Arte y Cultura

Muere Julio Le Parc, maestro argentino del arte cinético y óptico, a los 97 años

El artista argentino Julio Le Parc, referente mundial del arte óptico y cinético, murió este sábado en París a los 97 años, según confirmó el secretario de Cultura de Argentina, Leonardo Cifelli. Pionero en la experimentación con la luz, el color y el movimiento, Le Parc transformó el arte contemporáneo con una obra que convirtió al espectador en protagonista de la experiencia artística.

ARTE Y CULTURA31 MAY 2026

Le Parc falleció en la capital francesa, ciudad donde residía desde 1958, según informó su hijo Yamil, quien reveló que el artista se mostraba ilusionado con la retrospectiva de su obra que se inaugurará en la Tate Modern de Londres el próximo 11 de junio. Aunque su salud se deterioró con rapidez en el último mes, según las fuentes, mantuvo su entusiasmo por este proyecto hasta el final.

"Con profundo pesar despedimos a Julio Le Parc", escribió Cifelli en redes sociales. El funcionario agregó que la obra del artista "transformó el arte contemporáneo" y lo describió como "un símbolo de la creatividad argentina proyectada al mundo", según reportó El País.

Nacido en 1928 en Palmira, provincia de Mendoza, Le Parc creció en un hogar humilde como hijo de una costurera y un empleado de ferrocarril, según las fuentes. Su vida cambió cuando se trasladó a Buenos Aires para estudiar en la Escuela de Bellas Artes, donde alternó distintos trabajos con su formación artística. Durante esta etapa tuvo como profesor a Lucio Fontana, fundador del Espacialismo, según El País.

En 1958, gracias a una beca, viajó a París, donde se instaló definitivamente. Recién llegado a la capital francesa, participó en la fundación del Groupe de Recherche d'Art Visuel (GRAV), un colectivo artístico que también integró el escultor español Francisco Sobrino y el pintor argentino Hugo Demarco, según las fuentes. Este grupo marcó los primeros pasos de una experimentación con la luz, el color y el movimiento como materiales creativos que definió toda su carrera.

Junto con los venezolanos Carlos Cruz-Diez y Jesús Rafael Soto, Le Parc está considerado uno de los grandes maestros del op-art y del arte cinético latinoamericano, según El País. Su trabajo se caracterizó por desafiar las convenciones tradicionales del arte, proponiendo una experiencia activa donde el público se convirtió en protagonista a través de reflejos, estructuras móviles, juegos lumínicos y variaciones cromáticas, según Más Arte Más Ciudad.

Una de las claves que definió la obra de Le Parc fue la de involucrar al público como parte de la experiencia artística. "La gente en general tiene una gran capacidad para ver. Puede multiplicar su propia mirada, puede descubrir cosas mirando algo que está hecho, inventar o reinventar. Hay una multiplicidad de visiones", dijo el artista en una entrevista con El País en 2025.

Su firme creencia en la fuerza creadora del espectador estuvo siempre asociada a un optimismo que fue también una forma de plantarse frente al mundo. "A pesar de que vivamos en una sociedad en muchos aspectos opresiva, mis cuadros y mis obras dan cuenta de ese optimismo, porque ser optimista también es una forma de resistencia. Nunca me interesó pintar a un obrero o a un pobre sufriendo, sino colaborar en que la sociedad haga que el hombre sea partícipe, del arte y de su propia vida", respondía en 2025 al repasar su trayectoria desde su estudio a las afueras de París, desbordado de pinturas geométricas de colores intensos y de enormes móviles, según El País.

Como miembro fundador del GRAV, Le Parc impulsó una visión profundamente democrática del arte. En la década de 1960, marcada por transformaciones sociales y culturales, defendió la idea de que la obra debía abandonar su condición de objeto exclusivo para convertirse en una experiencia colectiva, abierta y participativa, según Más Arte Más Ciudad.

La consagración internacional de Le Parc fue temprana. En 1966 obtuvo el Gran Premio Internacional de Pintura de la XXXIII Bienal de Venecia, una de las máximas distinciones del arte mundial, según las fuentes. Este reconocimiento consolidó su influencia en la escena artística global.

Su carrera tuvo un renovado reconocimiento en las últimas décadas, con exposiciones monográficas en instituciones como el Palais de Tokyo de París, el Pérez Art Museum Miami y el Met Breuer de Nueva York, según El País. Sus obras están presentes en instituciones como el MoMA de Nueva York, el Centre Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, según Más Arte Más Ciudad.

A lo largo de su vida, Le Parc desarrolló una investigación estética que propuso una experiencia donde el movimiento y la percepción eran protagonistas. Sus instalaciones lumínicas y cinéticas buscaban romper la distancia entre obra y público, invitando a una experiencia inmersiva, según Bonart. Su trabajo fue también una reflexión constante sobre la libertad, la percepción y la capacidad humana de cuestionar lo establecido, según Más Arte Más Ciudad.

En Argentina, su país natal, su fama se disparó en 2019 gracias a una retrospectiva en el Centro Cultural Kirchner (actual Palacio Libertad) y en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires con motivo de sus 90 años, según El País. Ese mismo año, en la Noche de los Museos, porteños y turistas se sorprendieron con su llamativa intervención lumínica sobre el Obelisco, acompañada por música, según las fuentes.

Entre sus obras más destacadas en Argentina figuran Esfera Azul, donada en 2016 al actual Palacio Libertad, que recibe a los visitantes desde las alturas en la entrada del edificio, según El País. También El Sol, una monumental estructura dorada instalada en 2024 en el aeropuerto internacional de Ezeiza, que ilumina a los pasajeros y se convirtió en una de sus últimas grandes intervenciones públicas, según Bonart.

Dos esferas más se exhibieron en Madrid en marzo de 2025, cuando la galería Albarrán Bourdais le dedicó una exposición y lo representó en la feria ARCO, según El País. En 2023 había sido distinguido con el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, según las fuentes.

Su partida ocurre pocos días antes de la inauguración de la retrospectiva Light, Colour, Action en la Tate Modern de Londres en junio, un hecho que adquiere ahora una dimensión profundamente simbólica, según Bonart. La exposición se convierte, inevitablemente, en un homenaje a quien hizo de la luz un lenguaje universal y del movimiento una forma de pensamiento, según Más Arte Más Ciudad.

Le Parc trabajaba, incluso en sus últimos años, en esta nueva retrospectiva internacional, confirmando una vigencia creativa inalterable, según Bonart. Su legado, profundamente ligado a la experimentación con la luz y el movimiento, permanece como una de las contribuciones más decisivas del arte latinoamericano al panorama global contemporáneo, según las fuentes.

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Muere Julio Le Parc, maestro argentino del arte cinético y óptico, a los 97 años

El artista argentino Julio Le Parc, referente mundial del arte óptico y cinético, murió este sábado en París a los 97 años, según confirmó el secretario de Cultura de Argentina, Leonardo Cifelli. Pionero en la experimentación con la luz, el color y el movimiento, Le Parc transformó el arte contemporáneo con una obra que convirtió al espectador en protagonista de la experiencia artística.

31 may 2026
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Le Parc falleció en la capital francesa, ciudad donde residía desde 1958, según informó su hijo Yamil, quien reveló que el artista se mostraba ilusionado con la retrospectiva de su obra que se inaugurará en la Tate Modern de Londres el próximo 11 de junio. Aunque su salud se deterioró con rapidez en el último mes, según las fuentes, mantuvo su entusiasmo por este proyecto hasta el final.

"Con profundo pesar despedimos a Julio Le Parc", escribió Cifelli en redes sociales. El funcionario agregó que la obra del artista "transformó el arte contemporáneo" y lo describió como "un símbolo de la creatividad argentina proyectada al mundo", según reportó El País.

Nacido en 1928 en Palmira, provincia de Mendoza, Le Parc creció en un hogar humilde como hijo de una costurera y un empleado de ferrocarril, según las fuentes. Su vida cambió cuando se trasladó a Buenos Aires para estudiar en la Escuela de Bellas Artes, donde alternó distintos trabajos con su formación artística. Durante esta etapa tuvo como profesor a Lucio Fontana, fundador del Espacialismo, según El País.

En 1958, gracias a una beca, viajó a París, donde se instaló definitivamente. Recién llegado a la capital francesa, participó en la fundación del Groupe de Recherche d'Art Visuel (GRAV), un colectivo artístico que también integró el escultor español Francisco Sobrino y el pintor argentino Hugo Demarco, según las fuentes. Este grupo marcó los primeros pasos de una experimentación con la luz, el color y el movimiento como materiales creativos que definió toda su carrera.

Junto con los venezolanos Carlos Cruz-Diez y Jesús Rafael Soto, Le Parc está considerado uno de los grandes maestros del op-art y del arte cinético latinoamericano, según El País. Su trabajo se caracterizó por desafiar las convenciones tradicionales del arte, proponiendo una experiencia activa donde el público se convirtió en protagonista a través de reflejos, estructuras móviles, juegos lumínicos y variaciones cromáticas, según Más Arte Más Ciudad.

Una de las claves que definió la obra de Le Parc fue la de involucrar al público como parte de la experiencia artística. "La gente en general tiene una gran capacidad para ver. Puede multiplicar su propia mirada, puede descubrir cosas mirando algo que está hecho, inventar o reinventar. Hay una multiplicidad de visiones", dijo el artista en una entrevista con El País en 2025.

Su firme creencia en la fuerza creadora del espectador estuvo siempre asociada a un optimismo que fue también una forma de plantarse frente al mundo. "A pesar de que vivamos en una sociedad en muchos aspectos opresiva, mis cuadros y mis obras dan cuenta de ese optimismo, porque ser optimista también es una forma de resistencia. Nunca me interesó pintar a un obrero o a un pobre sufriendo, sino colaborar en que la sociedad haga que el hombre sea partícipe, del arte y de su propia vida", respondía en 2025 al repasar su trayectoria desde su estudio a las afueras de París, desbordado de pinturas geométricas de colores intensos y de enormes móviles, según El País.

Como miembro fundador del GRAV, Le Parc impulsó una visión profundamente democrática del arte. En la década de 1960, marcada por transformaciones sociales y culturales, defendió la idea de que la obra debía abandonar su condición de objeto exclusivo para convertirse en una experiencia colectiva, abierta y participativa, según Más Arte Más Ciudad.

La consagración internacional de Le Parc fue temprana. En 1966 obtuvo el Gran Premio Internacional de Pintura de la XXXIII Bienal de Venecia, una de las máximas distinciones del arte mundial, según las fuentes. Este reconocimiento consolidó su influencia en la escena artística global.

Su carrera tuvo un renovado reconocimiento en las últimas décadas, con exposiciones monográficas en instituciones como el Palais de Tokyo de París, el Pérez Art Museum Miami y el Met Breuer de Nueva York, según El País. Sus obras están presentes en instituciones como el MoMA de Nueva York, el Centre Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, según Más Arte Más Ciudad.

A lo largo de su vida, Le Parc desarrolló una investigación estética que propuso una experiencia donde el movimiento y la percepción eran protagonistas. Sus instalaciones lumínicas y cinéticas buscaban romper la distancia entre obra y público, invitando a una experiencia inmersiva, según Bonart. Su trabajo fue también una reflexión constante sobre la libertad, la percepción y la capacidad humana de cuestionar lo establecido, según Más Arte Más Ciudad.

En Argentina, su país natal, su fama se disparó en 2019 gracias a una retrospectiva en el Centro Cultural Kirchner (actual Palacio Libertad) y en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires con motivo de sus 90 años, según El País. Ese mismo año, en la Noche de los Museos, porteños y turistas se sorprendieron con su llamativa intervención lumínica sobre el Obelisco, acompañada por música, según las fuentes.

Entre sus obras más destacadas en Argentina figuran Esfera Azul, donada en 2016 al actual Palacio Libertad, que recibe a los visitantes desde las alturas en la entrada del edificio, según El País. También El Sol, una monumental estructura dorada instalada en 2024 en el aeropuerto internacional de Ezeiza, que ilumina a los pasajeros y se convirtió en una de sus últimas grandes intervenciones públicas, según Bonart.

Dos esferas más se exhibieron en Madrid en marzo de 2025, cuando la galería Albarrán Bourdais le dedicó una exposición y lo representó en la feria ARCO, según El País. En 2023 había sido distinguido con el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, según las fuentes.

Su partida ocurre pocos días antes de la inauguración de la retrospectiva Light, Colour, Action en la Tate Modern de Londres en junio, un hecho que adquiere ahora una dimensión profundamente simbólica, según Bonart. La exposición se convierte, inevitablemente, en un homenaje a quien hizo de la luz un lenguaje universal y del movimiento una forma de pensamiento, según Más Arte Más Ciudad.

Le Parc trabajaba, incluso en sus últimos años, en esta nueva retrospectiva internacional, confirmando una vigencia creativa inalterable, según Bonart. Su legado, profundamente ligado a la experimentación con la luz y el movimiento, permanece como una de las contribuciones más decisivas del arte latinoamericano al panorama global contemporáneo, según las fuentes.

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