Varios buques cargueros abandonaron este miércoles el estrecho de Ormuz como parte de un plan coordinado por Naciones Unidas para evacuar a unos 11.000 marineros de los más de 20.000 que quedaron atrapados tras el cierre del paso marítimo por parte de Irán en marzo, según informó la Organización Marítima Internacional. La operación se produce días después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorando de entendimiento que promete poner fin a la guerra desatada tras los bombardeos de Donald Trump y Benjamín Netanyahu sobre Teherán.
Al menos dos buques dedicados al transporte de cereales y un carguero estándar lograron franquear el estrecho de Ormuz este miércoles por la tarde y navegaban ya por aguas del mar Arábigo, según mostraron las plataformas de seguimiento de barcos. Otra treintena de embarcaciones esperan hacerlo en las próximas horas, según datos recopilados por la agencia Reuters.
La evacuación forma parte de un esquema diseñado por la Organización Marítima Internacional (OMI), que forma parte del ecosistema de Naciones Unidas, para resolver la crisis humanitaria generada por el cierre del estrecho. El plan tiene como primer objetivo liberar a unos 11.000 de los más de 20.000 marineros que han llegado a estar atrapados en Ormuz desde su cierre por parte de Irán en los primeros días de marzo, según afirmó el ente.
La OMI asegura contar con garantías de seguridad de ambos bandos para que centenares de buques puedan dejar atrás ese paso marítimo de poco más de 30 kilómetros de ancho en su parte más angosta. La operación se produce tras varios días de notable repunte en el tránsito de petroleros y metaneros, después de que Estados Unidos e Irán pactaran el memorando de entendimiento que promete poner fin a la guerra.
El plan de evacuación
La hoja de ruta de la OMI, coordinada con los Estados costeros y las propias navieras, pretende garantizar una salida ordenada de las embarcaciones inmovilizadas en la zona sin poner en peligro a las tripulaciones ni generar un atasco del tráfico marítimo. La prioridad es evitar accidentes en una zona afectada por la presencia de minas marítimas, donde existen limitaciones en las comunicaciones y con una elevada concentración de barcos, según el brazo sectorial de la ONU.
Los buques deben permanecer en su posición actual y esperar instrucciones antes de iniciar cualquier maniobra para reducir el riesgo de congestión y evitar incidentes. Solo cuando se les indique, los barcos podrán empezar a desplazarse, siempre de forma escalonada. La OMI coordina el marco general del proceso, pero no dirige el tráfico marítimo en sí, sino que lo harán los Estados ribereños, principalmente Irán y Omán, que serán los encargados de organizar los itinerarios y garantizar la seguridad de las rutas.
Cuando llega su turno, los barcos son contactados por organismos como el UKMTO (United Kingdom Maritime Trade Operations, un organismo vinculado a la Marina Real británica que funciona como un centro de emergencias del mar para buques mercantes en zonas peligrosas como el golfo Pérsico, el mar Rojo o el océano Índico) y el MICA (un centro de inteligencia y vigilancia marítima dependiente de la Marina francesa). En algunos casos las autoridades también podrán usar el canal internacional de emergencia VHF 16 para comunicarse con los capitanes.
Una vez recibida la orden, los buques deben dirigirse a una zona de espera designada frente a las costas de Omán. Allí permanecen hasta recibir la autorización definitiva para iniciar la salida del estrecho a través de corredores especiales, ya que el sistema habitual de separación del tráfico marítimo (conocido como TSS), una especie de autopista del mar por la que circulan los buques, estará suspendido.
Dos rutas de evacuación
La OMI contempla dos rutas principales de evacuación: una al norte, bajo coordinación iraní, y otra al sur, gestionada por Omán con apoyo de Estados Unidos. Los capitanes podrán elegir el itinerario en función de su propia evaluación de riesgos, pero deberán coordinarse en todo momento con las autoridades correspondientes.
El control del tráfico será total, y a los capitanes se les exige que no hagan ni un movimiento sin autorización. Cualquier desviación del plan implicará que el buque quede fuera del sistema de protección. La OMI advierte que el éxito del plan depende en gran medida de esa coordinación rigurosa. En caso de deterioro de la situación, las evacuaciones podrían ralentizarse o incluso suspenderse temporalmente.
Las autoridades especifican también que las embarcaciones deben mantener activado el sistema de identificación automática (AIS) durante todo el tránsito, según una nota operativa emitida por el Ministerio de Defensa de Omán.
Normalización del mercado energético
Tras varios días de salida constante de petroleros y metaneros, el mercado energético muestra señales de normalización. La Agencia Internacional de la Energía estima que Emiratos Árabes Unidos, gran potencia energética del Golfo junto con Arabia Saudí y Qatar, ya está exportando casi el 85% del crudo que ponía en el mercado antes de la guerra.
El propio mercado parece creer que el memorando firmado entre Estados Unidos e Irán es un texto más serio de lo que en un principio se estimó: el Brent, de referencia en Europa, ronda ya los 73 dólares por barril. Solo uno más que a finales de febrero, cuando el cierre de Ormuz era poco menos que una pesadilla lejana.
Pese al susto del pasado sábado, cuando Irán anunció el enésimo cierre del estrecho y un escalofrío volvió a recorrer las capitales occidentales y asiáticas, la salida de petroleros y metaneros en los últimos días ha sido lenta pero constante.
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo crucial para el flujo global de combustibles y fertilizantes. Su cierre en marzo por parte de Irán, tras los bombardeos de Trump y Netanyahu sobre Teherán, provocó una crisis humanitaria con miles de marineros atrapados durante meses y una disrupción significativa en el comercio energético mundial. La operación de evacuación coordinada por la ONU representa el primer paso hacia la normalización de este corredor estratégico.