.000 personas en lo que constituye una de las peores atrocidades del conflicto civil sudanés iniciado en 2023.

Las RSF, grupo paramilitar surgido de las milicias Janjaweed responsables del genocidio de Darfur entre 2003 y 2005, sitiaron El Fasher durante casi dos años antes de su caída. Según el Laboratorio de Investigación Humanitaria de la Universidad de Yale, la cifra de víctimas podría ser mucho mayor, con analistas que estiman "decenas de miles" de personas asesinadas.

"Dispararon a niños frente a nosotros, algunos ni siquiera tenían cinco años", relató Rashida Ishaq, una trabajadora de la sociedad civil de 33 años que logró escapar a la ciudad de Al Tawila, según informó el medio The New Arab. Su testimonio describe cómo los combatientes de las RSF irrumpieron en su hogar, ejecutaron a su tío y posteriormente llevaron a su familia a una plaza pública donde mataron a más de 20 hombres, incluidos ancianos y niños pequeños.

Las imágenes satelitales analizadas por expertos muestran lo que parecen ser fosas comunes y "agrupaciones" consistentes con cuerpos humanos. Videos verificados por la BBC muestran a combatientes de las RSF ejecutando a civiles desarmados a quemarropa, celebrando lo que ellos mismos describen como un "genocidio".

"Mira todo este trabajo. Mira este genocidio", se jacta un combatiente en un video mientras pasa junto a nueve cadáveres. "Todos morirán así", añade sonriendo a la cámara, con las insignias de las RSF claramente visibles.

En el Hospital de Maternidad Saudí, el último centro médico funcional de la ciudad, fueron asesinados entre 460 y 500 médicos, pacientes y acompañantes, según confirmó la Organización Mundial de la Salud. Además, la OMS denunció que las RSF tomaron como rehenes a cuatro médicos, un farmacéutico y una enfermera, exigiendo rescates superiores a 150.000 dólares por su liberación.

Los testimonios recogidos por diversas organizaciones describen un patrón sistemático: los paramilitares realizan redadas casa por casa, separan a hombres y niños para ejecutarlos, y exigen rescates a las familias. Quienes pueden pagar, a menudo mediante aplicaciones bancarias móviles, tienen alguna posibilidad de ser liberados; quienes no pueden, son ejecutados.

Ahmed Ali Suleiman, de 37 años, recibió una llamada informándole que su hermano menor Shammar, de 22 años, había sido detenido. Los captores exigieron 50 millones de libras sudanesas (aproximadamente 3.300 dólares) en tres horas. "No tenía la cantidad completa, así que les pedí que aceptaran cinco millones como primer pago, con el resto para después, y aceptaron", relató Ahmed. "Envié el dinero a través de la aplicación Bankak del Banco de Jartum. Pero horas después, cuando los llamé el domingo por la noche, me dijeron: 'Tu hermano se fue al cielo'".

Las RSF han construido un terraplén de arena de 56 kilómetros alrededor de la ciudad, bloqueando las rutas de escape para los civiles. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), al menos 26.000 personas han huido en dos días, principalmente hacia el campo de refugiados de Tawila, donde muchos niños llegan separados de sus familias o sin acompañantes. Sin embargo, se estima que 260.000 personas siguen atrapadas en la ciudad.

Los expertos señalan que la masacre tiene claros motivos étnicos, dirigida principalmente contra grupos no árabes como los zaghawa, fur, berti y masalit. Nesrine Malik, analista sudanesa, escribió en The Guardian: "Las RSF de hoy son los Janjaweed de ayer, excepto que esta vez están armados hasta los dientes, apoyados por poderosos aliados externos, y con un renovado apetito por purgar una vez más a las poblaciones no árabes con las que han sido hostiles durante décadas".

El brigadier general de las RSF, al-Fateh Abdullah Idris, conocido como Abu Lulu, fue filmado ejecutando personalmente a civiles desarmados mientras declaraba: "Nunca tendré piedad. Nuestro trabajo es solo matar". Tras la difusión de estos videos, las RSF anunciaron su arresto, aunque activistas sudaneses han criticado esta medida como un simple truco publicitario.

El general Mohamed Hamdan Dagalo, líder de las RSF conocido como Hemedti, ha admitido que sus tropas cometieron "violaciones" y dijo que los incidentes serían investigados. Un alto funcionario de la ONU informó la semana pasada que las RSF habían notificado el arresto de algunos sospechosos dentro de sus filas.

La Corte Penal Internacional (CPI) anunció a principios de noviembre que está trabajando para "preservar y recopilar pruebas relevantes para su uso en futuros procesamientos" como parte de su investigación sobre Darfur, y que las atrocidades reportadas, "si se confirman, pueden constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad según el Estatuto de Roma".

El Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó la caída de El Fasher como una "terrible escalada" de violencia e instó a los países extranjeros a dejar de proporcionar armas o apoyo a los grupos en conflicto. Thomas Fletcher, Subsecretario General de la ONU para Asuntos Humanitarios, comparó la violencia con la del genocidio de Darfur y declaró: "El Fasher, ya escenario de niveles catastróficos de sufrimiento humano, ha descendido a un infierno aún más oscuro".

Expertos y organizaciones humanitarias han criticado a la comunidad internacional, particularmente a Estados Unidos, por imponer sanciones a los beligerantes pero no aplicar presión efectiva sobre los países que los financian y arman. Amnistía Internacional expresó preocupación por la complicidad del Reino Unido en la venta de armas a los Emiratos Árabes Unidos, que han sido reportadas en manos de las RSF.

La captura de El Fasher ha dado a las RSF el control sobre las cinco capitales de Darfur, además de gran parte del territorio de Darfur Occidental. Algunos analistas advierten sobre una posible partición de Sudán mediante el establecimiento de un estado de facto, aunque el grupo Armed Conflict Location and Event Data (ACLED) comentó que para la fundación de un gobierno alternativo, las RSF probablemente necesitarían capturar gran parte de la región de Kordofán, que el ejército sudanés y sus aliados están trabajando para asegurar.

Mientras tanto, la crisis humanitaria se agrava. Médicos Sin Fronteras ha reportado que de los refugiados que llegaron al campo de Tawila durante la semana previa a la caída de la ciudad, el 5% de los niños estaban agudamente desnutridos y el 26% gravemente desnutridos. Adam Rijal, portavoz de la Coordinación de Desplazados y Refugiados de Darfur, describió una situación desesperada: "Hay una necesidad urgente de proporcionar alimentos, agua potable, servicios de saneamiento y apoyo psicológico, además de crear espacios seguros para niños y proporcionar materiales de refugio".

La masacre de El Fasher ha aumentado la presión para la ayuda y la diplomacia en Sudán. Grupos internacionales habían advertido de un gran desastre, asesinatos masivos, violaciones, hambre y desplazamiento que afectaría a más de 14 millones de personas en Darfur para finales de 2025. La masacre se ha convertido en un símbolo de la violencia más amplia después del colapso de los esfuerzos de paz y puede hacer improbable un acuerdo negociado en el futuro cercano.

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