Germán Vargas Lleras, quien fue vicepresidente de Colombia entre 2014 y 2018 y lideró ambiciosos programas de infraestructura y vivienda, falleció a los 64 años tras padecer cáncer durante varios años, según informó El País. El político, líder del partido Cambio Radical y uno de los opositores más vocales al gobierno de Gustavo Petro, había escalado todos los peldaños del servicio público colombiano sin lograr alcanzar la Presidencia de la República.
Germán Vargas Lleras, ex vicepresidente de Colombia durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos (2014-2018), falleció a los 64 años víctima de un cáncer del que nunca reveló mayores detalles, según reportó El País. Como líder indiscutido del partido Cambio Radical, Vargas Lleras fue en los últimos años uno de los opositores más vocales al gobierno del izquierdista Gustavo Petro y mantuvo su influencia política hasta sus últimos días.
Vargas Lleras recorrió todos los escalones del servicio público colombiano: fue concejal, diputado, representante a la Cámara, senador, ministro, vicepresidente y candidato presidencial, según El País. A pesar de las especulaciones sobre una posible candidatura en 2026, optó por no aspirar nuevamente. Tampoco estuvo muy presente en la campaña para las elecciones legislativas del 8 de marzo pasado, aunque invitó a votar por las listas de su colectividad, que no tiene candidato presidencial propio para la primera vuelta del 31 de mayo, según la misma fuente.
Su salud fue un obstáculo insalvable para su esperado regreso a la arena electoral. Convaleciente después de haberse sometido a procedimientos médicos en Estados Unidos y en Bogotá, Vargas Lleras mantuvo su presencia política a través de columnas de opinión en el periódico El Tiempo, donde fijó posiciones a lo largo del cuatrienio de Petro, según El País.
"Nunca antes habíamos visto un uso tan descarado del aparato público con fines electorales", escribió Vargas Lleras a finales de enero en la que fue la última de sus columnas, un espacio que llegó a suspender en algunos momentos por sus problemas de salud, según El País. En ese texto criticó a la administración de Petro por "nombramientos y despidos masivos, ampliaciones de plantas de personal, cientos de miles de millones en nuevos contratos a pocos días de entrar en vigencia la ley de garantías, disminución de requisitos para ocupar cargos, intervención en política por parte de los funcionarios y un sinnúmero de anuncios populistas para comprar conciencias", según la misma fuente.
En marzo de 2025, en su última entrevista con El País, Vargas Lleras advirtió: "Las fuerzas de oposición, y aquellos sectores que creen que vamos por muy mal camino, tenemos que llegar unidos, con un solo candidato. Cualquier otra cosa sería un suicidio". El 25 de abril de ese año fue sometido a "una intervención neuroquirúrgica programada", según informó la Fundación Santa Fe en Bogotá, y después pasó meses en Houston para otros tratamientos de los que trascendieron pocos detalles, según El País.
El propósito de consolidar un frente único de oposición incluso lo llevó a acercar posiciones entre Cambio Radical y el Centro Democrático, el partido referente de la derecha más dura, fundado y presidido por el expresidente Álvaro Uribe, con quien mantenía una vieja rivalidad, según la misma fuente.
Vargas Lleras era reconocido como uno de los políticos más curtidos de Colombia, con cicatrices de su dilatada carrera que saltaban a la vista, según El País. "Por suerte o por la Divina Providencia, en varios episodios logré salvar mi vida sólo por fracciones de segundos… o de centímetros", recordaba en Hacer, cumplir, avanzar, el libro que publicó durante su fallida campaña presidencial de 2018, según la misma fuente. Se refería, entre otros, a dos atentados con explosivos atribuidos a la entonces guerrilla de las FARC, uno de los cuales le costó dos dedos de la mano izquierda.
Por cuenta de esos ataques, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal de justicia transicional encargado de juzgar los delitos más graves cometidos durante el conflicto armado, decidió acreditarlo hace dos años como víctima de las FARC, según El País.
El primer atentado ocurrió el 13 de diciembre de 2002, cuando Vargas Lleras era senador y recibió en su oficina del Congreso de la República un libro bomba que inexplicablemente pasó todos los controles de seguridad, según la misma fuente. Al detonar, le provocó graves heridas. "Solo recuerdo un ruido demencial, un dolor infinito y mucha sangre. Mi mano derecha quedó, literalmente, colgando de un hilo y los dedos meñique, anular y parte del medio volaron en mil pedazos", rememoró el propio Vargas Lleras años después en un artículo periodístico, según El País.
El segundo atentado ocurrió cerca de la medianoche del 10 de octubre de 2005, cuando salía de las instalaciones de Caracol Radio, según la misma fuente. La explosión de un carrobomba impactó el vehículo en el que se transportaba y dejó un saldo de nueve personas heridas, entre ellas sus escoltas. Luego de firmar la paz a finales de 2016, las FARC reconocieron la autoría de ambos atentados y manifestaron su voluntad de aportar a la verdad ante la justicia transicional en una carta dirigida en 2020 al ya expresidente Santos, según El País.
Nieto del presidente liberal Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y abogado de la Universidad del Rosario, Vargas Lleras comenzó muy joven su carrera política de la mano de Luis Carlos Galán, asesinado en 1989, según la misma fuente. Más allá de esas raíces en el liberalismo, se posicionó como un político de mano dura con sus feroces críticas desde el Congreso a la negociación de paz de El Caguán, en el periodo de Andrés Pastrana (1998-2002), según El País.
Fue ministro del Interior y luego de Vivienda durante el primer periodo de Santos (2010-2014), y en el segundo (2014-2018), ya en la Vicepresidencia, se extirpó un tumor cerebral benigno, detectado después de que se desplomó en una tarima, según la misma fuente.
Distanciado del proceso que llevó al acuerdo de paz, como vicepresidente inauguró un ambicioso programa de infraestructuras y entregó 100.000 casas gratis a las franjas sociales más vulnerables, según El País. Construyó la imagen de un ejecutor eficaz. Con ese protagonismo, arrancó como favorito la campaña de 2018, pero quedó cuarto en la primera vuelta, con menos de un millón y medio de votos, por detrás de Iván Duque, de Petro –quienes disputaron la segunda vuelta– y también de Sergio Fajardo, según la misma fuente.
No por eso dejó de proyectar su influencia sobre la política colombiana, e incluso mantuvo representantes de Cambio Radical en el Gabinete de Duque (2018-2022), según El País. Su muerte deja un vacío en la oposición colombiana en un momento crucial, a pocas semanas de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026.