El historietista estadounidense Sal Buscema, reconocido por su trabajo en series icónicas como El Increíble Hulk, El Espectacular Spider-Man y Capitán América, falleció la semana pasada a los 89 años, dejando un legado indeleble en la industria de los cómics de superhéroes.
Sal Buscema, nacido en Brooklyn en 1936, fue uno de los artistas fundamentales que ayudaron a definir la estética visual de Marvel Comics durante las décadas de 1970 y 1980. A lo largo de su extensa carrera, Buscema trabajó en algunas de las series más emblemáticas de la editorial, destacándose por su capacidad para representar acción y secuencias de combate con dinamismo y claridad.
Inició su trayectoria en Marvel en 1968, inicialmente entintando el trabajo de su hermano John Buscema, otro reconocido historietista. Pronto comenzó a dibujar sus propias historias, convirtiéndose en un artista prolífico y confiable para la editorial. Su estilo directo y efectivo lo convirtió en la opción preferida para lanzar nuevas series y colaborar con diversos guionistas.
Entre sus trabajos más memorables se encuentran su etapa en Capitán América durante la saga 'Imperio Secreto' de Steve Englehart (1973-1974), donde el personaje investigaba una conspiración de nacionalistas blancos, y su extensa colaboración en El Increíble Hulk, donde dibujó la serie durante una década, desde el número 195 hasta el 309.
Buscema también fue fundamental en series como Los Defensores, Spider-Man y ROM, el Caballero del Espacio. Creó las primeras apariciones de personajes como Starhawk y el Escuadrón Siniestro, y fue responsable del primer encuentro moderno del equipo de héroes de la Edad de Oro de Marvel, Los Invasores.
Su versatilidad lo llevó incluso a trabajar brevemente para DC Comics a finales de los años noventa, dibujando series de Superman, Batman y Flecha Verde, antes de regresar a Marvel. Mantuvo su actividad profesional hasta bien entrados los ochenta, participando en convenciones de cómics y siendo querido por generaciones de fans.
El artista Erik Larsen lo describió como 'una roca' dentro de la industria, reconociendo su capacidad para 'salvarte' en momentos críticos de producción. Aunque quizás no fue el favorito de todos los fans, Buscema fue uno de esos creadores imprescindibles que hicieron funcionar Marvel durante décadas.
Sal Buscema deja un legado de más de 30 años de trabajo continuo, habiendo influenciado a múltiples generaciones de dibujantes y siendo recordado como un profesional incansable que contribuyó significativamente a la narrativa visual de los cómics de superhéroes.