El reverendo Jesse Jackson, destacado activista por los derechos civiles, protegido de Martin Luther King Jr. y dos veces candidato a la presidencia de Estados Unidos, falleció este martes a los 84 años tras una larga batalla contra una enfermedad neurodegenerativa, según confirmó su familia en un comunicado.
La familia Jackson anunció que el reverendo "murió en paz" rodeado de sus seres queridos. "Nuestro padre fue un líder que sirvió, no solo a nosotros sino también a los oprimidos, a los que no tienen voz y a los ignorados en todo el mundo", afirmaron en el comunicado. "Lo compartimos con el mundo y, a cambio, el mundo se convirtió en parte de nuestra gran familia. Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas".
Nacido en 1941 en la zona más deprimida de Greenville, Carolina del Sur, como hijo de una madre adolescente soltera, Jackson creció bajo las leyes de segregación racial de la era Jim Crow en el sur de Estados Unidos. Tras iniciar estudios universitarios con una beca de fútbol, se unió al movimiento por los derechos civiles y participó en 1965 en la histórica marcha de Selma, Alabama, liderada por Martin Luther King Jr.
Jackson se convirtió en uno de los colaboradores más cercanos de King y estuvo presente cuando este fue asesinado el 4 de abril de 1968 en el motel Lorraine de Memphis, un evento que marcó profundamente su vida y carrera. "No dejaríamos que una bala matara un movimiento", declaró posteriormente.
En 1971, fundó la organización PUSH (Gente Unida para Salvar a la Humanidad, posteriormente cambiado a Gente Unida para Servir a la Humanidad), centrada en el avance económico de la comunidad afroamericana. Más tarde, esta organización se fusionaría con su Coalición Arcoíris para formar la Rainbow PUSH Coalition, dedicada a la defensa de las minorías y las clases desfavorecidas.
Jackson se postuló para la nominación presidencial demócrata en 1984 y 1988, atrayendo a millones de votantes afroamericanos y progresistas blancos. Aunque no logró la nominación en ninguna de las dos ocasiones, sus campañas abrieron el camino para que Barack Obama se convirtiera en el primer presidente negro de Estados Unidos dos décadas después. En la primera campaña quedó tercero tras un comentario racista sobre la comunidad judía de Nueva York, mientras que en 1988 obtuvo el segundo lugar tras Michael Dukakis.
A lo largo de su carrera, Jackson también se destacó como negociador internacional, ayudando a liberar a ciudadanos estadounidenses detenidos en países como Siria, Cuba, Irak y Serbia. Por estos esfuerzos, entre otros, el presidente Bill Clinton le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad en 2000.
En 2017, Jackson anunció que había sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson años antes. En noviembre pasado, la Rainbow PUSH Coalition confirmó que el líder había estado viviendo con parálisis supranuclear progresiva (PSP), una condición neurodegenerativa grave, durante más de una década. Esta enfermedad redujo drásticamente sus apariciones públicas en los últimos años y finalmente acabó con su vida.
Su fallecimiento ha provocado numerosos homenajes desde todos los ámbitos de la vida social y política estadounidense. El presidente Donald Trump lo recordó como "un buen hombre, con mucha personalidad, coraje y mucha inteligencia callejera". El expresidente Barack Obama y su esposa Michelle se refirieron a Jackson como "un verdadero gigante" y expresaron su gratitud por "toda una vida de servicio".
La exvicepresidenta Kamala Harris lo honró como "uno de los más grandes patriotas de América", mientras que Bernice King, hija de Martin Luther King Jr., compartió un tributo personal destacando cómo Jackson "dedicó su vida a elevar a las personas en la pobreza, los marginados y aquellos empujados a los márgenes de la sociedad".
El reverendo Al Sharpton, quien durante años se ha postulado como su sucesor, recordó a Jackson como "un líder consecuente y transformador que cambió esta nación y el mundo".
A pesar de las controversias que marcaron su carrera, incluyendo un escándalo en 2001 cuando admitió haber tenido una relación extramatrimonial de la que nació una hija, Jackson deja un legado indeleble en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos y en el mundo.
Su muerte ocurre durante el Mes de la Historia Negra que se celebra cada febrero en Estados Unidos, en un momento en que, según algunas voces críticas, la actual administración de Trump está cuestionando el legado de figuras como Jackson y otros que lucharon contra la segregación racial y por los derechos civiles.