Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió en la madrugada del domingo tras un operativo del Ejército mexicano en la sierra de Jalisco, según confirmó la Secretaría de la Defensa Nacional. El capo, considerado el narcotraficante más buscado del mundo con una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos, falleció por heridas de bala mientras era trasladado en helicóptero a Ciudad de México. Su muerte desató una ola de violencia con 252 bloqueos en 20 estados y dejó un saldo de al menos 72 muertos.
La historia del narcotraficante más buscado del mundo terminó con él herido de muerte en un bosque de la sierra de Jalisco. Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió en la madrugada del domingo después de cuatro décadas dedicadas al narcotráfico y de haber construido uno de los imperios criminales más poderosos de México, según informó el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla.
El operativo que terminó con la vida del capo fue resultado de un largo proceso de inteligencia del Ejército mexicano con información complementaria de Estados Unidos, según explicó Trevilla. La clave para localizar al Mencho fue el seguimiento a una de sus parejas sentimentales, el mismo método que permitió capturar a Joaquín El Chapo Guzmán hace una década.
El 20 de febrero, las autoridades mexicanas detectaron que una de las parejas de Oseguera estaba siendo trasladada hacia Tapalpa, una localidad serrana de unos 20.000 habitantes en el interior de Jalisco. El Ejército lo supo porque había ubicado a un hombre de confianza de la mujer que iba a llevarla. "Se reunió ella con el Mencho y el 21 de febrero ella se retira del inmueble. Se obtuvo información de que el Mencho permanecía ahí con un círculo de seguridad", narró Trevilla.
Las fuerzas especiales comenzaron a prepararse por tierra y aire. Se ubicaron seis helicópteros en estados cercanos a Jalisco "para conservar el secreto y obtener la sorpresa". En la madrugada del domingo, tras recibir la última confirmación, los militares se desplegaron a pie alrededor de unas cabañas a las afueras de Tapalpa donde se encontraba el capo.
Según el relato oficial, el círculo de seguridad del Mencho abrió fuego contra el personal militar cuando comenzó el cerco. "El Mencho sale y deja un grupo con una gran cantidad de armamento. Realmente fue un ataque muy violento el que realizó el personal de la delincuencia organizada. El personal militar de fuerzas especiales repele la acción, fallecen ahí en total ocho delincuentes", detalló Trevilla. Dos militares resultaron heridos. En las cabañas se encontraron siete armas largas, ocho vehículos, dos razers y dos lanzacohetes, uno del mismo tipo que sirvió para derribar en 2015 un helicóptero militar.
El líder del cartel huyó a pie hacia el bosque con cuatro de sus colaboradores más cercanos. "Los persigue personal de fuerzas especiales. Se establece un cerco. Lo ubican oculto entre la maleza, ellos hacen fuego contra el personal de fuerzas especiales, llevaban ahí lanzacohetes también, no los usaron, afortunadamente", relató el general. En el fuego cruzado quedaron heridos un militar, el Mencho y dos de sus escoltas. Otros dos integrantes del CJNG fueron detenidos ilesos. Las autoridades les quitaron el lanzacohetes, tres armas largas y dos cortas.
"Una vez que se controla la situación se llama al personal sanitario", explicó Trevilla. Este determinó que tanto el líder del cartel como sus escoltas estaban muy graves. "Se pide el apoyo de los helicópteros para que sean trasladados a Guadalajara", apuntó. Sin embargo, el capo y los dos sicarios fallecieron en el trayecto. El helicóptero cambió de rumbo por el riesgo que podía suponer llevar a Oseguera, ya muerto, a Guadalajara, la cuna del cartel. "Se decide que se dirijan a Morelia, Michoacán, donde estaba un avión la Fuerza Aérea. Llegan ahí, los trasladan al avión que se dirige a Ciudad de México", explicó el general. "No era conveniente llegar a Guadalajara sobre todo por el riesgo de que este grupo hiciera acciones más violentas en la capital de Jalisco".
La reacción del CJNG fue inmediata y brutal. Hugo César Macías, conocido como El Tuli, mano derecha del Mencho y principal operador logístico y financiero del cartel, comenzó a organizar bloqueos y acciones violentas desde El Grullo, un pueblo a unos 100 kilómetros de donde había sido el operativo. Apuntó a las instalaciones militares: "Ofrecían 20.000 pesos [unos 1.100 dólares] por cada militar asesinado por el CJNG", según Trevilla. En El Grullo se desplegó una unidad de paracaidistas del Ejército. El Tuli trató de huir a bordo de un vehículo, pero terminó también muerto. Llevaba encima, además de armas, casi un millón de dólares y 7,2 millones de pesos.
El Cartel Jalisco colocó el domingo 252 bloqueos en carreteras de 20 estados. Algunos, como Tabasco, a más de 1.300 kilómetros de donde había sido la detención del Mencho. Las quemas de vehículos y negocios se propagaron por la mitad del país, lo que obligó a una decena de estados a suspender las clases escolares para el lunes y a convocar con urgencia a sus gabinetes de seguridad.
El mayor saldo de muertes no se registró en el operativo en Tapalpa, sino después. El crimen organizado mató a 25 integrantes de la Guardia Nacional, a un custodio, a un agente de la Fiscalía de Jalisco y a una civil; del otro lado, fallecieron 30 presuntos integrantes del cartel, solo en Jalisco. En Michoacán, otro de los bastiones del CJNG, 15 militares resultaron heridos y cuatro supuestos sicarios fueron asesinados en los numerosos enfrentamientos del domingo. En total, el final del Mencho dejó al menos 72 fallecidos: 45 del crimen organizado, 26 de las fuerzas de seguridad y una civil.
Los incidentes comenzaron en distintos puntos del sur del estado de Jalisco y se extendieron a Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Guerrero, Quintana Roo, Puebla, Querétaro, Estado de México, Veracruz, Oaxaca y Chiapas. El Gobierno activó el "código rojo": se suspendieron eventos masivos, incluido el concierto de la cantante estadounidense Kali Uchis en Guadalajara, una de las ciudades sede del Mundial 2026. En algunas zonas no funcionaba el transporte público y se cancelaron vuelos en Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció a los "extraordinarios" integrantes de las fuerzas armadas de México: "Hombres y mujeres que siempre están dispuestos a dar la vida por los demás". La mandataria trató de tranquilizar a la población, afirmó que ya no hay bloqueos en ninguna carretera del país y que se espera que los vuelos hacia Jalisco recuperen la normalidad en los próximos días. Sheinbaum señaló que se enteró "muy temprano" del operativo contra el líder del Cartel Jalisco y que su decisión fue instaurar una mesa de mando con todas las fuerzas de seguridad.
Nemesio Oseguera Cervantes nació en 1966 en Michoacán, en la región de Tierra Caliente. Hijo de campesinos, cruzó a Estados Unidos siendo joven y fue detenido y deportado en los años noventa por delitos relacionados con drogas. Su ascenso en el narcotráfico no fue dinástico sino gradual: narcomenudeo, pistolero, jefe de sicarios, jefe de plaza, mando regional.
El Mencho construyó su poder desde el bajo perfil. Apenas tres fotos viejas se conocían del líder del cartel, un capo elusivo para el ojo público. Esa rareza no fue casual: fue método. Oseguera no necesitó corridos ni series; le bastó con que su nombre activara un reflejo de prudencia en pueblos, carreteras y comisarías.
Documentos judiciales revisados por El País revelan detalles sobre el carácter de Oseguera a partir de intervenciones telefónicas y del testimonio de miembros del CJNG que lo trataron directamente y testificaron en el juicio de su hijo, Rubén Oseguera, El Menchito, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos. Los relatos muestran cómo el capo proyectó su influencia sobre su único hijo varón, al que protegía en extremo y que se convirtió en su hombre de mayor confianza y anhelado heredero.
Mario Ramírez Treviño, El Pelón, miembro del Cartel del Golfo que coincidió con El Menchito en la prisión del Altiplano, testificó ante fiscales estadounidenses que el hijo del Mencho le contó detalles del derribo del helicóptero militar en 2015. Según el relato, El Menchito estaba con su padre en un escondite cuando tomó una bazuca y se la entregó a un sicario, "un tal 80", que hizo el disparo. Los tres vieron cómo se desplomaba la aeronave, en la que murieron nueve uniformados.
El Pelón, que murió bajo detención en Estados Unidos el año pasado, observó que El Menchito cambió tras ese evento. La primera vez que lo trató en el Altiplano, "era calmado. Llegó con una actitud seria y calmada". Para la siguiente ocasión, tras el derribo del helicóptero militar, "era más violento, más agresivo. No era el mismo, se portaba diferente". Según le contó el propio Menchito, fue el evento del helicóptero y el hecho de que su padre le dijera que él era el segundo al mando del cartel lo que explicaba su transformación.
Herminio Ancira, El Indio, otro testigo que conoció al Mencho en 2009, relató cómo padre e hijo administraban el cartel. El Indio se convirtió en policía municipal y desde allí trabajó también para El Mencho. Cuenta que el capo prohibió a sus subordinados que le llamaran a su hijo por teléfono y era muy protector. "Una vez le vi [al Menchito] un kilo de cocaína en su camioneta, pero nunca vi que la usara. Él me dijo: 'no le cuentes a mi papá que tengo eso ahí', porque a su papá no le gustaba que él usara drogas, no le gustaba que nadie en el grupo lo hiciera", relató.
Según El Indio, fue El Menchito quien introdujo al CJNG al negocio del fentanilo en 2013. "Fue su idea producirlo, pero, por alguna razón, su papá no quería", testificó. "Me dijo que estaba construyendo un imperio con el cartel". El Indio añadió: "Decía que el Cartel de Jalisco era la vieja escuela, pero él decía que lo iba a llevar a la nueva generación. Es un chico extremadamente inteligente, honestamente".
Los documentos del juicio de Juan Manuel Abouzaid El Bayeh, El Árabe o Escorpión, el cerebro financiero del CJNG, revelan la incursión del cartel en el negocio del fentanilo. Las autoridades interceptaron mensajes de BlackBerry entre él y El Menchito en 2013. Los textos dan cuenta de cómo el hijo del Mencho secuestró a un "ingeniero" al que obligó a producir oxicodona, un opioide sintético altamente adictivo, para un "proyecto de distribución a gran escala".
Había una libreta con los nombres de las personas a las que El Mencho y su hijo ordenaban asesinar; allí también se registraba quién era el encargado de ejecutar cada orden y la fecha, según una fiscal estadounidense. Si El Mencho era cruel, El Menchito era sádico, de acuerdo con los relatos. El Indio testificó que El Menchito mató con un cuchillo a uno de sus guardaespaldas por estacionarse mal y a otras cinco personas porque le debían dinero; ordenó que los enterraran sin ropa para que las autoridades no los identificaran; luego se fue a cenar tacos y, en el camino de regreso, pasó a comprar Electrolit y yogurt para su padre.
El Cartel Jalisco Nueva Generación se convirtió en la organización criminal más poderosa de México al entender que el negocio había cambiado. El narcotráfico dejó de ser un mapa de corredores para convertirse en un ecosistema de rentas: extorsión a comerciantes, cobro de piso, secuestros, robo de combustible, control de mercados locales, fraudes. El CJNG aprendió a capturar valor en cualquier punto de la vida económica de un territorio.
Al mismo tiempo, industrializó las drogas sintéticas. La metanfetamina y el fentanilo convirtieron el negocio en una cadena de suministro global: precursores que entran por puertos del Pacífico, laboratorios clandestinos en el interior, redes de distribución hacia la frontera norte. Ese salto transformó al CJNG en una empresa criminal moderna, con logística, contabilidad, reclutamiento, abogados, blanqueo y un sistema de recursos humanos que incluía el reclutamiento forzado de jóvenes en zonas empobrecidas.
El grupo que levantó El Mencho nació a la sombra del Cártel de Sinaloa, como su brazo armado en el occidente del país cuando la guerra contra Los Zetas exigía algo más que pactos. La alianza duró hasta que el CJNG dejó de ser un satélite útil para convertirse en un competidor con músculo propio. Donde Sinaloa buscaba pactos, el CJNG imponía hechos consumados. En estados como Colima, Guanajuato o Michoacán, la guerra no fue solo por rutas de salida de droga, sino por el control de economías locales.
Aunque discreto en lo personal, el CJNG fue estridente en lo operativo. En 2011, 35 cadáveres arrojados en Boca del Río, Veracruz, fueron una carta de presentación con firma paramilitar. En 2015, el derribo de un helicóptero militar con un lanzacohetes tras un intento fallido de captura mostró hasta dónde estaba dispuesto a llegar el cartel. A partir de ahí, atentados, convoyes armados, videos de hombres encapuchados jurando lealtad al "patrón".
Estados Unidos convirtió a El Mencho en objetivo prioritario y puso precio a su cabeza: hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o condena. La cifra refleja la centralidad del CJNG en el tráfico de metanfetamina y fentanilo hacia Norteamérica. Washington había incluido el año pasado al CJNG en la lista de organizaciones terroristas y acusaba a Oseguera de encabezar un "reinado de terror" en México y de destruir "innumerables vidas" con el tráfico de fentanilo.
La presión de Washington marcó la agenda de seguridad mexicana en los últimos años, con cooperación de inteligencia y exigencias de resultados. El operativo que terminó con su muerte se inscribe en ese contexto de colaboración: el general Trevilla reconoció que hubo "mucha información adicional que nos dio Estados Unidos, que todo eso bien integrado con lo que nosotros teníamos nos pudo dar la localización exacta".
Ante la ola de violencia, el Gobierno español pidió a los ciudadanos españoles en México que contacten con el consulado. "Hago un llamamiento a todos los españoles que se encuentren, o bien por turismo o por motivos profesionales, de paso en estos momentos en México, y especialmente en la demarcación consular de Guadalajara, y que por lo tanto no nos consten en nuestro registro de matrícula consular, que se pongan en contacto con el consulado", declaró el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Otros países, como Reino Unido, pidieron a sus ciudadanos que no salgan de sus casas.
La caída de El Mencho no es el final del CJNG. Es el inicio de una fase más inestable. Las organizaciones criminales de este tamaño no desaparecen con la muerte del líder: se fragmentan. Y la fragmentación suele multiplicar la violencia. La sucesión en el CJNG es incierta. Familiares encarcelados o perseguidos, mandos regionales con poder propio, operadores que conocen el negocio y pueden disputar el mando. Ese vacío es terreno fértil para la guerra interna.
La extradición de su hijo a Estados Unidos le dolió en el alma al Mencho. Este decía a su gente que lo iba a traer de regreso pronto. Ya antes lo había liberado de las cárceles de México. Así lo decía su corrido: "Y espero que les quede bien claro el mensajito / Se enredaron gacho metiéndose con Menchito / Y no te agüites, mijo, pronto saldrás del penal". Ahora, con el CJNG descabezado, con El Menchito en prisión y El Mencho muerto, solo queda esperar los reacomodos dentro del imperio criminal del narcotraficante más buscado de todos.