Muere Josefina Molina, pionera del cine español y primera mujer directora en recibir el Goya de Honor
La directora, guionista y realizadora Josefina Molina falleció este sábado en Madrid a los 89 años tras una larga enfermedad, según confirmó la Academia de Cine. Considerada una de las figuras más influyentes de la cultura española contemporánea, Molina fue la primera mujer en graduarse en dirección en la Escuela Oficial de Cine en 1969, la primera directora en ganar el Premio Nacional de Cinematografía y la primera en recibir el Goya de Honor, abriendo camino para generaciones de cineastas junto a Pilar Miró y Cecilia Bartolomé.
Josefina Molina nació en Córdoba en 1936, en los primeros meses de la Guerra Civil, según El País. Su padre era tendero y comerciaba con calzado y productos de droguería, mientras que su madre se dedicaba a las labores del hogar, según elDiario.es. Gracias al buen rendimiento del negocio familiar, pudo acudir a buenos colegios y disfrutar una infancia sin privaciones, pese a estar en periodo de posguerra.
Con 15 años quedó impresionada tras ver 'El río', de Jean Renoir, según El País. Aquella fascinación marcaría el inicio de una trayectoria profesional que desafió los límites impuestos a las mujeres de su generación. Tras fundar una compañía de teatro y colaborar en espacios radiofónicos dedicados al análisis cinematográfico, ingresó en la Escuela Oficial de Cine.
En 1962 empezó a colaborar en el programa radiofónico 'Vida de espectáculos', emitido por Radio Vida, a través de una sección titulada 'La mujer y el cine', según elDiario.es. Tuvo que esperar hasta cumplir 21 años para poder presentarse a los exámenes de ingreso de la Escuela Oficial de Cine, antes denominado Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas.
Terminó presentándose a sus exámenes de ingreso tras cumplir 26 y, de los 103 aspirantes, solo ocho lograron entrar, según elDiario.es. Todos hombres, salvo ella. El cineasta Carlos Saura fue uno de sus profesores, cuyo suspenso provocó que tuviera que repetir curso. Solo dos alumnos pasaron a segundo, y ella estuvo a punto de dejarlo. Finalmente, continuó, y en 1969 se convirtió en la primera mujer en graduarse en dirección en la escuela, un hito en el audiovisual español, según El País. Al año siguiente siguió sus pasos Cecilia Bartolomé, y después, Pilar Miró, en la especialidad de guion, según elDiario.es.
Allí comenzó a desarrollar una mirada propia, centrada en personajes femeninos alejados de los estereotipos de la época, según El País. Sus primeros trabajos dentro del cine marcaron el tipo de obras que realizaría después, con cortometrajes en los que las protagonistas, siempre mujeres, escapaban de los estereotipos femeninos de las películas de la época, según elDiario.es.
En 2019, cuando recibió el Premio Nacional de Cinematografía, recordó: "En mi cine he hablado de los problemas de las mujeres. Así entendí que aportaba algo. El premio me conecta con mi adolescencia, cuando se fraguan tus proyectos, te planteas qué vas a hacer en la vida. Y yo quería hacer cine en aquella tierra cordobesa. Mi estética se formalizó en aquellos terrenos que como niña me hicieron feliz", según El País.
Para aquella adolescente no guardaba ningún consejo: "No, porque esa chica hizo lo que pudo, y en eso que pudo intentó que fuera lo mejor posible. Pero no fue fácil. Salí de la Escuela de Cine con un panorama terrible. Si el número uno de mi promoción, Claudio Guerín, necesitó un montón de tiempo para hacer una película, y fue de sketches, ¿qué porvenir me esperaba a mí?", según El País.
Molina, tras varios cortometrajes, viró hacia la televisión. "Aunque había gente que minusvaloraba el trabajo en Televisión Española, en un país deficitario culturalmente, aquella era una herramienta que entraba en las casas y con la que, a través de la segunda cadena —donde yo trabajaba—, les mostramos los grandes autores universales. De algo sirvió aquello: yo me tomaba aquella labor como si fuera una película para ganar el Oscar", según El País.
En aquella época trabajó como ayudante de realización de varios espacios dramáticos para Televisión Española, como 'Estudio 1' y 'Hora 11', según elDiario.es. Su versión de 'La metamorfosis', de Franz Kafka, en 1968 consolidó su prestigio y abrió la puerta a más proyectos, según El País. Le encargaron esta adaptación, y a partir de ahí se afianzó como una de las principales realizadoras de La 2, según elDiario.es.
Adaptó y dirigió otros montajes como 'Motín de Brujas' de José María Benet, 'No puede ser el guardar una mujer' de Agustín Moreto y 'La Lozana Andaluza' de Rafael Alberti, según elDiario.es. Entre las series de televisión más destacadas está 'Teresa de Jesús' (1984), la emblemática serie protagonizada por Concha Velasco, una visión innovadora de la santa (escrita junto a Carmen Martín Gaite y Víctor García de la Concha), que resaltaba su dimensión humana, intelectual y feminista, según El País. En la pequeña pantalla filmó igualmente 'El camino' (1978), basada en la novela de Miguel Delibes, y 'Entre naranjos' (1998), adaptando la novela de Vicente Blasco Ibáñez, según El País y elDiario.es. Josefina Molina es también la responsable de la exitosa adaptación de 'Cinco horas con Mario' inmortalizada por Lola Herrera, según elDiario.es.
"Pertenezco a una generación que vivió en un panorama político muy singular [la dictadura] y el hecho de que una mujer se dedicara a dirigir cine era una novedad, aunque hubo precedentes en la República y estaba Ana Mariscal. Éramos excepciones", contaba en 2019, según El País.
Su debut cinematográfico llegó en 1973 con 'Vera, un cuento cruel', una propuesta de terror psicológico protagonizada por Fernando Fernán-Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo, según El País. El guion lo coescribió junto a Lola Salvador Maldonado, según elDiario.es. Fue la única película de terror del tardofranquismo escrita y dirigida por mujeres. El filme aportó la visión femenina de un subgénero tradicionalmente masculino, el 'fantaterror' español, según elDiario.es. En la cinta, una joven enterrada en la cripta de su mansión empieza a aparecerse a su marido, que tiene la progresiva locura que le hace pensar que aún está viva. Su oscuro mayordomo es, sin embargo, su única compañía. El largometraje fue a su vez el debut cinematográfico de los hermanos Miguel Bosé y Lucía Dominguín, según elDiario.es.
Su siguiente trabajo en la gran pantalla llegó seis años después, con su participación en 'Cuentos eróticos', donde dirigió uno de los relatos que conforman la película, 'La tilita', según elDiario.es. Sin embargo, sería en 1981 cuando alcanzaría el reconocimiento definitivo con 'Función de noche', una obra que combinó documental y ficción para retratar la relación entre los actores Lola Herrera y Daniel Dicenta tras el fracaso de su matrimonio (a Lola Herrera la dirigió en teatro en la mítica 'Cinco horas con Mario'), según El País.
Dirigida en 1981, y a caballo entre la ficción y el documental, 'Función de noche' desgrana hasta las últimas consecuencias el final de un matrimonio, según elDiario.es. En ella, Lola Herrera y Joaquín Dicenta se interpretan a sí mismos en una durísima conversación que mantienen en el camerino donde la actriz se prepara para la siguiente función de 'Cinco Horas con Mario'. El largometraje fue toda una revolución, por cómo mostró a una mujer hablando sin tapujos sobre el yugo del patriarcado al que estuvo sometida desde niña y sus condenatorias consecuencias. La dificultad para deshacerse de él y el dolor de darse cuenta de todas las veces que no se puso por delante, que aceptó un trato que no merecía y se sometió por el mero hecho de 'ser mujer', según elDiario.es.
'Función de noche' fue hace un año considerada la décima de las 50 mejores producciones españolas del último medio siglo en Babelia, según El País. "Que sea yo la primera realizadora en recibir el Nacional de Cine me da mucha pena", aseguraba Molina cuando recibió este galardón. "Ha ocurrido porque no somos visibles y es un problema de mentalización. Somos el 50% de la humanidad: si no insistimos en aportar el talento de las mujeres en el cine, la mitad de la sociedad se sentirá rechazada en lo que se ve en pantalla", según El País.
El golpe definitivo encima de la mesa lo dio con 'Esquilache' (1989), por la que obtuvo 12 nominaciones a los Premios Goya, incluyendo Mejor película y Mejor dirección, según elDiario.es. El drama situaba la acción en la era napoleónica, trazando un lúcido paralelismo con la España de finales de los años ochenta, liderada por Felipe González, según elDiario.es. Tres años más tarde, dirigió 'Lo más natural' (1991), según El País. Josefina Molina dirigió su última película, 'La Lola se va a los puertos', adaptación de los hermanos Machado con Paco Rabal y Rocío Jurado, según elDiario.es.
A lo largo de su carrera, Molina defendió de manera constante la necesidad de que las mujeres pudieran narrar sus propias historias. "En mis películas siempre hay un personaje femenino que lucha contra la opresión", afirmó en numerosas ocasiones. "Yo intenté siempre ese algo más, incluso en 'La Lola se va a los puertos': usar el conflicto para hablar de la mujer. Me siento orgullosa, he dedicado mi vida al audiovisual y a lo femenino y no me arrepiento", según El País.
Esa convicción la llevó a convertirse en una de las voces más activas en favor de la igualdad dentro de la industria audiovisual. En 2006 dio un paso decisivo en ese compromiso al impulsar la creación de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), organización que presidió honoríficamente y que se ha convertido en una referencia en la defensa de la igualdad de oportunidades para las profesionales del sector, según El País. Josefina Molina fue una de las fundadoras de CIMA, de la que era presidenta de honor, junto a Inés París, Chus Gutiérrez, Itziar Bollain, Helena Taberna e Isabel Coixet, entre otras muchas profesionales, según elDiario.es.
En la primera junta directiva —que presidió Inés París— Josefina dio una cantidad importante para iniciar el camino de CIMA: la totalidad de un premio que le habían dado, según El País. Después de la presidencia de Virginia Yagüe, Josefina convenció a otras compañeras para que se presentasen a presidenta de CIMA, según El País.
Molina fue una de las primeras artistas en batallar contra detalles, palabras, micromachismos de la sociedad, como denominar a los premios "al mejor director", cuando es a la mejor dirección, según El País. "Los cuentos, el lenguaje, la religión o las leyendas tienen mucho que ver con la sublimación que se hace de la mujer. También hay quien cae en el otro extremo ridículo, como poner en femenino los meses del año. En fin, vivimos un momento que yo creía positivo y me estoy encontrando mucha gente que no quiere cumplir la Ley de Igualdad. No se trata de que seamos las elegidas, de que nos lo llevemos todo nosotras. El feminismo no es una lucha para sustituir a los hombres. Al menos nunca lo he entendido así. Por suerte, la revolución feminista no es una moda, no va a pasar", según El País.
En 2012 logró otro hito ganando el Goya de Honor, convirtiéndose en la primera mujer directora de cine en llevárselo, según elDiario.es. "Sé que estoy aquí representando a otras mujeres de generaciones anteriores que se han dedicado a este oficio del cine, cuando no era nada fácil", pronunció al recoger el galardón en la voz de Patricia Ferreira, según elDiario.es. La cineasta compartió su reconocimiento tanto con ellas como con CIMA, por haber sabido "sustituir el aislamiento por la solidaridad" y "cuya labor por la visibilidad de las mujeres cineastas de este país es constante", según elDiario.es.
En 2016 fue elegida académica de número de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, según El País. En 2019 recibió el Premio Nacional de Cinematografía en San Sebastián, según El País y elDiario.es. Según el jurado, lo recibió "por su mirada libre y sin prejuicio, que ha sido esencial para comprender la situación de la mujer en los años de la Transición y de la consolidación de la democracia", según El País. Además, Molina fue la primera directora que recibió el Goya de Honor y la primera cineasta en entrar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, según El País. Con todo, solo quiso una cosa: "Sencillamente, la igualdad", según El País.
Así terminó su discurso en 2019: "La lucha de las mujeres no es un simple mimetismo, lo que pretendemos es una acción transformadora del mundo. La revolución de las mujeres no es una frase o un deseo, sino algo que está en marcha y es irreversible. Por mucho que tardemos", según El País.
En persona era una mujer rigurosa, de maneras educadas —nunca entró a calificar su rivalidad con Pilar Miró— y hablar suave que convertía en mano de hierro en guante de terciopelo en un magnético discurso de equidad e igualdad con el que supo alimentar el alma de las nuevas generaciones de cineastas, según El País. Además de los galardones antes mencionados, la cineasta recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, ocupó la dirección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y ejerció como patrona de la Fundación Academia, institución que este sábado la ha calificado como "una de las directoras más valientes de su generación", según El País.
En los últimos años su salud se fue resintiendo en muchos aspectos, aunque siempre estuvo muy bien atendida por sus sobrinas, según El País. Josefina Molina deja un legado ineludible dentro de la historia del cine, la televisión y el feminismo en España, según El País. Su obra y su lucha por la igualdad marcaron el camino para las siguientes generaciones de directoras y cineastas que quisieran contar historias desde otros puntos de vista.



